OTRO DESMADRE “CIENTÍFICO”
COLONIAL
Eduardo Pedro García Rodríguez
He tenido la oportunidad de leer el pasado
día 21 de octubre en el periódico digital La Opinión un artículo titulado “Los
primeros canarios eran bereberes”, artículo al parecer servido por la agencia
de noticias española ACN y, que curiosamente, ha sido reproducido por otros
medios de comunicación dependientes, práctica poco habitual entre ellos. No voy
a entrar en el tema del gentilicio bereber o bererebere empleado en el leguaje
colonial con matices peyorativos, pero en desuso en los ámbitos científicos,
los cuales hace tiempo que han asumido el correcto de mazigio o Imazighen
(Hombres libres).
El tema
tratado en dicho artículo no es nuevo y ha sido debidamente tratado por
eminentes especialistas en la materia, no sólo por investigadores de la
Universidad de La Laguna, también lo ha sido por universidades españolas e
incluso americanas, ¿entonces por qué tanto interés en difundir el mencionado
artículo precisamente en estas fechas? Quizás la repuesta nos la proporciona el
encabezamiento del artículo en cuestión: “Un
estudio genético elaborado por un equipo de investigadores españoles y
portugueses ha venido a confirmar la teoría del origen bereber de los primeros
pobladores canarios. Sin embargo, los resultados también arrojan nuevas
conclusiones, como el hecho de que la aportación europea a la población canaria
actual procede, fundamentalmente, de los varones, mientras que en los linajes
maternos hay una mayor presencia del origen norteafricano, lo que indica un
alto grado de uniones entre hombres europeos y mujeres guanches.”
El título del artículo no es
más que un señuelo para captar la atención del posible lector y conducirlo al
mensaje central recogido en la frase "Sin embargo", la que
encierra la intencionalidad del artículo que en el fondo lo que pretende
trasmitir es la idea de que la población canaria actual es mayoritariamente de
ascendencia española o europea en
general. Pero antes de entrar en materia veamos algunas consideraciones del
porque de estos mensajes manipulados y subliminales.
La manipulación se define como “el fin o resultado
deseado de un proceso que emplea trucos específicos, ya sean semánticos,
técnicos, sicológicos o de comportamiento, para engañar, mal informar, influir,
persuadir o controlar un objeto, que puede ser concreto (una persona, colonia, o
acción) o abstracto (pensamiento o percepciones), normalmente con el objetivo
de mantener una situación de preponderancia y dominio psicológico, y por tanto,
social y territorial”.
¿Quiénes son estos
"nuevos embaucadores"? Son expertos en comunicación social de masas,
en medios informáticos, especialistas en la falsificación alineados con las
esferas de poder, periodistas propensos a interpretar en lugar de informar las
noticias, y múltiples personas o entidades más.
Estas técnicas se ejecutan, principalmente, a través
de los medios de comunicación masivos, la educación, las distintas formas de
entretenimiento, la manipulación de la opinión pública y la inducción de la
narco-contracultura. En este sentido, es sorprendente el grado de
desinformación que evidencian personas que, en las últimas décadas, asumieron
algún tipo de responsabilidad en la dirección política, educativa o cultural de
esta colonia. Las que han contribuido a la
implantación en nuestra sociedad de numerosas tendencias, actitudes y costumbres,
especialmente entre la juventud -las que comenzaron a despuntar en los años
setenta- y que hoy son moneda corriente en el comportamiento y manifestaciones
individuales y colectivas. Es que no saben o no se han preocupado por
investigar que la mayor parte de esas manifestaciones se originaron en los
centros de poder del capitalismo colonialista y fueron planeadas, diseñadas y
puestas en práctica disfrazadas de
demócratas.
Estos sustentadores del sistema colonial español en
Canarias son quienes hacen posible que un importante sector de la población
actual continúe engañada mediante la
desinformación y la difusión de noticias falsas e incompletas, algunas de ella
bajo la vitola de “científicas” tendentes al desmantelamiento o desaparición de
las ideas de emancipación y de Identidad
Nacional Canaria.
