Tomar las
riendas de nuestro destino y el gobierno de nuestra tierra
RAMIRO
La consecuencia no debe ser otra que la de organizarnos para
desalojar a estos caciques de sus poltronas y tomar las riendas de nuestro
destino y el gobierno de nuestra tierra.
Los mismos mamones, chorizos y belillos,
aunque mas gordos y viejos que hace 9 años. Los mismos nos contaban lo de
la riada del 31 de marzo, cuyas responsabilidades están todavía por sustanciar,
lo del "DELTA", (del expediente a UNELCO-ENDESA
nunca mas se supo), y ahora este nuevo temporal. Hemos tenido que soportar
de nuevo al "responsable" de seguridad municipal, el Hilario, a su
amo "er arcarde" Zerolo, al gran benefactor de la isla y de los tinerfeños
"herr Melchior", führer del Cabildo, y como
gran comunicador el "el guanchancho" Ruano.
Lo único nuevo fue ver aparecer el careto del "estreñido" "Pulino", presunto presidente del gobierno, mostrando
la brillante oratoria que le caracteriza, para exigir enérgicamente un centro
meteorológico nuevo. Nuevo, aunque no lo parece, es el subponcio Batista, representante de la inoperante
administración del estado, remedo del mas inepto e
inútil poncio del tardofranquismo.
Inundaciones y desastres antiguos por repetidos, sobre los que ninguno de ellos
ha hecho nada en estos años por ponerle remedio. Además de los nuevos desastres
generados por las nuevas infraestructuras que en las anteriores catástrofes no
existían: el tranvía y el taponamiento y construcción en el cauce de los
barrancos.
Eso si, todos son expertos meteorología, sin asumir las responsabilidades que
les tocan, pues son los responsables de no haber mejorado y prevenido las
precarias infraestructuras que se colapsan y se derrumban al mas mínimo
contratiempo. Un ejemplo es el esplendido lago que ha rodeado el
"emblemático" Auditorio, sin extendernos en la chapuza y cutrez del tranvía.
Siguen poniendo, muy bien, cara de "yo
no fui". Los incidentes no están provocados por negligencia de estas
"autoridades", sino por la concepción voraz y rapiñadora de toda
esta tropa tiene sobre el planeamiento del territorio y lo poco que le
importamos la gente que vivimos en el.
Pero lo mas criminal en la gestión de esta nueva tormenta es a pesar del
peligro evidente para miles y miles de personas es el no
disponer el cese terminante de las actividades laborales no imprescindibles,
poniendo en peligro la vida de muchos trabajadores, total para nada y tiene que
ser la propia tormenta quien cierre los centros de trabajo, inundándolos,
cayéndose la luz, bloqueando las entradas. Hasta ahora hemos tenido suerte y
las víctimas mortales en estos 9 años han sido pocas, pero ¿hasta cuando nos
durará esta fortuna? Porque estos, los mismos de siempre, dentro de unos días
cuando crean que nos olvidamos de estos efectos, estos mismos “beneméritos”
comisionistas, nos querrán vender las bondades de sus "trenecitos",
que solo sirven para destrozar cientos de casas de los pobres además de
suculentas comisiones y prebendas para ellos.
Dada la experiencia vivida en reiteradas ocasiones lo único que ha
funcionado en los barrios populares ha sido la autoorganización y la solidaridad
entre løs vecinøs, que
saben por experiencia que nada van a recibir de las distintas
administraciones.
La consecuencia no debe ser otra que la de
organizarnos para desalojar a estos caciques de sus poltronas y tomar las
riendas de nuestro destino y el gobierno de nuestra tierra.
SALUD-OS