ALGO MÁS QUE UNA CRISIS MUNDIAL
Andrés
García Montes
La cultura del
engaño y la mentira encuentra su máxima expresión en los momentos de crisis,
tal como está ocurriendo en la actualidad con relación a la más grande y
compleja crisis que la humanidad ha conocido en toda su Historia.
Lo más lamentable es que destacados intelectuales y
analistas, conocidos izquierdistas y revolucionarios, hayan caído en la trampa
y se limitan a ver y analizar el problema dentro de los estrechos y reducidos
parámetros que el sistema plantea, limitándose a los problemas derivados de la
crisis financiera como si ésta nada tuviera que ver con la contaminación
ambiental, los cambios climáticos, las hambrunas que amenazan a la humanidad,
el rompimiento del equilibrio ecológico, la destrucción de los casquetes polares,
el agotamiento acelerado de los recursos del planeta, la crisis energética, etc.,
ignorando el centro del problema,
Para que el amable lector comprenda las razones que me
impulsan a afirmar lo que antecede, recurramos a
Vamos al hecho histórico:
Como es bien conocido, la economía se reactiva con las
inversiones, así tenemos que las inversiones se paralizan en las crisis. Mientras
el Capitalismo no alcanzó un alto grado de desarrollo las crisis de
superproducción se fueron solucionando a través de las inversiones que los
centralizadores del capital hacían, hasta que alcanzó un alto nivel de
desarrollo y los inversionistas privados se negaron a invertir, pues el sistema
había llegado a un alto nivel de desarrollo y cerró esa puerta. Eso generó,
junto a otros males, una crisis estructural que provocó en 1914
a) las ventas a crédito que no es otra cosa que darle
el producto al consumidor antes que éste lo pague totalmente. Esto permitió
ampliar el número de consumidores en muy significativos márgenes.
b) Facilitar la obtención de créditos, para proveer al
consumidor de los recursos necesarios, llegando al término de lo que se ha llegado a
llamar “dinero plástico” a través de las
tarjetas de débito y crédito que tan importante papel han jugado y siguen
jugando en el endeudamiento crónico de los numerosos enfermos de consumismo
compulsivo.
c) la
publicidad, con el perfeccionamiento hasta límites asombrosos del mensaje
publicitario en la labor de alienación y manipulación de los numerosos
receptores, llegando al extremo de usurpar la capacidad crítica, analítica y
creativa del receptor. De esta forma se impone el consumismo y se adoctrina a
los consumidores. Estos señalamientos, están muy lejos de agotar el rosario de
funestas consecuencias que
La solución dada, mediante la creación de
Es posible que el mundo no haya conocido una situación
tan infame e indignante, pues más de la mitad de la humanidad vive con un
máximo de un ingreso de dos dólares diarios y de esa doliente masa entre
novecientos y mil doscientos millones de personas subsisten con un dólar o
menos diario, más de mil millones son analfabetas, entre mil quinientos y dos
mil millones no disponen de agua potable, dos mil millones viven sin
electricidad, se estima que diariamente mueren más de cien mil personas en el mundo por hambre o los efectos
que la misma crea. Cada día treinta mil niños de menos de cinco años mueren por
enfermedades curables en países desarrollados, mientras en el mundo
subdesarrollado un niño de cada diez no cumplirá los cinco años. Más de medio
millón de mujeres mueren cada año durante el parto o el embarazo por falta de
asistencia médica. Sólo este ligero esbozo entre tantas limitaciones que
desnuda la incapacidad del sistema para dar respuestas a esos ingentes
necesidades.
Veamos lo que está ocurriendo en el que presume ser el
ejemplo a seguir y se autoerige paladín de la democracia y la libertad, Estados
Unidos de América. La deuda pública de la principal economía del mundo ha
tenido el siguiente comportamiento: para mil 1970 era de 370 mil millones de
dólares, para 1980 llegaba a 930 mil, en 1990 coronaba los 3,2 billones de
dólares, para el año 2000 sumaba los 5,6 billones y en el 2008, culmina los 9,5
billones. Pero si le sumamos la deuda privada, tendríamos que la deuda total de
los Estados Unidos se aproxima a unos 53 billones de dólares, equivalente al
Producto Interno Bruto mundial.
