Desde
Corsica hasta Canarias,
refiriendo
tristes circunstancias
Luis
Fco. Padilla
Hombre
curtido en batalla, alto y dicen que de fríos ojos azules, Pasquale Paoli desde
1755 dirigía la lucha contra los genoveses para luego seguir haciendo frente
ante los franceses. La obstinación de Paoli se vio truncada en la rememorada
batalla de Ponte-Nuovo, entonces, al aguerrido pero derrotado corso no le quedó
otra que huir hacia Inglaterra. Desde luego, los franceses resultaban demasiado
poderosos para las ya mermadas fuerzas isleñas, tanto en lo referente a
efectivos como en medios.
Entre
tantas historias particulares y consecuentes de tal devenir histórico,
encontramos la del joven Carlos Bonaparte, el cual
pese a proceder de noble familia, además de resultar tener como esposa a
una hija de funcionario al servicio de Génova, decidió acabar comprometiéndose,
bravamente, al lado de Paoli y por la liberación nacional de su patria. Como
muchos y ante las nefastas circunstancias, termina refugiándose dentro de la
vastedad del Maquis, en sus grutas, alimentándose de leche de cabra y harina de
castañas. Leticia, su mujer, más valiente que nadie, decidió acompañarlo,
cargando con ella a sus hijos, además de encontrarse en cinta del que acabaría
resultando emperador de los que en ese momento les hostigaban, Napoleón
Bonaparte. Ella, no dudó en guardar a su compañero, a través de las montañas,
cabalgando por los escarpados riscos e incluso participando activamente en las
escaramuzas; cuentan, de Leticia, “disparaba
el mosquete con esa habilidad natural de las gentes sencillas y orgullosas de su
rango, dispuestas a defender lo suyo hasta la muerte”. Así es, nuestro
conocido Napoleón ya desde el seno materno se gestaba en un ambiente que
coincidiría con su carácter aguerrido.
Leticia
Ramolino, madre de Napoleón, entiende que por el bien de sus hijos lo más
sensato resultaba acogerse a la invitación de amnistía que ofrecieron los
franceses hacia los maquis Corsos. Su marido, Carlos Bonaparte, siguió
permaneciendo en la insurgencia hasta que, finalmente y guiado por la inercia de
las circunstancias en ese periodo, viajó a Versalles como miembro de los
Estados de Córcega para rendir honores a Luis XVI. En dicho e irremediable
ambiente pro-galo el entonces niño Napoleón acabó estudiando en la escuela
militar de Brienne, Francia.
Para
hacer justicia con la histórica figura de Napoleón Bonaparte debemos matizar
que desde chiquillo y pese al afrancesamiento que le rodeaba no se dejó
influenciar, creciendo con un profundo sentimiento patriótico hacia la nación
corsa, resultando todo un auténtico y orgulloso independentista. Fijación ésta
que le emanó por naturaleza y se mantuvo durante toda la juventud, hasta que
desafortunados acontecimientos le forzaron a desistir en su particular lucha por
la soberanía corsa, padeciendo el desengaño producto de inesperados recelos
por parte del que hasta entonces resultaba su ídolo, Paquele Paoli. Tales
circunstancias le marcaron de por vida y resultaron el detonante que propició
un forzado cambio de rumbo ideológico, de libertario anti-galo paso a ejercer
como el más severo totalitarista francés; tal vez, comido en odio ante los que
no se dignaron a tenerlo en consideración, zancadilleándole y traicionándole.
Con tan sólo 10 años, Napoleón, se muestra firme en defensa de la nación corsa y se enfrenta ante sus acosadores compañeros franceses, los cuales arremeten contra él por el hecho de haber provenido de una humilde familia corsa, además de su pobre francés (debemos tener en cuenta que en un principio solamente hablaba el corso). Éste pequeño ya argumentaba con aire retador y entre la chiquillería gala: “si tan sólo hubieran sido cuatro contra uno, jamás hubieran tomado Córcega pero fueron diez contra uno”. En ese entonces idolatraba al General Paoli: “si señor, Paoli era un buen general y bien quisiera yo parecerme a él”.