La creación y manejo,
en la historia y de los próceres sustentadores de la nacionalidad canaria. La
provocación de situaciones que generan cansancio moral, psicológico y tristeza
en el pueblo sometido, fomento del cuestionamiento de capacidad para detectar y
resistir futuras sorpresas sin ningún tipo de protestas. Todo ello son
mecanismos creados por el sistema colonial mediante los que pretende los
siguientes fines:
La quiebra de la moral
de los independentistas en particular y de la sociedad canaria en general a través del manejo de diferentes formas de
terror y la consecuente dosificación de los miedos individuales y colectivos,
amenazas de despido, acoso laboral, desprestigio social, amenazas de embargos, el
mensaje continuo de "no estáis cualificados,” “de que vais a vivir” “que viene el moro” etc. Desempleo, escasez
de alimentos y vestidos, deficiencias en la asistencia médica, inseguridad
ciudadana, falta de educación, todos estos elementos son psicológicamente
manejados por los colonialistas como antesala de sus actitudes fascistas.
La promoción del “opio
de las masas” mediante la adicción prolongada
reiterada y obsesiva a los espectáculos deportivos y musicales, al sexo
desenfrenado, las teleseries o telenovelas, los espectáculos religiosos etc.
La pérdida de
capacidad de lectura, concentración, interpretación y abstracción, debido a la
insuficiencia educativa en los centros públicos, con la consiguiente reducción
de palabras que son usadas en el lenguaje coloquial, con la asunción de vocablos nuevos foráneos y la modificación
frecuente, como signos de desenraizamiento.
El fomento de la
conducta indecorosa como norma social, o sea, la eliminación de los valores
como puntos de referencia y de contención moral. El estímulo de la resignación,
el derrotismo, la sensación de que nada más se del sentido de las palabras. El
sometimiento a la apatía y a la pérdida
de confianza, entre otras patologías psicológicas que vienen afectando a la
población canaria desde los años sesenta del pasado siglo hasta la fecha.
Dicho lo que antecede,
vamos a hacer una valoración del artículo libelo en cuestión. Según la Sra.
Rosa Fregel y su equipo de investigadores del departamento de Genética de la
Universidad de España en La Laguna, “la
proporción de linajes europeos presentes en la actual población canaria, se
encontró que representan más del 90 por ciento.” Yo como afortunadamente no soy
científico y mucho menos de servicio al sistema colonial, desde mi posición de
ciudadano de pie me permito ironizar un poco sobre el desmesurado interés que
vienen mostrando estos científicos en inculcarnos una supuesta ascendencia
mayoritariamente europea, como hace tiempo que la teoría del supuesto
exterminio de la etnia guanche se les ha caído de las manos, ahora nos vienen
con el cuento de que nuestros ancestros masculinos sobrevivientes a las
masacres fueron arrinconados y como consecuencia del sometimiento al verse
desfasados de sus tierras perdieron el apetito sexual, prefiriendo las mujeres
guanches para perpetuar la población a los aguerridos, elegantes y civilizados
conquistadores y colonos europeos.
En el
fondo, el mencionado artículo no deja de ser una versión con marchamo
científico de la leyenda urbana fascista actualizada del macho ibérico, cuyo
machismo está debidamente documentado en esta colonia desde los primeros
momentos de la invasión, cuando los machos europeos demostraron sus ímpetus
sexuales violando frecuentemente a mujeres y niñas y, cuando esto no les era
posible, según recogen algunas tradiciones populares, violaban a las cabras, razón
por la cual según expertos cabreros comenzaron a notarse significativos cambios
en los rebaños de ganados y los machos cabríos comenzaron a comportarse como
cabrones ibéricos, con hábitos desconocidos en los hatos antes de la invasión
europea.
