Día
mundial de la Madre Tierra
José Tomás
Bethencourt Benítez *
El pasado día 22 de abril de 2009, en la
asamblea general de la ONU,
con motivo del día mundial de la Madre Tierra, el teólogo de la liberación
brasileño Leonardo Boff pronunció el siguiente discurso, que ha pasado
totalmente silenciado por algunos medios de intoxicación de masas, pero fue
retransmitido íntegramente por medios de comunicación social como la televisora
latinoamericana, Telesur:
“Quiero hacer una severa advertencia, estamos
en un momento crítico en la historia de la Tierra, en la cual la humanidad debe elegir su
futuro, la elección es nuestra, hoy formamos una alianza global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a
otros, o arriesgarnos a nuestra propia destrucción y a la devastación de la bio-diversidad de la vida.
Si la crisis económico-financiera es
preocupante, la crisis de la no sustentabilidad de la Tierra se presenta
amenazador, los científicos que siguen el estado del Planeta habían hablado del
día en que se sobrepasaron los límites de la Tierra, exactamente en el 23 de septiembre de
2008, la Tierra
sobrepasó en un 40% su capacidad de reposición de los recursos necesarios para
las demandas humanas, en este momento necesitamos más de una Tierra para
atender nuestra subsistencia. ¿Cómo garantizar la sostenibilidad del Planeta?, ya que es la
premisa para resolver las demás crisis, la social, la alimentaria, la
energética y la climática.
Ahora ya no tenemos una arca de Noé que
salve a algunos y deje perecer a todos los demás, como declaró muy
recientemente con mucha propiedad el secretario general de esta casa, Ban Ki Moon, no podemos dejar que lo urgente comprometa lo
esencial, lo urgente es resolver el caos económico, pero lo esencial es
garantizar la vitalidad y la integridad de la Tierra. Es importante
superar la crisis financiera, pero es imprescindible y esencial cómo vamos a
salvar la casa común y la humanidad que es parte de ella. Esta ha sido la razón
para adoptar la resolución que hoy se ha aprobado, dado el agravamiento de la
situación ambiental, especialmente bajo el calentamiento global, tenemos que
actuar juntos y rápido, caso contrario corremos el riesgo de que la Tierra pueda continuar,
pero sin nosotros.
En nombre de la Tierra nuestra madre y de
sus hijos e hijas sufrientes y de los demás miembros de la comunidad de vida,
quiero agradecer a esta asamblea por haber aprobado este 22 de abril de 2009,
como el día internacional de la
Madre Tierra, a ese propósito quisiera hacer una breve
presentación del fundamento de la Tierra como nuestra madre.
Desde la
más alta antigüedad, las culturas y las religiones testimonian la
creencia de la Tierra
como gran madre, magma, terra mater,
magna mater y pachamama. Los pueblos originarios ayer
y hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de
todos los vivientes, solamente un ser vivo puede producir vida en sus más
diferentes formas, la Tierra es pues la gran madre.
Durante siglos y siglos predominó esta
visión hasta la emergencia del espíritu científico del siglo XVI, a partir de
entonces la Tierra
ya no es vista como madre, sino como una realidad sin espíritu, entregada al
ser humano para ser sometida incluso con violencia. La madre naturaleza que
debía ser respetada, se transformó en naturaleza salvaje que debe ser dominada.
La Tierra fue
convertida en un baúl lleno de recursos disponibles para la acumulación y el
consumo de los seres humanos. En ese paradigma no se plantea la cuestión de los
límites de aguante del sistema tierra, ni de los recursos naturales escasos, se
presupone que los recursos son infinitos
y que podemos ir creciendo ilimitadamente en dirección del futuro, lo que
efectivamente es una ilusión.
La preocupación principal es como ganar más,
y en razón de ganar más, se ha creado un archipiélago de riqueza rodeado por un
mar de miseria. El dato del año pasado lo confirma, el 20% de los más ricos
absorben el 82,4% de las riquezas mundiales, mientras que el 20% de los más
pobres tiene que contentarse solamente con 1,6%, es decir, una ínfima minoría
monopoliza el consumo y controla los procesos económicos que implican
devastación de la naturaleza y gran injusticia social, pero, desde los tardíos
años setenta del siglo pasado se ha constatado que un planeta pequeño, viejo y
limitado como la Tierra,
ya no puede soportar un proyecto ilimitado, se necesita otro modelo que tenga
como eje la Tierra,
la vida, el bien vivir planetario dentro de un espíritu de colaboración y de
cuidado.
La
preocupación central es como vivir y producir en armonía con los ciclos
de la naturaleza y con los seres humanos, distribuyendo equitativamente los
beneficios entre todos, como vivir más con menos. En este contexto es donde se
ha rescatado la visión de la
Tierra como madre, ya no es la percepción de los antiguos,
sino una constatación empírica y científica, ha sido mérito de algunos
científicos de los años setenta del siglo pasado haber mostrado que la Tierra es un super-organismo vivo, ella articula permanentemente lo
físico, lo químico, lo biológico de forma tan sutil y equilibrada que bajo la
luz del sol está siempre propicia a producir y mantener la vida por millones y millones
de años, el nivel de oxígeno esencial para la vida se mantiene en un 21%, el
nitrógeno importante para el crecimiento es de 79% y el nivel de sal de los
mares es del orden del 3,4% y así todos los demás elementos.