Con relación a la distribución de la riqueza estos son
los datos: Para 1980 el 1% de la población absorbía el 8% del ingreso nacional, Para el 2000 ese mismo 1 por ciento se apoderaba del
20 por ciento del ingreso nacional, el 10 por ciento más rico de la población
pasó de absorber un 33 por ciento del ingreso nacional en
En el aspecto de la salud se estima que más del 25 por
ciento de la población estadounidense carece de asistencia, al menos en buena
parte del año, mientras que las primas de asistencia de salud aumentaron desde el
año 2000 en un 90 por ciento, frente al incremento salarial que apenas lo ha
hecho en un 24 por ciento. Lo narrado, junto a otros aspectos, ha generado en
el coloso que finge ser el centro del poder mundial, un proceso de
desintegración social que se manifiesta en el seno de su propia sociedad con un
descomunal incremento de la violencia, que el Estado trata de controlar a
través de políticas de criminalización hacia las capas pobres y las minorías
étnicas. Estados Unidos ostenta el poco envidiable título de tener el mayor
número de presos con relación a la población. También es líder mundial en la
cantidad de ciudadanos presos. De 500 mil presos en
Muy aguda y profunda debe ser la crisis, cuando
alguien tan poderoso y poseedor de múltiples mecanismos que le permiten arrojar
sus crisis sobre los hombros del resto del mundo, esté padeciendo una situación
tan difícil que denuncia que sus víctimas ya no pueden ayudarle y la crítica
situación es general en mayor o menor grado. De allí que resulte ridículo e
infantil algunos comentarios como: “La crisis es provocada por la devacle
inmobiliaria en los Estados Unidos;. “la crisis actual es producto de la quiebra del sistema
bancario”; “La crisis es producto del sistema de créditos utilizados por la
banca”; “Esta es una crisis financiera que será superada en los próximos
meses”. Etc., etc.
Estas y otras lindezas no sólo ocultan sino que
desvían la realidad y atrapan a expertos
y desprevenidos en análisis y versiones que confunden y neutralizan a
importantes contingentes de personas que
deben prepararse para la lucha que se avecina, pues estamos frente a una crisis
estructural del capitalismo que ha estallado en el sector bancario y que como
bien decía Carlos Marx: “el Capital acaba con el Capital”. El artificio creado
y mantenido por la sociedad de consumo para satisfacer las exigencias de un
mercado cada vez más enloquecido que desde hace más de treinta años impone una
economía que vive del crédito y que ha condenado a los estados, a las empresas,
a los ciudadanos, a endeudarse por encima de sus posibilidades, como fórmula
para mantener un irracional y compulsivo consumismo y mantener artificialmente
un cuestionable crecimiento económico, no puede tener otro desenlace que el
callejón sin salida que representa la crisis de superproducción acompañada de un rosario de agravantes que el
complejo procesos de
Lo que se debe tener muy claro es que no estamos
frente a una crisis sectorial y pasajera, que como en otras oportunidades se ha
resuelto con menor o mayor sacrificio. La crisis que nos arropa no sólo es
estructural, pues va más allá de su propia estructura, pues por su amplitud,
complejidad y conformación, no tiene antecedentes. Lo que está en crisis es el
mismo Sistema Social Capitalista que parece agotó su vigencia histórica, tal
como parece denunciarlo la gran cantidad y variedad de necesidades
insatisfechas que padece la humanidad y que el sistema no tiene capacidad de
respuesta. Todo parece indicar que la realidad reclama una organización social
más perfecta y avanzada a nivel mundial que pueda dar respuestas a ese gran
cúmulo de necesidades insatisfechas que caracteriza al mundo de nuestros días. Ello
sólo puede ser labor de un nuevo sistema social más avanzado que el existente.
Sin embargo, la lucha del hombre se hace
imprescindible en estos procesos, pues ningún sistema se entierra por sí solo y
lo nuevo hay que crearlo y consolidarlo, y es aquí donde se presenta un serio
problema, pues la organización capaz de llevar esto a la práctica apenas
comienza a despertar después de un histórico desmembramiento. Me refiero a la
izquierda que a nivel mundial casi llegó a enterrarse, pues después de sufrir
las bestiales represiones de más de 30 años de
Todo indica que el Sistema Social Capitalista no
desaparecerá sin cobrarle a la humanidad la alta tasa de sacrificios y sufrimientos
que su cultura y composición reclama y, a no dudarlo, eso es lo que nos viene,
por repudiable y nefasto que nos parezca. Ojalá que
esté equivocado, pues no disfruto al
decir esto.
Se hace necesario subrayar que destacados pensadores y
analistas vienen señalando la posibilidad de una salida apocalíptica, pues
indican la posibilidad de que el sistema y quienes lo dirigen no se resignen a
morir y tomen la decisión de utilizar el arsenal de armas de que disponen y
acaben con la vida en