¿Esperamos otros seis siglos?
Aunque lo hemos dicho y
repetido, consideramos conveniente recordarle a nuestros lectores y
simpatizantes, a los canarios españolistas que son pocos, a los canarios
soberanistas que son otros muchos pero están narcotizados y también, de manera
especial, a los jovencitos que no parece importarles esperar otros seis siglos
para que su tierra recupere la libertad y la dignidad, a todos ellos, como
decimos, les conviene tener presente que EL DÍA es el periódico más plural y
muy decente de toda la prensa nacional y, por supuesto, de la canaria. Es un
periódico respetable, honorable, amante de esa ya mencionada libertad, dignidad
e identidad de los canarios; elementos imprescindibles para que este pueblo
deje de ser una colonia y los moradores de estas islas vasallos de
El Día es, en
definitiva, un periódico independiente y patriótico que aspira a que Canarias
sea para los canarios y no para los españoles, ¿que por qué es de ellos? En
este punto, un apunte antes de que se nos olvide: tanto hoy, sumidos en la
crisis, como mañana, cuando seamos libres, la agricultura debe ser lo primero.
La tierra es riqueza. Tierra hasta en las uñas, decían nuestros abuelos
campesinos, porque los productos de la tierra siempre se venden. La agricultura
dará bienestar a las familias de este Archipiélago, como nutrió antaño las
despensas de los guanches. La agricultura es la natural aristocracia de la
tierra.
También hacemos aquí
otro aparte para manifestar que coincidimos plenamente con nuestro colaborador
Andrés Chaves en los tres puntos de su artículo del
pasado domingo. "Este país se conduce por senderos de terrible
descrédito", escribe Chaves con acierto.
"Tengo que generalizar, aunque no todos son iguales; existen jueces,
fiscales y policías sensatos y discretos, celosos cumplidores de sus
respectivos deberes. Pero las investigaciones no se cierran nunca, los
ciudadanos parecen buenos o malos, dependiendo de su color político". Por
nuestra parte, añadimos la siguiente reflexión: el pueblo tiene que sacudirse a
los políticos que nos están gobernando tan mal y no ponen alivio a la crisis.
Para que los perros dejen de rascarse, tienen que sacudirse las pulgas. El que
nos quiera entender, que nos entienda.
Indudablemente, muchas
son las congojas que hemos de padecer en nuestra lucha -lucha pacífica, siempre
lo diremos- para conseguir que Canarias recupere su verdadera libertad. El
domingo trajimos a nuestras páginas, con mucha ilusión, a un joven
nacionalista. Creíamos un patriota auténtico. Sin embargo, sus declaraciones
nos han llenado de tristeza. Esa integración suya en el nacionalismo oficial es
tan falsa -y tan nefasta- como la militancia de los veteranos de su partido.
Políticos que embaucan al pueblo, pues sólo han sabido ejercer el nacionalismo
para beneficio propio y el de su entorno familiar y amistoso, con un despotismo
que sólo podemos calificar de infame. Esas personas no han hecho nada para
conseguir la libertad y el bienestar de la nación canaria. En el caso del joven
entrevistado, sus respuestas han sido pedantes; hasta diríamos que un auténtico
galimatías. Y en la parte de sus declaraciones que resultan comprensibles,
emplea el lenguaje común y estúpido de todos los políticos. El bla, bla, bla
de siempre, que no sirve para nada; en definitiva, la palabrería inútil que
debe soportar el pueblo, inclusive en estos tiempos en los que la gente pasa
hambre.
Sin lugar a dudas,
este joven no servirá para el futuro de Canarias al que aspiramos, cuando
manden en las Islas hombres y mujeres con las manos limpias y las ideas claras.
Este joven es un perdedor nato, pues prefiere que el pueblo espere otros seis
siglos sometido al invasor antes que recobrar su libertad ahora mismo, sin
demoras, máxime cuando el año 2010 está al caer, y en él España deberá cumplir
la resolución 1.514 de
Ha de saber este niñato político, que tanto nos ha defraudado, que lo básico
para Canarias son los sentimientos de un pueblo invadido y masacrado. De un
pueblo martirizado por los conquistadores y que, para más inri,
sigue sometido a una Metrópoli muy distante e incapaz, como consecuencia de esa
lejanía y también de la debilidad política que siempre han tenido en el plano
internacional los gobiernos de Madrid, de defendernos frente a las ladinas
apetencias marroquíes, que sin duda nos devorarán si no somos un país soberano.
Lo que necesitan los
canarios, insistimos en ello, es la dignidad de poseer una identidad. No somos
españoles. Eso es falso. Se ríen de nosotros cuando lo afirmamos. Ni siquiera
Ana Oramas, persona de nuestra estima y que parece
bastante bien considerada en las altísimas esferas de la nación española,
reciben una mínima atención seria en Madrid. Allí sólo es un bibelot con el que se divierten los políticos de la capital
metropolitana. Que no, doña Ana, que no; convénzase de que no le hacen el menor
caso. Abandone la política pura y dedíquese a procurar la libertad y el
bienestar de su pueblo, así como el logro de tener una identidad propia en el
mundo. No nos sacrifique a todos mientras usted lo pasa bien. Que no la
deslumbren las luces de las Cortes, porque las Cortes son respetables para
nosotros por imperativo legal, pero no nos sentimos representados en ellas.
Volviendo al joven que
entrevistamos el domingo, le decimos que ni tan siquiera hace falta la unidad
de los nacionalistas. Lo que hace falta es unir nuestro pasado con nuestro presente
y nuestro futuro. Unir la historia de nuestros ancestros con la de nuestros
hijos. Ese futuro que nos pertenece se conseguirá no poniendo de acuerdo a
partidos políticos obsoletos, sino explotando nuestras riquezas en nuestro
propio beneficio; sin amos, sin ataduras. Lo recordamos: la resolución 1.514 de
Antes de acabar, nos
hacemos una pregunta: ¿a cuenta de qué ese enorme interés de España por
mantenernos colonizados? ¿Por qué no quieren soltar los peninsulares la finca
canaria? Muy sencillo: por nuestra riqueza y nuestra posición estratégica. Unos
bienes que no permiten que disfrutemos nosotros, los auténticos dueños de este
territorio, con su cielo y su mar.
Esta reflexión debe
tenerla en cuenta el pueblo canario de cara a las próximas elecciones, tanto
autonómicas y municipales como estatales. No sabemos si para entonces seremos
ya libres, porque el año 2010 llega antes que esos comicios. Cuidado con los
partidos políticos que explotan al pueblo, cuidado con los engañadores,
vividores y granujas de estos partidos -aunque alguna
excepción habrá-,[…]
Extracto del
Editorial de El Día, 17-02-2009