Ebullición africana
Antonio
Cubillo Ferreira *
Ya era hora de que el
continente africano, sobre todo en el norte, entrara en ebullición buscando
arrancar la verdadera libertad, la democracia y la identidad, que hasta ahora la
han tenido hipotecada con falsos conceptos raciales que no corresponden a la
realidad de estos pueblos. La Conferencia de Berlín del 26 de febrero de 1885
estableció unas fronteras organizadas por los colonialistas, sin consultar a
los pueblos africanos, y en Europa se decidió el porvenir de todo un
continente, el viejo continente de donde vienen la raza humana y las primeras
culturas de la civilización mundial, como fue la egipcia.
En el año 56 y
siguientes se verifica el proceso de las independencias africanas, un proceso
de luchas revolucionarias que en muchos lugares no se llegó a concluir, porque
los colonialistas se avanzaron dando las independencias y el poder a elementos
que podían dominar, y aquellos que les molestaban los asesinaban descaradamente,
como sucedió en el Congo con Patricio Lumunba,
asesinado un 17 de enero de 1971. En otros países, como en Túnez, no hubo una
guerra de liberación, como sucedió en Argelia, sino que Francia encontró a un
político tunecino, Habib Burghiba, afrancesado, que
iba a salvaguardar los intereses del colonizador y no llevar a cabo una
revolución para acabar con todas las estructuras coloniales y establecer unas
nuevas propiamente tunecinas, mirando hacia el futuro para abrir paso a la
juventud del país.
Con las independencias
de los países vecinos y la influencia de la Liga Árabe, Túnez, que podía haber
jugado un papel panafricanista por su pasado, se convierte en una República
islámica presidencialista bajo la influencia árabe y abandona el
panafricanismo, donde podía haber jugado un gran papel debido a su cultura fenopúnica, bizantina, amazigh y
cruce de culturas, ya que su territorio fue la provincia romana de África que
después dio nombre a todo el continente y donde existían comunidades hebreas,
cristianas, moriscas, amazigh y beduinas, más el
recuerdo de Cartago, que fue una gran cultura y un gran pueblo que se opuso a
Roma y la puso en jaque durante siglos.
Con el régimen
presidencialista establecido por H. Burghiba y lo de
presidente vitalicio, las libertades tunecinas se fueron degradando hasta que
en 1986 fue depuesto por su ministro del Interior, Ben Alí, que se autoproclamó
presidente hasta este mes de diciembre en que por fin el pueblo acabó con él,
tomando las calles y acabando con las mafias de las familias del expresidente y su esposa. El pasado miércoles, 33 miembros
de estas familias mafiosas han sido detenidas y, por
fin, el partido de Ben Alí, el RCD, ha sido disuelto el jueves, por lo que se
van aclarando las cosas en este país africano.
La juventud tunecina,
harta ya de tanta corrupción y de la desaparición de las libertades y el
fracaso de la democracia con el régimen presidencialista que durante veintitrés
años ha gobernado este país africano, se echó a la calle tras el suicidio, en Sidi Bouzid, de Mohamed Bouazizi, que ha sido el detonante de la Revolución del
Jazmín. Bouazizi pertenecía a una de las grandes
familias bereberes, es decir, imazighen del sur
tunecino, los Bouazizi. Es una tribu muy respetada y
conocida en la región cercana a Kairuan y Sfax. El pueblo de Sidi Bouzid lo considera como un héroe y el resto del pueblo
tunecino también. Eso ha hecho que la juventud tunecina sea la que ha llevado
adelante este movimiento revolucionario de progreso, ya que la juventud
intelectual y bien preparada representa un peso numérico importante y conlleva
una energía que presagia la sociedad más justa del mañana. Es una juventud que
se ha comprometido en la lucha contra el régimen podrido y corrupto de Ben Alí;
esta juventud debe vivir acciones de solidaridad como las que está atravesando
en estos momentos y que va a dar ejemplo a las otras juventudes de África libre
y la que aún queda colonizada, como la de Canarias.
