Tres patriotas para un gobierno de transición
Algunos nos creerán
absurdos cuando citamos los nombres de patriotas canarios capacitados para
gobernar nuestras Islas. Sin embargo, no somos absurdos ni tampoco ilusos. Tan
sólo señalamos a aquellas personas que nos parecen las adecuadas para que, en
torno a ellas, se forme un equipo con otros isleños capaces como ellos de
encaminarnos hacia nuestra soberanía. Hablamos de personas con la mente y las
manos limpias. Hablamos de hombres y mujeres leales con la causa canaria; con
un compromiso que sólo puede ser dotar a este Archipiélago de Estado con
bandera y asiento en los foros internacionales; con el firme propósito de que
los canarios seamos canarios, y no españoles ultraperiféricos, lo que equivale
a ser ciudadanos bastardos de tercera o cuarta categoría. Ese equipo inicial
pondría en marcha una Cámara legislativa constituyente, hasta que el pueblo
decida quién debe gobernarlo. Eso sí se debe someter a votación. En cambio,
sobra cualquier consulta sobre la autodeterminación, pues tal convocatoria
supondría negar los hechos históricos que condujeron a nuestro ignominioso
sometimiento a España. Sería negar que nuestros antepasados fueron
vilmente conquistados, masacrados, sometidos, esclavizados y vendidos para
pagar las deudas contraídas por los viles adelantados de Castilla. Por lo
tanto, sobra cualquier planteamiento electoral para verificar lo que es obvio:
Canarias es un territorio colonizado y, en consecuencia, debe recobrar su
libertad sin trabas de ningún tipo.
En ese equipo inicial,
cuya misión, como señalamos, sería convertirnos en una nación soberana, deben
figurar indefectiblemente tres personas. La primera es Paulino Rivero, actual
presidente del Gobierno de Canarias, hoy con poder oficial. Es un hombre, así
lo pensamos, de un profundo convencimiento nacionalista. Un político que cree
en la nación canaria al contrario que otros, por desgracia en su propio
partido, que se cuelgan de las siglas nacionalistas para medrar y saciar sus
bolsillos políticos. Paulino Rivero podría ser el primer presidente,
provisional claro está, de la nueva nación canaria. Un país cuyo derecho a
existir, como decimos, no puede ser cuestionado, pues cuando llegaron los
invasores a este Archipiélago lo habitaban[1] los guanches, los benahoritas, los bimbaches, los
canarios y, en definitiva, los nativos que vivían en cada isla cuando se
produjo la brutal invasión de los españoles.
Otra persona que, de manera indiscutible, debe formar
parte de este equipo es Antonio Cubillo. A Cubillo nadie le puede negar su
patriotismo. De otros hechos no hablamos porque nunca se ha probado ni una sola
de las acusaciones contra él. Cuando regresó del exilio no fue juzgado sino
indemnizado, porque el Gobierno español atentó contra su persona mientras vivía
en Argel, como ha quedado probado fehacientemente[2]. También está por probar que algún miembro de su
movimiento haya actuado por su cuenta, pero en ningún caso lo ha hecho Antonio
Cubillo. Este hombre ya es, por derecho propio, uno de los padres de la futura
pero inminente patria canaria.
De forma más reciente,
pero ya con muchos méritos a sus espaldas, hemos de citar a José Luis
Concepción, presidente del Movimiento Patriótico Canario. Concepción, persona
de sublime y cuidada prosa, debe incorporarse a ese equipo inicial porque en su
pecho arde la llama de los sentimientos de los guanches;
un pueblo, lo recordamos una vez más para que tomen buena nota los amantes de
la españolidad de estas Islas, sacrificado, invadido, martirizado, violado y
despojado de lo suyo; hombres y mujeres, niños y niñas -como Cathaysa y Dácil- arrancados de
sus familias, de su tierra, para satisfacer la codicia de los castellanos. José
Luis Concepción ha sabido contar, con esos hondos sentimientos suyos ya
apuntados, lo que le sucedió a nuestros antepasados. Leer sus encendidos
relatos nos obliga a que apuremos la consecución de nuestra independencia. Algo
que no se puede postergar más allá de finales de 2010, salvo que el pueblo
español, en el que estamos integrados los canarios por la fuerza de las
fuerzas, incumpla los acuerdos internacionales que firmaron sus gobernantes, y
persista en que sigamos siendo súbditos de
En esta misma página
publicamos las portadas de dos conocidos libros de José Luis Concepción,
titulados "Los guanches que sobrevivieron y su
descendencia", y "Nombres propios guanches.
