David
Delgado *
En la última Asamblea Parlamentaria de
El título de dicha resolución, “La reunificación
de
En contra de la resolución se posicionaron la
parlamentaria del gobernante Partido Progresista del Pueblo Trabajador de
Chipre (AKEL), Skevi Koukouma, los representantes del Partido Comunista de
Grecia (KKE), del Movimiento Socialista Panhelénico y el jefe de la delegación rusa, que en forma
de protesta retiró su candidatura a la vicepresidencia de
Los miembros del Partido Comunista Francés (PCF), del Partido Comunista de Bohemia y Moravia y del Partido
Comunista de San Marino, emitieron junto a los compañeros del KKE un comunicado conjunto “condenando firmemente la
resolución, que bajo el pretexto de combatir el totalitarismo, iguala comunismo
y nazismo”.
No es la primera vez, ni será la última que
organizaciones europeas supranacionales criminalizan y condenan a la ideología
comunista. En esta ocasión, como en otras, se emplean términos como “stalinismo” y “dictaduras comunistas”, para justificar el
anticomunismo más infecto. Pero no nos dejemos engañar: en realidad lo que se
persigue es la legitimación política para actuar con métodos propios del
fascismo contra la ideología, los militantes y las organizaciones comunistas.
Prueba de ello es el párrafo 14 de la
resolución, en el cual se señala que los partidos comunistas deberían ser desmantelados,
siendo acusados de ser “estructuras con patrones de comportamiento que
idealizan el pasado, intentan volver a él o extenderlo hacia el futuro”.
Esta declaración de intenciones demuestra que
medidas represivas anticomunistas se están gestando en
De continuar la trayectoria actual, el resultado
será la prohibición, persecución y condena de los comunistas organizados de
todo el continente.
A nosotros, los comunistas canarios, nos afecta
directamente esta ofensiva reaccionaria, porque aunque no seamos europeos, a
efectos legales, como colonia española, sobre nosotros recae todo el peso de la
“legalidad” burguesa europea.
La contemporánea caza de brujas desatada desde
hace tiempo, especialmente en el este europeo, avanza paralelamente al auge de
las ideas, los partidos y la institucionalidad del fascismo.
No está de más recordar la ilegalización de
La alegación del Ministerio del Interior fue
que, en su programa,
En Lituania, país anfitrión de
Esta medida no es anecdótica en el país, puesto
que se adoptó en virtud de la legislación anticomunista que ilegalizó al
partido en 1991 y sirvió para prohibir el uso de símbolos soviéticos y
comunistas en 2008.
En las repúblicas bálticas, los partidos
comunistas están prohibidos desde hace años. En Estonia, en enero de 2007 el
Parlamento aprobó una ley que prohíbe el uso de símbolos comunistas excepto
para, según dijo el ministro de Justicia Rein Lang,
“su uso en investigaciones o representaciones teatrales”.
En abril, el mismo gobierno ordenó retirar un
monumento dedicado a los soldados del Ejército Rojo que murieron en
La lista de actuaciones anticomunistas en
diversos países es extensa: condenas de dos años de prisión, por “injurias”, a
la dirección del Partido Comunista de los Trabajadores Húngaros, el fascismo de
los hermanos Kazcynsky en Polonia y las medidas
racistas de Berlusconi son sólo algunas.
Lo que está en juego, más allá de las medidas
represivas concretas, es la adopción generalizada de métodos menos
“democrático-burgueses” y más fascistas en toda Europa, para criminalizar,
combatir, ilegalizar y perseguir a las organizaciones comunistas, ante el temor
de que las ideas revolucionarias avancen. Más aún en los tiempos que corren, en
los que los trabajadores europeos no ven esa Europa idílica que nos venden,
sino un continente en el que la pobreza, el desempleo, la pérdida de derechos y
libertades, la desigualdad y la disminución del poder adquisitivo están en un
constante e inexorable crecimiento.
(*) David Delgado es miembro del
Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)