En Canarias, acabada
ya la ola americana que durante algunos años se había establecido en esta
colonia española, con la esperanza de que los canarios y sus descendientes
habían combatido en las colonias de América en lucha por sus independencias, y
de escritores canarios que habían escrito mucho sobre las independencias y
luchas en aquellas colonias de donde se pensaba iba a venir la ayuda para
liberarnos de España, y abandonada poco a poco la ola europeísta de las
posibilidades para Canarias de una solución de la lejana Europa, soñando con
las hazañas de los canarios en la lucha por la República española y contra el
franquismo, nos volvemos ya prácticos y pragmáticos y nos vamos dando cuenta de
en qué continente estamos y dónde debemos luchar para arrancar nuestros justos
y legítimos derechos nacionales que nos pertenecen en tanto que pueblo africano
colonizado.
En Canarias, el CNC lo
viene diciendo hace muchos años: la unidad de la juventud patriótica no es un
planteamiento dialéctico, sino una necesidad vital. Solo esta unidad puede
permitir a los jóvenes intelectuales y trabajadores alcanzar la eficacia
necesaria con los otros sectores patrióticos para arrancar a nuestra nación de
las garras del colonialismo. Igual que en Túnez en estos momentos, la reacción
tiene sus garras aún afiladas y los enemigos de la libertad siguen allí hasta que
sean destruidos completamente. La juventud canaria que no está influida por los
partidos españoles ni por las redes del colonialismo y sus esbirros debe
participar para reforzar la ideología de lucha de liberación que desde hace 46
años, y más, estamos predicando, puesto que la lucha de las ideas
independentistas y republicanas federales exige de los jóvenes patriotas un
compromiso profundo y total para no caer en las trampas colocadas por el
enemigo de fuera y de dentro.
No hay que olvidar que
nuestra juventud es una juventud del Tercer Mundo, no es una juventud europea,
sino africana, ya que todos los nacidos aquí, en las Islas, son canarios por el
"ius solis",
igual que los descendientes de canarios, por el "ius
sanguinis", y Canarias es una parte de África,
aunque les duela a algunos reconocerlo. Es por ello que nos interesa todo
aquello que suceda en nuestro entorno a favor de las libertades y la democracia
que favorezca al pueblo y que vaya en el sentido de una justa distribución de
las riquezas. Los problemas en Europa y en América, que los resuelvan sus
habitantes y las fuerzas vivas y partidos de aquellos países; a nosotros lo que
nos interesa es lo que sucede en nuestro entorno y cómo podemos conseguir que
los pueblos africanos se comprometan en la lucha contra la monarquía
colonialista española para ayudar nuestra causa.
En la etapa actual de
nuestra lucha en Canarias, a la vista de que la corona española se niega a
descolonizar -y lo ha demostrado dejando pasar la segunda Década de la
Descolonización marcada por las Naciones Unidas-, tenemos en esta etapa que
ganar las calles pacíficamente por medio de grandes manifestaciones, cada día
mayores como las de este pasado jueves en las dos capitales canarias. Si un
pueblo quiere acceder a la libertad, es necesario que se manifieste en las
calles de una manera democrática y por todos los medios democráticos. Esperar
que otros lo hagan en nuestro lugar o que nos vengan a regalar la independencia
mientras permanecemos en nuestras casas es esperar la venida del Mesías y estar
condenados a la desaparición en tanto que pueblo. Si nosotros no tomamos de una
vez nuestra Bastilla de la calle Teobaldo Power, nº 7, en la capital tinerfeña, como hicieron el pueblo
francés en 1789 y el tunecino en esta Revolución del Jazmín, desapareceremos
como pueblo y perderemos nuestro futuro republicano bajo la bandera nacional de
las siete estrellas verdes.
En África del Norte,
de donde somos parte, aunque aún colonizados, se está fraguando un gran
movimiento de pueblos que están en ebullición y que conciben una gran zona de
pueblos unidos por principios de libertad, de desaparición de fronteras y de
libertad de comercio y con ideas de un panafricanismo que favorezca a todos los
pueblos que han estado dominados y colonizados por las potencias europeas o de
otros continentes. Ese invento de un Magreb árabe que no ha funcionado nunca va
a desaparecer. Va a surgir un Magreb económico sin fronteras, con nuevas
identidades de pueblos que poco a poco se van a federar para vivir en paz y
donde los canarios debemos participar.
Los patriotas canarios
nos negamos a ser una plataforma tricontinental, como
están predicando el Aula Paulina y sus consortes y presidente, para que aquí se
instalen las multinacionales imperialistas y capitalistas que quieren explotar
a nuestro continente africano. El gobierno colonialista de Madrid está
metiéndole en la cabeza a los autonomistas de Coalición Canaria que esto es lo
mejor para nuestro pueblo, y el actual presidente administrador de la colonia,
Sr. Paulino Rivero, está encantado de desempeñar este sucio papel y va de
capital en capital extranjeras a ofrecerse como administrador de esta colonia
al servicio de la corona española y a vender nuestra patria al mejor postor.
