Cubillo, el comandante Lorenzo y el padre Adán

 

Andrés Chávez

 

1.- Está por la isla el comandante Lorenzo Bruno, que ha cumplido sus primeros ochenta y siete años. Los quiere celebrar con un cochino negro de la finca de Trevejo de Antonio Tavío, que anda convaleciente y a quien le envío un abrazo. Pero no sé si podrá acompañarlos el padre Adán, que anda con bastón, pero bueno del estómago. El padre Adán es paisano mío; nació en la calle de La Hoya, en el Puerto de la Cruz. El comandante Lorenzo es muy amigo de Antonio Cubillo. El año pasado estaba Cubillo por Lourdes, porque la familia de Maite, su mujer, reside en Perbes, que está al lado. Lorenzo lo llamó, le dijo que se encontraba mal de salud. "No te preocupes", le respondió Cubillo, "yo ahora mismo le pongo una vela a la Virgen; las de cinco euros no suelen fallar". "Coño, Antonio, no te olvides", suplicó el comandante.

2.- Lo cierto es que el comandante mejoró sensiblemente y yo le pregunté a Cubillo si de verdad le puso la vela a la Virgen, conociendo como conozco al personaje. Me respondió: "Lo que importa es la fe", con esa sonrisa que Antonio ha hecho famosa. Y entonces Cubillo empezó a hablar: "Mi madre y las amigas siempre me decían que trajera agua de Lourdes. Yo compraba las garrafas allí, de plástico, con la cara de la Virgen, y para no andar cargando con el agua en el avión, las llenaba en mi casa, al llegar. Surtían el mismo efecto milagroso, porque lo que importa es la fe". Casi me descojono de la risa. Cubillo entonces me cuenta una anécdota del restaurador Antonio Goya . "¿Sabes lo que le pasó? Que lo llamó un abogado de Barcelona para reclamarle una deuda". "¿Y?".

3.- "Que Goya, al coger el teléfono, le dijo al catalán: "¿Usted es abogado?". "Sí, sí". "Yo también. Fui número 1 de la promoción del 69 en la Universidad de Ravelo, que es la segunda de las Islas Canarias". "Hombre, colega, si eso es así vamos a olvidar esta vieja deuda". Y el catalán rompió el papel y ahí se acabó la conversación y el asunto. Cubillo me llamó el sábado y cuando me di cuenta llevaba una hora hablando con él. Ahora descansa en Las Américas con su mujer, leyendo Le Novel Observateur. Y me da una noticia: "Acaban de coger a un miembro de una banda de atracadores que asaltó una joyería aquí en el sur y que hasta ahora era invisible a la ley". Cubillo está enterado de todo. No se le escapa nada. A ver si coincidimos en la cochinada (negra) del comandante Lorenzo. Por lo menos nos vamos a reír.

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