2010 es el año decisivo para nuestra libertad

 

Como hemos dicho muchas veces, no es lo mismo un comentario, donde se tratan asuntos cotidianos aunque con rigor, que un editorial en el que se entra en el fondo de cuestiones más trascendentes. Hoy, como cada martes, escribimos un editorial para hablar de las esencias que hay que esparcir sobre nuestra ignominiosa situación colonial, porque se está abusando del pueblo canario, de su pacífica actitud y de su narcotizada somnolencia. Es increíble que un pueblo pueda vivir atemorizado como viven los canarios respecto a la sumisión a que lo tiene sometido la Metrópoli española. Decimos la Metrópoli, y no los ciudadanos peninsulares, porque son los gobernantes españoles quienes perpetúan este crimen de mantener cautivas a unas Islas con dos millones de habitantes. […]

Decididamente, no puede existir un Archipiélago unido, un Archipiélago en el que ninguna isla esté por encima de las demás y en el que Tenerife ocupe el lugar que le corresponde, sin alcanzar antes la soberanía. Una soberanía cada vez más urgente, pues estamos en peligro. Lo decía el domingo José Luis Concepción, presidente del Movimiento Patriótico Canario, en un artículo publicado en EL DÍA[1]. Debido a la importancia de este artículo, hoy martes volvemos a reproducirlo íntegramente en la página siguiente, de forma que los amantes de la españolidad de estas Islas y los canarios narcotizados por la Metrópoli sepan en qué nebulosa están viviendo, sin percatarse de ello, y en qué abismo van a caer. Sin embargo, no nos sustraemos a recoger en este editorial algunos párrafos sustanciales del mismo. "Desapareceremos como pueblo si no reaccionamos a tiempo", manifiesta acertadamente Concepción. "Que Marruecos ambiciona las Islas Canarias no es nada nuevo, pero según pasa el tiempo se refuerza esa probabilidad, especialmente desde que este Archipiélago está rodeado de aguas pertenecientes a la Zona Económica Exclusiva de este país vecino. La ampliación a 350 millas marinas, con respecto a las 200 que Marruecos disfruta en la actualidad, no supone un riesgo añadido, ya que puede incorporar a su soberanía el conjunto de las Islas Canarias al estar éstas junto a sus costas, y sin llevar a cabo esa ampliación. La única diferencia es que el Estado marroquí se está apresurando, está dando pasos que ponen en peligro la existencia del pueblo canario, pues cada una de nuestras Islas está sólo rodeada de doce millas de aguas con soberanía española; situación que nos obliga a desplazarnos de una a otra por espacio marítimo y aéreo marroquí".

Asimismo, señala José Luis Concepción en su lúcido artículo que "el Gobierno español es consciente de este peligro, y aunque no puede oponerse a los derechos que tienen los marroquíes a reclamar las Islas Canarias ante la ONU, sí puede anticiparse y solicitar al Comité de Descolonización que establezca el calendario correspondiente para que el Archipiélago canario se convierta en un Estado soberano. Así de sencillo se solucionaría el grave riesgo que corremos los canarios de desaparecer como pueblo, al tiempo que se pone fin a la ignominiosa situación colonial. Pero España no parece estar por esta labor; no está dispuesta a dejar de ingresar unos 6.000 millones de euros anuales procedentes de esta colonia".

Esos 6.000 millones de euros que España se "mama" cada año de Canarias es el importe total de la deuda histórica que, con mucha razón y justicia, reclama Paulino Rivero. Una prueba más del expolio que sufre esta colonia a manos de su Metrópoli.

Existe una guerra sorda entre Marruecos y España por la propiedad de Canarias. Nuestro Archipiélago, situado en el punto de mira de las ambiciones de las dos naciones, sufre las embestidas de ambas. Mientras no seamos un país libre continuaremos como esclavos de los españoles. Algo que no va a suceder, pues no lo va a permitir ni el mundo, ni el propio pueblo canario. Tampoco vamos a ser súbditos de un país islámico, cuyas costumbres, creencias y civilización son muy distintas a las nuestras. Respetamos al pueblo marroquí porque su fe en su fe es muy fuerte y debe ser admirada, pero no queremos formar parte de él.

Esa pugna entre España y Marruecos nos llevará a salir, casi con toda seguridad, del ámbito de unos soberanos que nos colonizan desde hace seis siglos, para caer en manos de otro soberano -que lo es desde hace unos pocos años- si antes no nos constituimos a su vez en un país soberano. España no tiene ningún derecho sobre Canarias; ningún título. Ni siquiera les vale a los canariones el "gran" que le otorgó la loca de doña Juana la Loca, ni otras prerrogativas concedidas por los inquisidores Reyes Católicos y sus sucesores. El único derecho de España sobre este Archipiélago proviene de una conquista por la fuerza que fue masacre, genocidio, esclavitud, dolor, robos de tierras y llantos de desesperación que todavía se oyen en los cielos y en los campos de Canarias. Es el llanto de nuestros antepasados. ¿Es que no lo oyen los amantes de la españolidad?

Marruecos posee sobre Canarias la razón de la proximidad y el amparo de unas aguas suyas que nos rodean, y que puede ampliar cuando quiera a 350 millas ahogándonos en su soberanía[2]. Marruecos tiene más vínculos de propiedad sobre el Archipiélago que España, porque sus derechos son geográficos, marítimos y de vecindad, mientras que los de España son los de una conquista vil.

Lo volvemos a decir hoy, lo diremos mañana y lo repetiremos todos los días que haga falta: 2010 es el año clave y decisivo para estar ya descolonizados o en vías de una descolonización inmediata. La Constitución española no es aplicable a Canarias. El hecho de que la Carta Magna de la Metrópoli diga que Canarias es España tiene el mismo valor que si dijese lo mismo del estado de Alabama. España nos disfraza de comunidad autónoma para perpetuar su actitud despótica de esclavizarnos. Si Cabo Verde, Malta, las Islas Seychelles, Mónaco, Andorra, San Marino, todos ellos países más pequeños que el nuestro, son naciones independientes, ¿por qué no podemos serlo nosotros? ¿Por qué hemos de contentarnos con las migajas que les dan en Madrid a doña Oramas, don Perestelo y don Belda, en vez de administrar nuestras inmensas riquezas? La descolonización debe llegar por las buenas, pues de lo contrario, como recuerda José Luis Concepción, España deberá afrontar los crímenes de lesa humanidad, que no prescriben, cometidos principalmente durante la conquista. "¿Les gustaría a los españoles residentes en Canarias que se les incautaran todos sus bienes, como los conquistadores les hicieron a los guanches?", se pregunta Concepción en su magistral artículo. "Claro que no. Lo único que necesitamos los canarios es un Estado soberano para explotar nuestras propias riquezas, acabar con la pobreza y vivir en armonía".

No sabemos si es políticamente correcto expresarlo así, pero no nos cabe duda de que realizamos un acto de justicia al gritar ¡Viva Canarias libre y segura! Como nación y estado soberano.

 

Editorial de El Día, 21-04-2009

 

[1]La peligrosa situación actual de Canarias

[2] Nódulos