En
casa del Herrero, cuchillo de palo
Rubens Ascanio Gómez *
Permítanme que use este dicho popular
castellano para titular este articulito que trata de la visita de un personaje
a Venezuela en las horas previas al referéndum que ha vuelto a dar un apoyo
mayoritario al Gobierno Bolivariano.
El personaje no es otro que Luis Herrero,
eurodiputado del Partido Popular y contertulio de
El eurodiputado español ha recorrido
medios de comunicación de medio mundo para denunciar su “expulsión” de
Venezuela.
Este señor, que se aprestó como observador
a petición de una de las organizaciones políticas de la oposición según llegó y
a pocas horas de un referéndum se permitió el lujo de injuriar al gobierno
venezolano y al presidente Hugo Chávez llamándolo dictador, antidemocrático e
incluso que violaba los derechos humanos y atentaba contra la propia vida de
las personas. También se permitió poner en duda el sistema electoral venezolano
y su trasparencia, antes incluso de que el referéndum se hubieran celebrado.
Esa chulería es la misma que hace que
alguien que se alegre por la condena a importantes multas o de prisión a
personas por caricaturizar al jefe del
Estado Español o sus familiares o por
quemar fotos con el rostro del Rey y que llame liberticidas a quienes
defienden la dignidad del Jefe de Estado de todos los venezolanos.
¿El señor Herrero sabe que le podría haber
costado unas declaraciones similares contra el rey Juan Carlos?, creo que si.
No se sonroja el señor Herrero cuando
defiende las propuestas de la oposición, contraria a la posibilidad de una
reelección de candidatos, mientras en el Estado por el que ha sido elegido como
Eurodiputado tiene el mismo Jefe de estado desde hace más de 34 años (por lo
que parece hasta su muerte) y los presidentes y cargos políticos pueden ser
elegidos de forma indefinida (por supuesto sin posibilidad de referéndum
revocatorio). Invito a este portavoz de
“desvalidos” a que se pase por Tenerife y conozca al Alcalde del municipio de Arafo, miembro de su partido, que lleva más de 30 años en
el puesto (antes incluso de la muerte del dictador).
Este eurodiputado no habla de los avances
sociales de Venezuela, de la salida de este país del analfabetismo, de los
hospitales y el tratamiento médico universal, de la ayuda a la vivienda o a la
alimentación a millares de familias con pocos recursos, al reparto de
tierras... al señor Herrero sólo le importa lo que opinan los grandes
terratenientes, los periodistas bien alimentados o los empresarios preocupados
por el avance del socialismo.
Al señor Herrero le podemos aplicar el
dicho de que “en casa del herrero cuchillo de palo”. El, demócrata de la
derecha y para la derecha cree en lo que se jactaban los monarcas absolutistas:
“todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. No entiende que elección tras
elección el pueblo alzado de Venezuela refrende un proceso propio hacia una
sociedad más justa y libre, sencillamente piensa que el pueblo es una masa
incapaz de apostar por un cambio hacia la izquierda.
El señor Herrero no se aplica esos
hermosos principios de libertad y honradez, porque no le conviene o interesa.
Se indigna el señor Herrero con todo el
mundo, sobretodo si este es de izquierda, sin embargo para nada demostró esa
indignación cuando su presidente José María Aznar apoyó a Bush y compañía en la invasión de
Irak que tan terribles consecuencias ha traído para el mundo.
Tampoco se le ha visto salir iracundo a
condenar los numerosos casos de corrupción que se vinculan con su partido.
Le da igual que antiguos presidentes de
Cabildo, como el señor Soria, viajaran en un jet privado de un empresario a
Escandinavia a pescar el salmón y a su regreso le aprobase miles de camas
hoteleras, a ese mismo empresario.
Al señor Herrero, tan amante de los
derechos humanos (por lo menos los de unos pocos) no se le calienta la sangre
con los casos de mal trato policial, persecución e incluso espionaje vividos
con su partido en el Gobierno y fuera de el.
Lo que al señor Herrero le duele es que un
pueblo, a pesar de la manipulación salvaje de ciertos medios de comunicación,
las presiones de gobiernos externos y de una oposición con un fuerte poder
económico se exprese nuevamente en defensa de un proceso.
Para ser un cargo electo el señor Herrero
tiene una visión muy particular de la democracia, debe ser por eso de que “en
casa del Herrero, cuchillo de palo”.
* Miembro de Alternativa Sí se Puede por
Tenerife.
http://latadelgofio.blogspot.com/2009/02/en-casa-del-herrero-cuchillo-de-palo.html