Los dictadores que nos gobiernan
Saúl
Cuando el pueblo se eche a la calle, por fin dejaremos
una dictadura escondida en los sillones.
Los políticos crean
leyes a su antojo sin importarles que millones de ciudadanos se echen a la
calle. Mientras que en una dictadura las manifestaciones están prohibidas, en
esta democracia estas no se escuchan; da lo mismo que millones de personas
digan "No a la guerra", a la bajada de sueldos o la congelación
salarial. Ellos se inventarán otras leyes para llevar a efecto sus proyectos.
Ahora se prohíbe fumar
en unos bares que se acomodaron para tal fin, y la ministra Leire Pajín insta a la denuncia anónima como en la URSS de
Stalin. Cuatro millones de parados y ahora a muchos se les niega
una pequeña ayuda para subsistir. Alcaldes y políticos que han hecho de la
corrupción su puesto en la poltrona, sindicalistas que viven de los
presupuestos de estos gobiernos y con voz chica dicen "Zapatero,
dimisión"; ayudas a ONG de África o América Latina mientras en nuestro
país hay hambre y miseria; votaciones donde los líderes eligen a dedo a sus
segundos o cuartos en listas y pasan a ocupar esas poltronas; ministros que
cambian de cartera sin tener ni idea de qué "dirigen"; empresas como
la del agua o la luz y el gas que suben sus facturas y el gobierno las defiende
mientras baja nuestros sueldos. Banqueros que también se enriquecieron y se
enriquecen engañando con intereses y liquidaciones a millones de clientes
adormecidos.
Vivimos en un país de
mentirosos, aprovechados, millonarios políticos corruptos que no son capaces de
renunciar a sus sueldos para intentar paliar la crisis, sino cada vez se
presentan más para seguir "chupando del bote". ¿Cómo es posible que
se presente Tavío para alcaldesa, que consiguió
arrancar a Llanos de una carrera política fabulosa y esperada? O el omnipotente
y malcriado Santiago Pérez, al que no le votaron ni en su isla. Cuando el
pueblo se eche a la calle, por fin dejaremos una dictadura escondida en los
sillones.
Por cierto, ¿se han
preguntado alguna vez para qué co... sirve el Senado?
* Un parado más