Historia y leyenda"[3]. Son ya una veintena las obras que ha publicado este
insigne y docto patriota, que en conjunto han superado las 300 ediciones. De
ellas se han vendido más de 700.000 ejemplares, como informamos en nuestras
páginas de cultura de hoy. También publica José Luis Concepción en EL DÍA de
este domingo un interesante artículo titulado "Planificación territorial
de Canarias"[4]. "En lo que a superficie terrestre se refiere,
ésta la debemos planificar responsablemente, de manera racional, pensando en el
presente y en el futuro", afirma con acierto Concepción. "Cada una de
las islas debe ser planificada en función de sus propias características y necesidades,
aunque manteniendo el criterio de unidad territorial". Totalmente de
acuerdo.
Acierta asimismo José
Luis Concepción cuando escribe que "Canarias, afectada por una
sobrepoblación considerable, debe desarrollarse después de planificar todo su espacio
geográfico, al tiempo que se evite el aumento demográfico. El enorme aumento
poblacional que hemos sufrido en los últimos quince años, medio millón de
habitantes foráneos, ha dejado cortas las estructuras existentes,
principalmente las vías de circulación de tráfico rodado. Una invasión a la que
el Gobierno español no ha querido poner freno, pese a haber tenido mecanismos
legales para ello, pues parece que forma parte de su política colonizadora como
medida de control tendente a dejar a los canarios en minoría. El Gobierno del
futuro Estado canario deberá llevar a cabo todas aquellas infraestructuras
necesarias para el desarrollo y bienestar de los isleños, pero teniendo en
cuenta el escaso territorio que poseemos, debemos aprovecharlo adecuadamente,
especialmente el cultivable".
En definitiva, Rivero,
Cubillo y Concepción son personas de gran altura patriótica, idóneas para
asumir el Gobierno del Archipiélago hasta que se celebren unas elecciones de
las que salgan los legítimos representantes de nuestro pueblo. Lo repetimos:
elecciones para designar a los gobernantes que nos han de dirigir, pero no un
plebiscito para dilucidar si seguimos siendo españoles o nos constituimos en un
país independiente. Soberanos y libres ya lo éramos antes de la invasión
castellana. Quienes desde hace seiscientos años saquean nuestras riquezas han
dispuesto los instrumentos necesarios, como señala José Luis Concepción, para
que sigamos adormecidos y no les quitemos la finca; para que no recuperemos lo
que es nuestro; para que nos contentemos con las migajas que les echan en
Madrid a nuestros políticos. El objetivo de los españoles es seguir explotando
nuestros recursos, tanto los actuales como los latentes en los fondos marinos.
En ellos prima el egoísmo sobre los intereses de nuestro pueblo.[…]
En cambio, no nos
causa ninguna gracia la posibilidad, siempre latente, de que el día menos
pensado nos despertemos magrebíes. Desde estas páginas recomendamos una y otra
vez que no se pierda de vista al vecino marroquí. ¿Cómo podrían los canarios
oponerse por la fuerza a una invasión, también por la fuerza, de Marruecos? ¿Lo
haría España? ¿Le permitiría Obama a Zapatero que lo
hiciera? Si tenemos en cuenta las buenas relaciones entre Rabat y Washington,
mucho nos tememos que no. Canarias quedaría a merced de los deseos de Mohamed VI, como en su momento quedó el Sáhara,
y con ese territorio los saharauis, al capricho de Hassan II.
Triste destino el nuestro si después de seis siglos de colonización española,
seguimos como colonia de nuestros vecinos. ¿Va usted a permitirlo o hará cuanto
esté en su mano para impedirlo, don Paulino? Usted sabe que sólo hay una forma
de impedirlo. No traicione a un pueblo que confía en usted. Acuda a Madrid, a
Bruselas, a Nueva York, y plantee lo que debe plantear. Ayúdese, ayúdenos, don
Paulino, que Dios y todos los canarios que amamos la libertad también le
ayudaremos.
[1] Guanches, benahoritas, bimbaches, canarios,
gomeros y mahoreros.
[2] Sentencia de la Audiencia Nacional de
1-10-03 -Texto íntegtro-
[3]Portada de dos conocidos libros de José Luis Concepción
[4]Planificación territorial de Canarias