No es que sobre la Tierra haya vida, la
Tierra misma es vida, es viva, es llamada Gaia, la
diosa griega para la Tierra
viviente. Que toda la Tierra
es viviente lo comprueba la biología, que describe que en un solo gramo de
tierra, ósea, en menos de un puñado viven cerca de diez mil millones de
bacterias, pertenecientes hasta seis mil especies diferentes, efectivamente la Tierra es madre fecunda, es
Gaia.
La
Tierra existe hace 4,4 mil millones de años, en un momento
avanzado de su evolución y de su complejidad empezó la Tierra a sentir, a pensar y
a amar, es la emergencia del ser humano, con razón en las lenguas occidentales
homo, hombre, viene de humus, tierra fecunda, tierra cultivable, por eso el ser
humano es la tierra, la tierra que anda, la tierra que piensa, la tierra que
siente, la tierra que ama, como decía el gran poeta indígena y cantor argentino
Ataualpa Yupanqui.
La visión de los astronautas confirma la
simbiosis entre Tierra y Humanidad, desde sus naves espaciales testimoniaban,
desde aquí mirando ese resplandeciente planeta azul-blanco no se percibe
ninguna diferencia entre Tierra y Humanidad, forman una única entidad. Más que
como pueblos, naciones y razas debemos entendernos como criaturas de la Tierra, como hijos e hijas
de la madre Tierra.
Pero mirando la Tierra más de cerca nos
damos cuenta de que nuestra madre se encuentra crucificada, tiene el rostro del
tercer y del cuarto mundo, porque vive sistemáticamente agredida, casi la mitad
de sus hijos e hijas padecen hambre y mueren antes de tiempo, por eso son
signos de amor a la madre Tierra, las políticas sociales que se hacen en
algunos países, como por ejemplo en mi
país Brasil, bajo el gobierno de Luis Ignacio Lula da Silva, especialmente con
el programa hambre cero y bolsa familia, en seis años ha devuelto vida y
dignidad a 50 millones de personas.
Tenemos que bajar la Tierra de la cruz y
resucitarla, para eso existe ya un documento precioso que nos puede inspirar:
“la carta de la Tierra”,
esa carta de la Tierra
nació de la sociedad civil mundial, involucró en su elaboración a más de cien
mil personas de 46 países y fue asumida en 2003 por la UNESCO como instrumento
educativo y referencia ética para el desarrollo sostenible, participaron
activamente de su concepción varios líderes mundiales, la carta defiende la Tierra como dotada de vida
y como nuestro hogar, presenta pautas concretas que pueden salvarla, cuidándola
con comprensión, con pasión y amor, como cabe ser cariñosamente con nuestra
gran madre.
Ojalá algún día
esta carta de la Tierra
pueda ser presentada, discutida, enriquecida por todos los estados miembros de la ONU y si fuera aprobada
tendríamos un documento oficial sobre la dignidad de la Madre Tierra. Para
sentir a la Tierra
como madre no es suficiente la razón dominante que es funcional, instrumental,
necesitamos enriquecerla con la razón sensible, emocional y cordial en donde se
enraíce el sentimiento profundo, en donde se elaboren los valores, el cuidado
esencial, la compasión y los sueños que nos inspiran acciones salvadoras.
Nuestra misión en el conjunto de los seres es ser los guardianes, los
cuidadores de esta sagrada herencia recibida del universo.
Para terminar, voy a permitirme hacer una
sugerencia, ahora que ya se ha aprobado esa resolución de celebrar el día 22 de
abril, el día de la Madre
Tierra, la sugerencia es que se ponga en la cúspide de la ONU, arriba, una de esas
imágenes bellísimas de la
Tierra vista desde afuera, suspendida en el trasfondo negro
del universo que evoque en nosotros sentimientos de reverencia y de mutua
pertenencia, al mirarla tomamos conciencia de que ahí está nuestro hogar común,
nuestra querida y gran madre Tierra, pediría además que se aprobara una
recomendación de que en el día 22 de abril en todos los lugares, en las
escuelas, en las fábricas, en los parlamentos antes de empezar a trabajar se
haga un momento de silencio para que nuestros corazones entren en sintonía con
la madre Tierra.
Voy a terminar, tal como
está la Tierra
no puede continuar, tenemos que cambiar nuestras mentes, nuestros corazones,
nuestro modo de producción y consumo si queremos tener un futuro y esperanza,
la solución para la Tierra
no nos va a caer del cielo, sino que será el resultado de una coalición de
fuerzas en torno a una conciencia ecológica integral, unos valores éticos, unos
fines humanísticos y un nuevo sentir de ser, sólo así lograremos nuestro hogar
común, la Tierra,
nuestra gran y generosa madre, muchas gracias”.
Me adhiero plenamente al compromiso y
propuesta de Leonardo Boff y desde esta nación insular sin estado, que es
Canarias, resaltar que los tres grandes azotes que fustigan, castigan y
maltratan tanto a nuestra madre Tierra, como a sus hijos e hijas - los pueblos
del mundo- son el imperialismo, el capitalismo y el colonialismo, este último
muy conocido y sufrido por nuestro pueblo, debido a los seis siglos de
dominación y explotación espanola, que pronto llegará a su fin ante el
imparable avance del 2010, límite del 2º decenio fijado por la ONU para la descolonización en
el mundo.
* Profesor Titular de
Psicología
Universidad
de La Laguna
Información relacionada:
http://www.aporrea.org/imprime/a77450.html
http://www.mapuexpress.net/content/news/print.php?id=3995
http://www.insigniasaztecas.org/