Para CC, el futuro queda en eso y solo piensa en el turismo como fuente única
de riqueza para nuestras islas, abandonándolo todo para que Canarias sea,
"per saecula saeculorum", solo lugar para la diversión y descanso
de turistas y mafias del turismo, abandonando todos los otros sectores que
constituyen la riqueza de una nación libre, es decir, la agricultura, la
ganadería, la industria, el comercio, las riquezas marinas y todas las otras
fuentes de riqueza.
El Congreso Nacional
de Canarias (CNC) quiere exponer estos planteamientos como reflexión para
nuestros compatriotas, aprovechando la oportunidad que nos brinda el único
periódico independiente de Canarias, EL DÍA, para que comprendamos todo lo que
está pasando en nuestro entorno del cual formamos parte, pero donde no podemos
actuar por estar aún colonizados. Mientras, hay que seguir con manifestaciones
en las calles de los trabajadores canarios, de sindicatos canarios, estudiantes
y patriotas, como las del pasado jueves en las dos capitales canarias, pues esa
es la vía que debemos aprovechar para arrancar nuestros legítimos derechos
nacionales. Claro que la de la capital tinerfeña para otra vez debe hacerse en
el centro de la ciudad, en la zona donde se hallan los turistas extranjeros,
porque hay un factor que no debemos olvidar, y es que los extranjeros que nos
visitan deben ver estas manifestaciones callejeras con nuestra bandera y
fotografiarlas y hacer que tengan repercusiones internacionales, que es lo que
le molesta al colonialismo español. Por este mismo punto de vista, felicitamos
a los compatriotas de la isla de Tamarant, la isla de
los valientes, por el recorrido escogido en la manifestación del jueves pasado,
aprovechando las zonas donde convergen los turistas y zonas populares.
A manifestarse, pues,
a ganar las calles y a reivindicar nuestros derechos y a condenar al
colonialismo español. Esto es lo que importa y por lo que debemos luchar este
año. No hay que caer en la trampa de las elecciones coloniales que prepara el
gobierno español para el mes de mayo próximo, ya que está todo dispuesto para
que ganen los mismos de siempre, el PSOE-GAL, el PP y los subordinados
autonomistas de Coalición Canaria.
No olviden que los
componentes de esta Bastilla canaria montaron el tinglado de los topes
electorales para seguir ganando siempre ellos, y además están muy contentos por
la aplicación de la antidemocrática ley d´Hont, que
favorece a los partidos mayoritarios españoles y a sus colaboradores de CC, y
como esto es una colonia de un país de la Unión Europea, los europeos
residentes en las islas incluso pueden votar y ahora hasta los residentes de
otros países. Decimos esto puesto que algunos canarios se están pensando en
participar con nuevos partidos creyendo que van a desplazar a los de la
tripartita o entrar en el juego que tienen montados estos partidos desde hace
más de veinte años. No olviden que en Canarias hay cerca de medio millón de
colonos residentes españoles, en las diversas administraciones del Estado
colonial, policías, ejército, comercios, afiliados a UGT y CCOO y residentes
que, como es lógico, van a votar a partidos españoles de derechas, centro o
izquierdas; entran también los canarios cursis que leen solo los periódicos de
Madrid y que van a votar a partidos españoles; después tenemos a los
autonomistas, que ya los conocemos desde hace veinte y tantos años, que tienen
reservadas sus cuotas de poder, garantizadas por el gobierno de Madrid, y que
siempre estarán contra la independencia por principio. Conclusión: por las
urnas no se puede obtener nada. Por ello es necesaria la abstención patriótica
para ver si logramos el 60% de abstención, cosa que tendrá repercusiones
internacionales, que junto con las manifestaciones populares en las calles
mostrará a la opinión internacional cuál es el sentimiento de la población
netamente canaria.
* Presidente del CNC, brazo político del Movimiento de
Liberación Africano, el MPAIAC
cnc@elguanche.net mpaiac@elguanche.net cubilloantonio@hotmail.com
Publiado en el periódico El Día, sección Canarias, 22-01-2011