DÍALOGO ENTRE CANARIOS
Eduardo Pedro García Rodríguez
Ya es hora
de que los canarios y canarias silvestres nos sacudamos la modorra que no ha
mantenido infectados e ignorantados durante siglos y,
todos a una, expresemos el próximo sábado día 24 de octubre nuestro irrevocable
propósito de Descolonización e Independencia para nuestra Matria,
en la manifestación que, partiendo de la Plaza de Abajo (Antiguo Mercado),
recorrerá varias calles de La Laguna, revestidos de nuestros colores naturales,
el blanco espuma de mar, el azul cielo, el amarillo retama y el verde de
nuestras estrellas.
En un balcón con vistas a un
jardín interior estaba colgada una jaula metálica de suave color verde, en la
misma había un bonito canario de esplendoroso color amarillo oro, de esbelto
cuerpo, de rizado plumaje, largo cuello, finas y altas patas.
Por toda la vecindad se oía
el aparente alegre canto que brotaba de la garganta del enjaulado canario, su
trino melodioso cautivaba los sentidos de los viandantes y llenaba de satisfacción
a su amo cuando éste veía que los vecinos alzaban sus miradas hacia su balcón
para localizar el lugar de donde provenía tan dulce canto.
Una hermosa tarde de
primavera en que una suave brisa transportaba deliciosos aromas de las mil
flores que abrían sus pétalos en aquel jardín interior, un canario silvestre
que revoleteaba por aquel entorno en
busca de las rosadas semillas de Drago, se sintió atraído por el canto del
canario enjaulado y dirigió su vuelo hacia la jaula posándose sobre la misma,
quedó un rato contemplando al bonito pájaro que la ocupaba y, después de un
momento de incertidumbre, le dice: hola hermano canario enjaulado, en el tiempo
que llevo observándote quiero reconocer
en ti a uno de mi especie, pero ese colorido ropaje, ese domesticado canto y
esos estirados modales, me hacen difícil el creer que tus abuelos y los míos
fuesen hermanos...
Verás, hermano canario
silvestre -le responde el canario enjaulado-, cuando tus abuelos eligieron
continuar su vida silvestre, los míos prefirieron ponerse bajo el amparo de un
amo, y así disfrutar de la seguridad de un poco de nuestro alpiste y agua, a
cambio solamente de modificar nuestro plumaje, regalar sus oídos con nuestro
dulce canto, proporcionarle añadas de buenos pichones y limitar nuestra
libertad a esta jaula que, aunque es ciertamente limitada, me permite ver el
jardín que nos rodea, aunque no pueda volar hasta los árboles, necesidad que no
hecho de menos pues, tanto yo como los padres de mis padres, hemos nacidos
enjaulados y no sabemos que cosa es esa de la libertad, además ante la
incertidumbre de lo que pueda encontrar en ese árbol, prefiero la seguridad de
la ración de alpiste que me proporciona el amo.
Por otra parte, -continúa
diciendo el canario enjaulado-, me produce gran contento cuando mi amo me
muestra a sus amigos y pondera ante ellos mis facultades canoras, mi rizado plumaje
y mi estilizado cuerpo, y valoran que tipo de compañera me conviene para la
próxima nidada, calculando el precio que va a obtener de mis pichones pues,
según les oigo decir, el alpiste no es gratis. En fin, hermano canario
silvestre, el interés del amo por mí no se limita solamente a lo que te he
expuesto, también se preocupa por mi ser, así por las tardes cuando retira mi
jaula del balcón y la colocan en el salón, allí tienen un aparato que llaman
televisión, el cual, viéndolo y escuchándolo me hace comprender que no existe
en este mundo mejor vida de canario que la mía y, por ello, estoy agradecido a
mi amo.
Ante tan patéticos
razonamientos, el canario silvestre respondió a su hermano enjaulado. -Entiendo
y comprendo tu desconcierto, hermano canario enjaulado, desde que tus abuelos
optaron por un amo, lo estrecho de sus jaulas no les permitía desarrollar sus
músculos lo suficiente como para remontar el vuelo libertario y, por tanto,
generación tras generación han venido asumiendo el hecho de estar enjaulado
como situación natural inherente su condición de canario, situación que tu has
heredado, pero debes entender, hermano canario enjaulado que, si bien los
miedos y las fobias se heredan como ciertas enfermedades, la peor de las
situaciones que puede asumir un canario es la acomodaticia, el pretender
ignorar los orígenes, el adaptarse a una jaula a cambio de una ración de
alpiste pagada con tus pichones.