Fustigado,
desde Francia le escribe a su padre: “Estoy
harto de exhibir mi pobreza y ser el hazmerreír de unos chicuelos insolentes,
que no tienen otra superioridad sobre mí que la de su fortuna, pues no hay uno
solo que no esté cien codos por debajo de los nobles sentimientos que me
animan. ¿Deberé, pues, continuar siendo el blanco de unos cuantos mequetrefes
que, orgullosos de los placeres que pueden proporcionarse, insultan sonriendo mi
indigencia y mis privaciones?
Pese
a todo, finalmente acaba con éxito los estudios en Brienne y se le destina a
hacer carrera en artillería, en 1784 ingresa en
Su
padre, Carlos Bonaparte, fallece joven, a la edad de 39 años, lo cual acentúa
el empobrecimiento de su familia, de por sí ya bastante humilde. En 1785 Napoleón
es nombrado segundo teniente en el regimiento de artillería de
En
fin, aunque deslumbrante, no vamos a extendernos en referenciar toda la
excelente carrera militar de Napoleón Bonaparte. Entonces, sí estamos
analizando el inicial contexto nacionalista de su figura y las circunstancias
que le rodeaban, con la intención de extrapolar conclusiones a razón de
respectivas y tristes coincidencias dentro de los movimientos independentistas
canarios.
La
genialidad estratégica de Bonaparte que en el futuro le brindaría tantos éxitos,
con el estallido de
Lo
que si resulta irrefutable es que, mientras Napoleón entendía que el hecho de
que la sociedad francesa se encontrase en pleno proceso de descomposición
implicaba en sí un marco que no se debería desaprovechar para liberar a la
patria, púes, Pasquale Paoli junto a otros supuestos libertadores corsos
refrendaba
Evidentemente,
Napoleón desengañado ante el ídolo roto recela de Pasquele Paoli, teniéndolo
como un “arcaico anacronismo”. La adversidad de sentimientos era recíproca,
pues Pascuale del mismo modo desconfía ante la presencia de aquel joven en la
isla, antojándosele demasiado “imprudente y ambicioso”.
“Aquí
no termina el repertorio”. Una de sus tentativas estratégicas trataba en
aprovechar las legislaturas para que su hermano José obtuviera un acta de
diputado, a todas estas Paoli impone a sus candidatos y los Bonaparte acaban
fuera del reparto. El golpe, soez, mella un poco más a Napoleón. Éste,
crispado, ante tanta arremetida por parte del que en su infancia veneraba, acaba
desquiciándose y acomete un paso en falso que lo dejaría en delicadísima
situación, a él y a toda su familia dentro de la isla. Resulta que consigue
colocarse como teniente coronel de
Pero,
Napoleón Bonaparte es muy obstinado y tras permanecer un corto periodo de
tiempo en París, contagiándose del hervor revolucionario latente en esos días,
decide retorna a Corsica, hastiando la paciencia del general Paoli. Éste,
nuevamente impide que su hermano, José, alcance un pretendido puesto en la
convención, decidido a acabar con la vida pública de los Bonaparte, además,
mantiene una tempestuosa entrevista con Napoleón en la que le reprocha su
regreso. Napoleón, pese a todo, alcanza a compaginar su cargo de capitán de
artillería del Ejército francés con el de coronel de los voluntarios corsos.
