Descolonización de Ceuta, Melilla y Canarias

Luis B. D.

Leí con sumo interés el editorial del periódico El Día, del lunes 16 de este mes de agosto, titulado "Hierve el fogón norteafricano", y veo que dicho periódico es el único que en estos momentos ve las cosas claras en lo que afecta a nuestra región de África del Norte, a la cual pertenecemos.

¡Qué duda cabe de que en el siglo XXI España no puede sostener su presencia colonial en territorio marroquí y en Canarias, aunque hayan pasado siglos ocupados ilegalmente! Los patriotas canarios seguimos con mucho interés todo lo que está pasando en estos días en nuestro país vecino, Marruecos, y como es lógico, apoyamos las justas reclamaciones marroquíes, pues no está bien que a estas alturas Madrid siga guardando los restos de su viejo imperio colonial. Madrid debería resolver de una vez para siempre su problema colonial y devolver a Marruecos las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla, así como los islotes e islas que sigue ocupando, tras las correspondientes negociaciones con Marruecos para salvaguardar los derechos y propiedades de los españoles que allí habitan, y, al mismo tiempo, proceder a la descolonización de las Islas Canarias de una manera pacífica y civilizada, para también para salvaguardar los derechos y propiedades de los españoles que viven aquí, y, a la vez, sentarse a la mesa con los representantes independentistas canarios para discutir la deuda histórica que tiene con nosotros y todo lo relativo al pago de los retiros y deudas que tiene la Seguridad Social española con los canarios que han trabajado, y establecer un calendario de descolonización.

Que el señor Rubalcaba, en su reciente visita a Rabat representando al Gobierno español, haya decidido poner en práctica unas comisarías de policía conjuntas parece indicar que el Gobierno español actual piensa irse retirando paulatinamente del continente africano, lo que sería bastante positivo e indica que está cambiando su política colonial. Nos gustaría a los patriotas canarios que hubiese también algún gesto antes del fin de este año, final de la década de la descolonización marcada por las Naciones Unidas, para ver que, por fin, algo está cambiando en Madrid -así lo esperamos- en materia de descolonización.