Arenys de Munt, el
derecho a decidir en paz
Rubens Ascanio Gómez
El pasado día trece de septiembre veía la televisión
con gran atención y sana envidia, no por ningún concurso o asunto del corazón
que con demasiada frecuencia visita la caja tonta -más bien al contrario- esos
sentimientos los despertó en mí la votación popular en el municipio Catalán de Arenys de Munt (Cataluña).
La verdad que no puedo dejar de tener sana envidia de
un pueblo que sale a la calle y convierte una consulta popular, hecha al margen
de las instituciones, en una fiesta. Sin duda es toda una gran fiesta de
libertad y alegría que un pueblo que se organice para pedir algo tan básico
como el derecho a decidir pacíficamente sobre su futuro.
Por supuesto que la misma noche del referéndum y los
días posteriores cualquiera habrá podido escuchar a múltiples comentaristas de
todo pelaje lanzar espuma por la boca o por sus teclados al tratar de la
cuestión. No han tardado en salir voces desde el españolismo más ultra para pedir
a la justicia que impida cualquier otro nuevo intento de consultas populares,
que en algún caso ya están anunciadas. Este tipo de reacciones me parecen
bastante expresivas y clarificadoras de los parámetros mentales que tienen la
mayoría de los creadores de opinión del Estado Español. Sin que nadie se los
pida han decidido convertirse en defensores a ultranza de la “sacrosanta
constitución” que parece ser la única cosa válida que se ha votado en época
contemporánea.
Así como la constitución de 1812 es conocida
popularmente como “
Personalmente me parece de lo más saludable y
necesario para la democracia que a la gente se le consulte y se le pregunte
sobre el futuro que desean, sea cual sea este. Lo tengo tan claro que incluso
no me asusta la respuesta que me puedan dar, aunque esta sea la más opuesta a
mi visión posible. La verdad es que siempre he tenido una enorme fe en el valor
pedagógico de la política, sólo gracias a ese trabajo es como podremos
acercarnos o alejarnos de nuestros respectivos pueblos y reflejar sus
aspiraciones.
Tuve la sensación, viendo las imágenes de miles de
vecinos y vecinas en las calles, en un ambiente festivo y reivindicativo, que
lo del día 13 de septiembre ha entrado, lo quieran o no, a formar parte de la
historia catalana. Ahora Cataluña, elija lo que elija en un futuro, sabe que la
inmensa mayoría de los que votaron en Arenys de Munt apuestan por la independencia, todo un mensaje claro y
pacífico de libertad exclamado por un pequeño gran pueblo.
El derecho que se tomaron a duras penas los habitantes
de esta localidad catalana es el mismo que tanto costó establecer después de
todas las atrocidades de
El derecho a la libre determinación de los pueblos es
sin duda un asunto polémico y conflictivo que genera enconados debates. Muchos
estados prefieren ignorar el asunto en sus propias legislaciones o como en el
caso español situarlo en la ilegalidad y bajo la constante amenaza de las
Fuerzas Armadas en su deber de mantener la “unidad de España”. Por fortuna
otros países han ejercido y desarrollado sin grandes problemas y en absoluta
normalidad este derecho.
Canadá con Quebec y los EE.UU. con Puerto Rico lo han
ejercido en varias ocasiones con una normalidad que visto desde Canarias puede
resultar hasta envidiable. Al fin y al cabo este derecho fundamental de los
pueblos se basa en algo tan sencillo, lógico y básico como poder decidir sobre
el futuro político de una misma comunidad unida por lazos históricos,
geográficos y culturales.
Se que algunos dirán que en el caso de Canarias ya nos
autodeterminamos con cada elección que tenemos. A ellos les pregunto ¿qué miedo
hay a preguntarnos directamente? ¿Se acordarán, tal vez, de lo mal que les
salió el referéndum de
Curiosamente en este País isleño que tenemos las voces
de nacional-insularismo con la fe ciega de los recién
“convertidos” lanza desde sus altavoces mediáticos alegatos en contra de que se
consulte de cualquier manera a nuestro pueblo, no quieren ni oír la palabra
referéndum. Hablan de soberanía para Canarias igual que lo hacían los monarcas
absolutistas de
* Miembro de Alternativa Sí se puede por Tenerife