La ambición de Bonaparte no cesa y a base de conspiraciones asciende y
nuevamente retoma el puesto de teniente coronel de los voluntarios. He aquí que
Paoli, como “veterano perro viejo”, no se quedaba atrás en lo referente a
conspiraciones y hace fracasar a napoleón al frente de la tropa mixta de
franceses y voluntarios corsos. Es más, Paolí decide arrasar con los
Bonaparte, no quiere verlos más por la isla. Entonces, producto de una
soterrada batalla de tramas, desde ambos bandos y por lo bajo, todo acabó
estallando y la población reacciona violentamente, influenciada ante la furiosa
campaña que los paolistas estaban ejerciendo contra los Bonaparte. La familia
de Napoleón, aterrada, debate su huida. Mientras, Napoleón fracasa por segunda
vez y hasta en una tercera tentativa por tomar la fortaleza de la ciudad de
Ajaccio, a fin de conseguir una posición de fuerza en la isla para hacerse
fuerte ante Paoli y el sometimiento francés; esta vez la derrota sería
definitiva.
Como
ya argumentábamos en el inicio de este artículo, triste desenlace para un
idealista veinteañero, Napoleón Bonaparte, el cual luchó hasta la exacerbación
por la independencia de su nación, entendiendo el histórico e inigualable
marco que
Lo
expuesto no se trata de un guión cinematográfico, aunque bien que se podría
comercializar, es historia. Y, si la historia sirve para algo es para aprender a
no cometer unos errores que aunque sucedidos en otros lugares, y contextos, la
psique humana los repercute como universales.
Son
tantas las conclusiones que podríamos
exprimir de tales acontecimientos, extrapolándolas a la situación canaria,
cada cual que las madure según aluda. Yo voy a generalizar exponiendo que en la
actualidad Corsica (Córcega) aún sigue perteneciendo al estado Francés.
Desde
las tentativas bonapartistas ésta región, que siempre había presumido de una
resistencia encarnizada, se dejó adormecer en el regazo francés. Guiada por
las excesivas prudencias de un aburguesado Paoli, recolocado con todos los
poderes civiles y militares, gracias al gobierno galo. Éste, impidió por todos
los medios poder gestarse una insurrección que aprovechando la disparidad y
debilidad Francesa, en los comienzos de
Tengo
la fortuna de conocer a diferentes compañeros de diferentes ámbitos del
movimiento independentista canario, creo yo que llevándome bien con todos
ellos. Y, todos, bajo sus respectivos puntos de vista exponen buenas razones. Es
más, todos, según mi criterio, coinciden en las mismas reacciones viscerales,
en mayor o menor medida, detrás de las cuales casi siempre se esconden
personalismos que se han acentuado tras una serie de desavenencias ante
posteriores roces. Para razonar las discrepancias, que normalmente suelen ser
producto de afecciones en el ego más profundo, se inventan mil y una excusas de
índole ideológico y político, o simplemente se le afrenta al otro por la vía
directa. Al final, se cae en una inproducente inercia, mimetizada tanto en unos
como en otros, que los termina aislando y en algunos casos intentando crear sus
propios grupúsculos. Son los más jóvenes, y los que empiezan a sentir la
necesidad de trabajar por la liberación nacional, los que acaban viéndose
afectados ante toda esta enajenación, ¿quién es el más legal?, ¿a quién
creer?; al final acaban hechos un lío y desestimando cualquier tipo de labor,
¿para qué si los otros no la van a saber apreciar rebuscando cualquier
pretexto a fin de desacreditar?
Me
vengo dando cuenta de que son los grupos juveniles, como Inekaren o J-CNC, además
de jóvenes compañeros a título personal, los que reunión tras reunión
insisten en la necesaria Unidad de Acción, no guiada por los intereses de
determinados partidos sino desde el colectivo. Están dando un ejemplo y una
lección que a otros más mayorcitos no les interesa captar. Sí, del mismo modo
que en aquella lejana historia, de aquella lejana isla, donde fue el joven
revolucionario quien tuvo la bravura para accionar la emancipación patria pero
que resultó verse impedido por otro más viejo, con sus propios intereses y con
más malas mañas.
Apoyarnos
mutuamente en determinadas acciones no tiene porqué producir sombra en los
partidos, movimientos o colectivos de cada cuál. Señores, recapacitemos y
concluyamos que quienes no estén por la unidad de acción no están por la
descolonización e independencia, sino, magek sabrá detrás de qué.