Al parecer, los
investigadores han llegado a este porcentaje del 90 por ciento partiendo del
estudios de muestras dentales analizadas de esqueletos de tumbas del templo
católico de La Concepción en Añazu (Santa Cruz de Tenerife) correspondientes a
los siglos XVII y XVIII, con pretensiones de recabar datos desde la era
precolonial hasta la colonial de dichos siglos, y que por lo visto hacen
extensivo a toda la Nación Canaria, tratando además de meter en el mismo saco a
una inexistente población en Santa Cruz de esclavos africanos, tanto del norte
del continente como subsaharianos es decir, esclavos negros.
Pienso que la Sra.
Fregel y su grupo de investigadores podían haberse ahorrado mucho trabajo y
dinero público pidiendo los datos objeto del estudio a cualquier instituto homólogo
de Castilla, Sevilla o Oporto, así como a otros ingleses o franceses, pues la
escasa población existente en la Villa de Santa Cruz, puerto marítimo de La
Laguna para los siglos reseñados, era netamente europea, con un importante
aporte inglés. Es una lástima que la Sra. Fregel y su equipo no orientaran sus
investigaciones a otros templos católicos en las isla, como por ejemplo los de La
Concepción en La Laguna, el convento de los dominicos en Candelaria, el de los
franciscanos, San Juan, San Pedro, San Juan Degollado, todos ellos situados en
el Valle de Güimar, o el Cementerio civil de El Chorrillo, entre otros muchos
en la isla que albergan ingente cantidad de restos mortuorios de la población
guanche ya cristianizada con otros de origen europeo, y por supuesto muchos
criollos.
En cuanto a una
posible población esclava negra debemos tener en cuenta que éstas estaban
confinadas en los ingenios azucareros, los cuales estaban mayoritariamente en
el norte de la isla y en Güimar y Adeje en el sur, en Santa Cruz no existió
ningún ingenio azucarero y, generalmente, el desembarco de los contingentes de
esclavos negros se realizaban por el puerto de La Caleta en Adeje y por el de
Garachico en el norte, en cuanto a los dedicados al servicio doméstico estaban
localizados en La Laguna y La Orotava, en Santa Cruz eran prácticamente
inexistentes.
Por otra parte, la
mayoría de los “castellanos” “andaluces” y “portugueses” que habitaban Santa
Cruz y el resto de la isla eran judíos conversos que habían escapado de sus
lugares de origen huyendo de las despiadadas persecuciones de que eran objeto
por parte de la iglesia católica, buscando un refugio relativamente seguro en
esta colonia. ¿No interesa a la Sra. Fregel y su equipo un estudio genético de
la población de origen semita en las islas?
Los otros esclavos,
los “moriscos”, eran de origen mazigio, origen que compartimos los guanches y
muchos habitantes del Sur de la Península Ibérica y Portugal, pues no olvidemos
que si los reinos godos fueron sometidos por una elite árabe, los agricultores,
los artesanos, los médicos y los filósofos, la mayoría de la toponimia
atribuida a los árabes, es decir, la base de la cultura que recibieron y
conservan los actuales españoles es de origen Imazighen, es significativo el
antiguo nombre de la actual capital de Portugal, cuyo primitivo topónimo de origen mazigio era Achbuna ¿Les suena de
algo?
Aquellos lectores que
leen mis modestos trabajos suelen decirme que soy pesado como el plomo, posiblemente
llevan razón, pero qué quieren que les diga, escribo como pienso y mi línea
literaria no está precisamente inspirada en la de los hermanos Grimm,
ciertamente respetable pero los cuentos infantiles no me seducen, pero como,
por otra parte, no quiero aburrir en exceso a los que me leen, en su obsequio
voy a dejar en el tintero parte de las consideraciones que me merecen el
mencionado trabajo de la Sra., Fregel, y su equipo, en los relativo a sus
conocimientos de la Historia de Canarias, tanto la pre como la pos colonial.
