Laicidad del Estado español

Altakay Ayt Daute

 

“España ha dejado de ser católica” Manuel Azaña

   Sobre la laicidad del Estado español, donde aún se conservan aspectos religiosos católicos, algo contrapuesto a la Constitución de 1978

   En 1978, tras la Transición española acaecida tras la muerte del dictador fascista Francisco Franco, se promulgó en España la Constitución Española, firmada por el actual monarca, Juan Carlos I de Borbón. En esta Carta Magna se define a España como un estado democrático y monárquico y sin religión oficial, es decir, un estado laico.

   Saltándonos los errores que pueda tener esta Constitución y centrándonos en el aspecto religioso en la vida pública, después de treinta años, aún las mentes atrasadas mantienen el debate, un debate que fue cerrado oficialmente en 1978, cuando se proclamó esta Carta Magna: aún se mantienen crucifijos en edificios como colegios públicos y en algunos destinados a la administración pública.

   ¿Qué es lo que ocurre en España? ¿Por qué cuesta tanto aceptar la realidad? Parece que en la mente castellana aún existe el ideal de castellano viejo y sigue sonando el doloroso eco de una, grande y libre. Se sigue rechazando al musulmán o al judío simplemente por eso, por ser de distinta religión a la cristiana.

   A estos españolitos, tan bonito, liberal, perfecto e inmaculado que les parece su país, habría que explicarles varias cosas: la primera es que cuando un estado es laico, es laico, ¡Y NO HAY MÁS TU TÍA! Ni para católicos, ni musulmanes, ni judíos, ni para nadie, no se tiene religión y eso significa que NINGUNA religión, y da lo mismo que digan que España ha sido dos mil años católica (falacia, pues no ha sido ni dos mil años España, ni mucho menos), ni que es tradición (si es así quitamos la cruz y ponemos la foto de un prado, pues sin significado religioso el crucifijo no simboliza nada), ni que los extranjeros tienen que respetarnos o irse del país, ya que el respeto es cosa mutua y consta de conocerse, entenderse y dialogar.

   El favoritismo del Gobierno español y la monarquía española a la religión católica y al Vaticano, estado donde reside el Papa de Roma, cabeza de la Iglesia Católica, papado que ha cometido en dos mil años miles de millones de atrocidades hacia la humanidad, es más que injusto, intragable e intolerable: si se tiene un Tratado con la Iglesia Católica, ¿por qué no se tiene con el resto de religiones al mismo nivel? ¿Cuánto nos queda para dejar de ver como los cardenales, obispos y papas nos miran a todos por encima del hombro? Señores, se llama favoritismo, y esto se puede hacer en la Edad Media, donde era fácil asustar y controlar a las mentes librepensadoras, pero ahora es muchísimo más difícil. Señores, del Gobierno, rompan ese injustísimo tratado, señores de la Conferencia Episcopal, dedíquense a las misas y las doctrinas y dejen en paz a la política y sepárense de las fiestas nacionales y los actos públicos, que esto es un estado laico, aunque les pese, se les acabo el “chollito”, monseñores.

   Crucifijos, fuera de las escuelas; actos públicos, totalmente libres de aspectos religiosos y laicidad, conservadores, pues ya es hora.

 

4 de Febrero del año 2009