Cubillo, 80 años
Andrés
Chaves
1.- El tiempo pasa
para todos, incluso para Antonio Cubillo. Mi amigo cumple 80 años el 3
de julio. No se puede decir que está como una puncha pues, como es sabido, anda
descoñetado después de que la policía de Martín
Villa lo intentara matar en Argel. Los asesinos a sueldo le seccionaron la
médula y tiene que valerse de dos muletas para desplazarse. Fue un deleznable
crimen de Estado. No sé si saben ustedes que Cubillo, en teoría, casi podría
oficiar misa porque el 80% de la sangre que corre por sus venas pertenece al
padre Blanch, un cura que andaba perdido por el hospital cuando Antonio
ingresó en el centro, casi desangrado. Llegó en cinco minutos, recorriendo la
ambulancia que lo llevaba un trayecto que habitualmente se hace en media hora.
Un día laborable se hubiera muerto por el camino; pero esa tarde no trabajaba
nadie en Argel porque ofrecían por la tele un partido de fútbol muy importante.
Aquel fue su día de suerte. Cogieron al cura al lazo, lo acostaron junto a Cubillo
y le pasaron su sangre a mi amigo. El clérigo, tambaleándose, se mandó luego el
mayor bocadillo que encontraron el Argel: casi lo desangran.
2.- Cubillo es un
personaje curioso, pero nadie puede decir de él que no sea un patriota. Posee
un conocimiento enfermizo de la sociedad canaria, tiene una enorme facilidad
para aprender los idiomas del África y es un estudioso de nuestros ancestros,
además de abogado en ejercicio. Pero yo creo que a él la profesión de abogado
no le gusta; prefiere hablar por teléfono. Es un verdadero archivo y tiene una
gran capacidad para conservar a los amigos. A mí me parece mentira que Antonio
tenga ya 80 años, pero los cumplirá, como digo, el 3 de julio. Sus amigos
preparan una gran fiesta, pero no es una fiesta sorpresa, o sea que se puede
comentar.
3.- La baraka de Cubillo es relativa porque luego, en las urnas,
tiene pocos votos. Pero él cree que su suerte va a cambiar y que en Canarias
los partidos independentistas triunfarán. Me hace gracia cuando Cubillo habla
de los godos. Y es más curioso que un canario haya sido condenado a pagar 6.000
euros a una concejal socialista por llamarla goda. Hay sentencias, amigo
Antonio, que no se sostienen; carne de revocación. 80 años ya para este
lagunero sin Laguna, porque vive en Santa Cruz. Cubillo es peludo y su hermano
Guillermo, el médico, vinagrero. Antiguamente, a los laguneros de la parte alta
los llamaban peludos y a los de la parte baja, vinagreros. Cubillo nació en el
Camino de los Nispereros, ahí por San Benito. Desde
chiquito era ruin. Uno de sus mejores amigos fue Martín Tabares, tan
ruin como él. Dos personas entrañables, una de las cuales ya no está. Yo
celebraré como se merece este 80 aniversario. Cubillo revestirá sus muletas con
las siete estrellas verdes. Y beberemos vino de Tacoronte
y cantaremos "Me gusta la bandera". Y eso.