Hermano canario enjaulado -continua
el canario silvestre-, al permitir que te cambien el color de tu plumaje estás
permitiendo que te despojen de tu vestimenta natural y, por tanto, de la
defensa ante las agresiones exteriores, no sabiendo además si eres canario
belga o canario español, en todo caso no te consideran canario sino simplemente
un pájaro; al alargarte y estilizarte las patas te están impidiendo que puedas
moverte libremente entre el follaje de la naturaleza; con el alargamiento de tu
cuello te lo están preparado para colocarte mejor el yugo; cuando te alargan el
pico te están impidiendo que accedas a las múltiples semillas que proporciona
el campo y te ves obligado, por incapacidad, a comer las que te proporciona el
amo, dependiendo del amo tu sustento, al educar tus trinos te están impidiendo
que cantes libremente, por tanto, hermano canario enjaulado, desecha tus
miedos, aprovecha el próximo cambio de alpiste para escapar y volar hacia la
libertad, la cual no es tan mala como te ha hecho creer el amo para no verse
privado de tu canto y pichones.
Toma ejemplo de mí -prosigue
el canario silvestre-, el color de mi plumaje es el adecuado para la tierra que
me vio nacer; mi pico es duro adecuado
para partir las múltiples semillas que da la madre tierra, y no preciso alpiste
de amos; mis patas son más cortas y fuertes, con ellas puedo saltar entre
arbustos y zarzales; los músculos de mi cuerpo están desarrollados y me
permiten volar en libertad sobre mi tierra y escapar de los depredadores; mi
canto, aunque no tan refinado, es tan alto y fuerte que inunda el monte; mi
pareja la elijo yo y mis pichones nacen libres.
Dicho esto el canario
silvestre se alejó de la jaula del canario enjaulado llevándose en su fuero
interno el firme convencimiento de que algún día los canarios enjaulados
aprovecharían el cambio de alpiste para volar libremente y alejarse de la
centenaria tutela de sus amos...
El Archipiélago Canario ha soportado durante más de
medio milenio el más trágico proceso de invasiones, conquistas y explotación
colonial que conoce la historia, proceso que, al finalizar el siglo XX e
inicios del siglo XXI, comienza a decrecer al tomar el pueblo canario
conciencia de la realidad sociopolítica, encausando sus energías hacía su definitiva libertad mediante un pacífico
proceso de descolonización e independencia.
Cuando el gran
historiador Pierre Vilar escribía que “La nación categoría histórica, solo
puede ser definida históricamente”, estaba dando la clave de lectura de los
procesos de liberación nacional y de nuestra
lucha contra la opresión y todas las formas de violencia de la nación
opresora, y constante búsqueda de la recomposición de la unidad del pueblo
oprimido, siendo una verdad incuestionable que ningún pueblo tiene por qué
pertenecer a un Estado si no lo desea.
Hoy las consecuencias destructivas en el terreno
social y ecológico del colonialismo español en Canarias, son más evidentes que
nunca. El colonialismo es incapaz de satisfacer las necesidades básicas de los
seres humanos que habitamos este archipiélago y de proporcionar el más mínimo bienestar
para la mayoría de los canarios, y ahoga cualquier aspiración igualitaria y de
desarrollo real.
La crisis social generada por el capitalismo colonial
nos ha conducido a un abismo laboral y económico que afecta de forma particular
a las mujeres y contribuye a aumentar su sobre-explotación y opresión. Las
mujeres sufren de forma particular los ajustes neoliberales: la pobreza golpea
más intensamente a las mujeres que a los hombres; el paro y la precariedad
afectan más a las mujeres, quienes hacen los peores trabajos, perciben salarios
inferiores, sufren los peores efectos de la flexibilidad, y son las principales
víctimas del acoso sexual; el recorte de las políticas sociales, en terrenos
como la sanidad o la educación, supone una transferencia de cargas de trabajo
hacia las mujeres.
Mientras tanto, los políticos canarios de servicio,
quienes de manera descarada dicen luchar por nuestros intereses, aprovechan la
crisis capitalista colonial para redondear sus sueldos y prebendas, quizás
porque, inconscientemente, prevén que la etapa de explotación de nuestro pueblo
está llegando a su fin y se aplican aquello de: “Del agua derramada aprovecha
la que puedas”.
Ya es hora de que los canarios y canarias silvestres
nos sacudamos la modorra que no ha mantenido infectados e ignorantados
durante siglos y, todos a una, expresemos el próximo sábado día 24 de octubre
nuestro irrevocable propósito de Descolonización e Independencia para nuestra Matria, en la manifestación que, partiendo de la Plaza de
Abajo (Antiguo Mercado) recorrerá varias calles de La Laguna, revestidos de
nuestros colores naturales, el blanco espuma de mar, el azul cielo, el amarillo
retama y el verde de nuestras estrellas. Indudablemente comenzará un periodo de
regeneración del sentimiento de pertenencia y, a no dudar, muchos canarios
enjaulados aprovecharán la reposición del alpiste para iniciar su vuelo hacia
la libertad.
Octubre de 2009.
¡DESCOLONIZACIÓN
E INDEPENDENCIA!