Pienso que el ser
científico no conduce necesariamente a la sabiduría, cuando se mueve en torno a
parámetros preconcebidos, en cambio la sabiduría si puede conducir al
conocimiento científico, especialmente en el de
las humanidades. Por ello, voy a transcribir un interesante trabajo del
amusnau (sabio) canario D. Juan Bethencourt Alfonso, quien por su condición de
Doctor en medicina algo sabría sobre el tema tratado:
“Al celebrase la paz
de Tahoro de los Realejos y hablando en cifras redondas, existían en
Tenerife 20.000 guanches de todas edades y sexos aunque predominando mujeres y
niños, de los cuales unos 5.000 continuaron rebelados en medio de los montes
sin querer darse a partido, y los otros 15.000 se mezclaron con un millar entre
conquistadores y pobladores formando los núcleos de las veinte y tantas
poblaciones actuales. Cuanto a mujeres europeas, como aconteció en las demás
islas, eran contadas.
De los 1.000 entre
conquistadores y pobladores que se avecindaron durante los primeros lustros,
salvo unos cuantos extranjeros que, por su escaso número nada significa, unas
pocas docenas eran portugueses, como 200 indígenas isleños en su mayoría de
Canaria y el resto de españoles, que siendo casi en la totalidad solteros se
casaron con las guanchas. Aparte de que esto era natural, sábese por tradición,
por lo que arrojan los archivos y sobre todo por el testimonio nada sospechoso
de un comisionado inquisidor de aquella época, que hizo un padrón secreto de
todas las islas, y sacó a la luz el erudito Sr. Millares.
En lo esencial los
hechos expuestos son exactos y sólo falta aplicarles las conocidas leyes de la
herencia y de cruzamiento; con las circunstancias en esta ocasión de hallarse
favorecido el coeficiente o grado de afinidad sexual, por estar comprendido en
el grupo llamado por Mr. Broca de homogenesia eugenésica o absoluta,
puesto que tanto los naturales de las otras islas, portugueses españoles como
guanches de Tenerife, proceden del mismo manantial íbero-libio.
Siguiendo con el
ejemplo de los 1.000 conquistadores y pobladores casados con otras tantas
guanchas, pues los pocos que ya lo estaban para el caso es lo mismo porque se
amancebaron, resultó:
1.º hijos mestizos de
primera sangre.
2.º Simplificando el
ejemplo para más fácil comprensión, mestizos de segunda sangre (que es el primer
grado de retorno), que comprende a los vástagos del cruzamiento de los
mestizos anteriores con guanchas, que eran las que abundaban.
3.º Mestizos de
tercera sangre (segundo grado de retorno) o sea los nacidos de la
segunda sangre casados con guanchas de pura raza y así sucesivamente hasta que
en el quinto o sexto cruzamiento de retorno, como la población no era alimentada
con elementos de fuera sino de la tierra, desapareció por lo general todo
vestigio de mesticismo (mestizaje) y reapareció el tipo de raza de la madre o
séase del guanche con todos sus caracteres”.
Por otra parte, es evidente que el sector de
la población guanche que no se mezcló con los invasores fue la mayoritaria,
especialmente los alzados, y la mayoría de los Menceyatos del Sur, los cuales
por razones orográficas y como consecuencia de los tratados de paces, estuvieron
prácticamente vedados para los conquistadores y pobladores durante muchos
decenios después de la conquista.
Cuenta un viajero
inglés del siglo XVII, refiriéndose a los guanches de Güímar que: “aún el
más pobre de ellos, tiene en menos precio el casar con mujer española”.
Esta situación de la
población canaria en general se mantuvo hasta los años sesenta del pasado siglo
XX, en que el archipiélago sufrió la segunda, masiva y más destructiva invasión
europea, con motivo del nuevo monocultivo impuesto desde la metrópolis, el
turismo de masas y con él, toda una
pléyade de españoles ansiosos de “hacer las Américas en Canarias” jamás
anteriormente el reino de España había puesto tanto interés en españolizar y
posteriormente europeizar esta colonia situada en el noreste de África.
Octubre de 2009.