La autodeterminación supondría otra conquista
No nos gusta entrar en
discusiones o disputas ajenas porque el que interviene donde no debe suele
salir perdiendo. Sin embargo, algo debemos decir acerca de la polémica que se
ha suscitado entre dos de nuestros colaboradores. La discusión se refiere a si
Canarias es o no una colonia y si, en este último supuesto, debe descolonizarse
mediante un referéndum. Allá ellos pues, como decimos, no es nuestra intención
mediar en enfrentamientos dialécticos. Pero al margen de esta sana
imparcialidad, nos inclinamos por los postulados de uno, ya que le asiste la
razón de los pies a la cabeza en los planteamientos que hace. No nos decantamos
por el otro, con gran dolor de nuestra alma, por las razones que nos proponemos
exponer a continuación.
Las Islas Canarias,
habitadas por miles de aborígenes, constituían el territorio de un pueblo; un
pueblo que se vio sorprendido por naves, por guerreros -tanto regulares como
mercenarios-, por arcabuces, por corazas, por otras armas que existían en
aquella época, por rapiñadores venidos de fuera con la única intención de
someterlo y vender a sus hombres y mujeres, niños y niñas, como esclavos.
¿Están obligados los descendientes de ese pueblo masacrado a decidir en una
consulta de autodeterminación si quieren volver a ser libres? Nos lo hemos
preguntado en otras ocasiones, pero volvemos a hacerlo: ¿Cuando unos "okupas" entran en una vivienda hay que realizar una
consulta a ellos mismos y a los vecinos para expulsarlos? ¿Por qué no se impone
la justicia? ¿Por qué entonces piden algunos que el pueblo canario se
autodetermine sobre si quiere ser libre o sometido y esclavo?
Hay varias razones
para que Canarias recupere su independencia sin más y
cuanto antes. Muchas veces las hemos expuesto, pero como parece que alguien
sigue sin enterarse, volvemos a hacerlo hoy. En primer lugar, Canarias debe ser
un país soberano sin dilación -y sin consultas absolutamente fuera de lugar-
para reparar la ignominia cometida en su día por los españoles al masacrar y
someter a un pueblo libre. Y aquí nos preguntamos: ¿fue justa
Alguien ha argumentado
que ya no quedan descendientes de los guanches en Canarias. Falso. No todos los
guanches fueron exterminados durante la conquista, como lo ha demostrado el
erudito José Luis Concepción, que además es un gran patriota, en su conocida
obra "Los guanches que sobrevivieron". Cierto que los infames
conquistadores trataron de borrar todo vestigio. Por eso sustituyeron los
bellísimos nombres guanches de los habitantes de estas Islas por otros
antipáticos de origen godo.
Existe un motivo
adicional que cada día se hace más acuciante para que accedamos a nuestra
independencia sin pérdida de tiempo. Esa razón se llama Marruecos. Estamos en
aguas marroquíes. El día que Rabat quiera, nos reclama en
Por otra parte, el
concepto autodeterminación no es único en cuanto a significado. También admite
matices y rotundidad, como son la razón, la lógica, la humanidad, el diálogo y
el cambio. Todo ello dentro de un orden pacífico y hasta divino. Ese concepto
de autodeterminación sí lo admitimos; el otro, ese concepto político del que
hablan algunos pocos, no. Porque en ese sentido, la autodeterminación supone
una nueva conquista; un nuevo genocidio. […]
Concluimos este
editorial con nuestro asombro ante una noticia publicada por EL DÍA el pasado
jueves. "El Estado incumplió el Estatuto al no informar de la ampliación
de las aguas", titulábamos en nuestra página 18. Al margen de las
protestas del Gobierno autónomo por no haber sido consultado -en lo cual le
asiste toda la razón del mundo-, ya hemos dicho más de una vez que no importa
la ampliación que se haga de estas aguas por el Oeste, ya que las zonas
esenciales para nuestras Islas están al Norte, Este y Sur del Archipiélago, y
le pertenecen a Marruecos. Incluso Portugal tiene más derecho sobre Madeira y Azores,
ya que estas islas estaban deshabitadas, que España sobre Canarias, pues las
conquistó vilmente con la masacre de la población autóctona que vivía
pacíficamente en ellas.
Sabemos, por otra
parte, que Marruecos ha iniciado los pasos necesarios para recuperar lo que le
corresponde, que son las Islas Canarias (mientras el Archipiélago no sea un
Estado soberano), así como Ceuta y Melilla. Mientras tanto, España no podrá
reclamar Gibraltar porque el Reino Unido posee mayor poder político, económico
y militar, e inclusive nuclear. Y menos aún, si España mantiene esas posesiones
situadas en otro mar y continente.
El caso es que desde
que España se apoderó de estas islas, Canarias ha
dejado de ser una tierra afortunada para convertirse en desgraciada. Este Archipiélago
tiene que ser devuelto a sus habitantes, no a los peninsulares de aluvión. Lo
repetimos: insistir en un referéndum de autodeterminación supone cometer un
atropello a los derechos humanos y divinos de cualquier pueblo. Canarias es una
colonia disfrazada de comunidad autónoma que debe recuperar su libertad. No nos
vale ninguna otra componenda.
*** *** ***
En fin, la
autodeterminación es un absurdo total, una injusticia inadmisible; es consumar
o repetir un crimen de lesa humanidad. A los españoles peninsulares de allende
los mares y a los españoles peninsulares que habitan en Canarias les interesa
mantener la finca. ¡Cómo no, si de ella extraen y se llevan riquezas de la
tierra y del pueblo colonizado! ¿Por qué una consulta para recobrar lo que es nuestro?
¿O es que es justo que se asesine, se robe, se esclavice, se expolie y después
no se aplique la justicia a los delincuentes, y se les pregunte si se les ha de
enjuiciar o no? La soberanía del Archipiélago y el "gran" de Canaria
son dos ejemplos rotundos de obviedad. Están delante de los ojos.