Nos desprecian por carecer de identidad canaria
Volvemos en este
editorial sobre un asunto que ya comentábamos el jueves también en un
editorial: las recientes declaraciones del vicepresidente del Gobierno de
Canarias y consejero de Economía, José Manuel Soria, sobre el independentismo
en CC. Transcribimos el título de la noticia tal y como lo publicó un periódico
canarión: "Soria dice que el independentismo en Coalición es residual y
fruto de algunas mentes calenturientas".
De momento vamos a
analizar solamente este título. José Manuel Soria es un hombre conservador,
presidente regional de un partido conservador como es el PP[…]
Afirma don José Manuel
Soria que el independentismo en Canarias es residual. ¿Qué quiere decir con
residual? ¿Cómo puede ser residual el independentismo de CC, si este partido
nunca ha sido independentista? El nacionalismo oficial canario nunca ha luchado
por la libertad de su pueblo. Estas expresiones, estas deducciones, señor
Soria, sí que son fruto de mentes calenturientas. CC siempre ha sido un bluff. Los "nacionalistas oficiales" han engañado
a mucha gente. Incluso nos han tenido equivocados a nosotros. Podemos decir que
nos han traicionado porque durante mucho tiempo creímos que defendían un
nacionalismo propio. Resulta que no. Todo ha sido una engañifa. Un
"laborar para mi bolsillo", mientras me pongo la manta esperancera con el fin de engañar a los incautos y lograr
que me den sus votos. Una actitud en la que porfían los dos representantes del
nacionalismo oficial en Madrid. Dos representantes que, por si fuera poco la
traición que han cometido con su propia gente, apoyan al Gobierno socialista
que oprime al pueblo español y también al canario, uncido por su vil condición
colonial a la Metrópoli española. Y todos tan campantes porque aquí no ha
pasado nada. "Ande yo caliente...".
No gustamos. No les
caemos bien a muchos godos -de forma especial a los cuatro godos del
Apocalipsis periodístico- y a muchos canarios que, narcotizados, siguen amando
y defendiendo la absurda españolidad de estas Islas. Molestamos porque
defendemos la independencia de nuestro pueblo. Nos atacan con mucha virulencia
desde la tercera isla. La prensa de Las Palmas, amarilla de envidia como
amarillos son sus desolados secarrales, reproduce nuestros artículos y nuestras
imágenes. Tarea ignominiosa a la que se une la prensa procanariona
de Tenerife. También nos vitupera la señora de la política pura. Dice que la
hemos insultado. No es cierto. EL DÍA no insulta a nadie; sólo desenmascara a
los granujas políticos.
La mente más
calenturienta que hay en estas Islas es la del propio señor Soria. No sabemos
mucho de usted, don José Manuel, pero, ¿qué es usted en realidad? ¿Por qué dice
usted que es español si ha nacido en un archipiélago situado en otro continente
distinto y alejadísimo de la Metrópoli que nos coloniza? ¿Todavía no se ha
enterado usted que no es peninsular sino nativo de unas islas situadas frente a
las costas de África? De forma concreta, a escasos kilómetros de las costas de
África, pero a muchos de la nación que nos sojuzga desde Europa. Por más que
presuma de ser español, los españoles se ríen de usted porque no lo es. En todo
caso, usted es un juguete de España y de los españoles para mantener la colonia
que le proporciona a la Metrópoli inmensas riquezas con las que realiza obras
de toda índole. De vez en cuando los peninsulares nos sueltan algunos euros para
tenernos callados; nada más. ¿No se da cuenta de que comportándose de forma tan
calenturienta como lo hace se convierte en cómplice de los opresores?
Desengáñese de una
vez, señor Soria. Para la UE los canarios no tenemos más valor que los
polinesios, los antillanos, los macaronésicos y hasta
los piratas de los mares del sur; somos ultramarinos, ultraperiféricos. Ni
españoles, ni europeos; tan sólo un híbrido vergonzoso. En realidad, usted es
uno de los responsables de que no seamos nada. Y al no ser nada, no se nos
respeta ni en la UE ni en el mundo. ¿Cree alguien que un portugués continental
como Durao Barroso, presidente de la Comisión
Europea, le concedió importancia alguna al indígena Paulino Rivero cuando se
entrevistó con él para hablar de una región ultraperiférica llamada Canarias?
El mismo ninguneo del anterior presidente de la Comisión con el también
anterior presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, Adán Martín. A ambos,
y en general a todos los canarios que van por Europa, los consideran
personajillos que en vez de vestir taparrabos llevan puestos pantalones de
marca.
El caso es que el
éxito de la manifestación independentista del pasado fin de semana trae de mal
traer a más de uno. No sabemos qué se dijo en esa marcha que, según nos aseguran,
transcurrió de forma respetuosa[…]
No podemos acabar sin
dedicarle unas líneas al estalinista, leninista y bolchevique político Santiago
Pérez, a quien el ideal independentista y sus símbolos le merecen todo el
respeto, "pero no cuando se asumen con intereses demasiado visibles y que
van emparejados al chantaje de las instituciones del Estado de derecho".
Nos parece correcto que el señor Pérez respete el ideario independentista, pero
discrepamos de su segunda apreciación. Los independentistas canarios respetan
al Ejército, a la Judicatura y a otras instituciones, entre ellas el
Parlamento, si bien a esta última menos que a las demás debido a la indignidad
política de sus actuales miembros. Sus "señorías", lo recordábamos en
nuestro comentario de ayer, han cometido indecencias como conculcar la
Constitución al leer una reprobación contra EL DÍA. Un ataque a la libertad de
expresión y de información que nunca se había visto en España ni en ningún país
democrático. También respetamos y acatamos, por imperativo legal, la
Constitución española. Sin embargo, no la aceptamos porque ninguna Constitución
puede decir que Canarias es España. Es una colonia situada en otro continente,
pero disfrazada con maldad de comunidad autónoma para perpetuar el status quo
que le conviene a la Metrópoli.
Pese a las mentes
calenturientas del señor Soria y a las diatribas del señor Pérez, la
independencia llegará. Llegará sin referéndum y procesos de autodeterminación
-la autodeterminación no es mala porque es la expresión de la voluntad-, porque
esta tierra ya estaba autodeterminada como libre antes de sufrir la conquista
genocida. Además, mientras haya más de medio millón de extranjeros, y casi un
millón entre éstos y peninsulares, empadronados en las Islas, cualquier
votación estaría perdida de antemano. No obstante, y a la vista de que cada vez
son más las personas que expresan sus ansias de libertad sin el temor del
pasado, quizá habría que pensar incluso en que se podría ganar un innecesario
referéndum. Cada vez son más los canarios que están reaccionando y quieren ser
libres y poseer identidad propia, sin estar sometidos al yugo de amos
peninsulares y europeos. Pero lo que en verdad obliga es el mandato de la ONU
en su resolución 1514 del Comité de Descolonización de los Pueblos, sin olvidar
que, además, lo ratificó España y tiene que cumplirlo sin que pase el año 2010,
el segundo y último plazo concedido para librar a los pueblos sometidos. Y ahí
sigue, por supuesto, el peligro del derecho de Marruecos sobre estas islas
porque están en sus aguas jurisdiccionales y en su Zona Económica Exclusiva (ZEE). Marruecos no nos tiene olvidados y tampoco a Ceuta y
Melilla e islas de su entorno. De momento le conviene callar por poco tiempo,
muy poco, antes de hacernos una provincia suya.