Podemos ser libres
[…]Canarias no forma
parte de España y, en consecuencia, no es una región europea, ni siquiera
ultraperiférica, aunque nuestra cultura sea europea como consecuencia de seis
siglos de colonización. Cabe suponer que España sí es un país europeo, pese a
que siempre se ha dicho que África empieza en los Pirineos. Sin embargo, por
culpa de Zapatero, España está dejando de ser parte de Europa. Económica y
socialmente ya no lo es debido a las abismales diferencias generadas en los
últimos años, y no nos extrañaría que el día menos pensado Bruselas tomase
alguna medida contundente contra los desmanes del Gobierno de Madrid. Como
canarios no nos queda más remedio que asistir impasibles a un penoso
espectáculo, pues nuestro yugo colonial nos ata al fatal destino de España.
Triste final para un país que tanto ha significado en el mundo, y más triste
aún para otro, en este caso el nuestro, con recursos suficientes para ser
riquísimo y vivir en la abundancia, pero que se ve arrastrado al mismo abismo.
¿Es que no ven esto los nacionalistas tímidos, los tibios, los teóricos del
nacionalismo y los amantes de la españolidad? ¿Incluso el pueblo llano y
sufrido?
No nos cansaremos de
exigirles a los sindicalistas que echen al mofletudo antes de que el deterioro
de la economía española sea irreversible. Lo decíamos en nuestro comentario de
ayer y lo repetimos hoy. Zapatero se pone la falsa máscara de su sonrisa para
tranquilizar a los incautos. Con esa sonrisa de "aquí no pasa nada"
tiene cautivado y engañado al pueblo. No obstante, cada vez son menos sus
seguidores. Realmente ya sólo cuenta con los que acuden a sus mítines,
fanatizados por su palabra fácil. La mayoría de ellos son estómagos
agradecidos. Lo repetimos: si los sindicatos fuesen otros, lo echarían a
patadas por las costas peninsulares.
Queríamos, como
señalábamos al principio, que el asunto de la pintada en la casa de Santiago
Pérez formase parte del prolegómeno de este editorial. Sin embargo, algunos
temas nos irritan tanto que se nos va la mano a la hora de dedicarle una
extensión quizá más amplia que la debida. Pese a ello, con el señor Pérez
trataremos de ser breves. Alguien ha escrito, con mucha mala intención, que el
deplorable hecho de esta pintada se debe a las críticas vertidas contra dicho
político desde las páginas de EL DÍA. Nuestro único pecado ha sido denunciar la
situación colonialmente esclavizada del pueblo canario, y la forma ignominiosa
en que el Parlamento de Canarias ha conculcado
Con respecto a este
hecho -deplorable, insistimos en ello- nos preguntamos si a los autores no hay
que buscarlos entre esos miles de personas a las que don Santiago Pérez ha
desencantado electoralmente. Ciudadanos que no tienen ningún motivo para
llamarlo rojo y pintarle la puerta de su casa de este color, pero sí para
ponerlo rojo de vergüenza por la forma en la que se ha comportado. Eso sí,
debemos decir en su favor algo que lo dignifica: ha renunciado a cobrar las
dietas por las reuniones del Parlamento durante este mes. Podría completar tan
noble gesto y devolver las que ha cobrado en el pasado. Y adentrados todos en
el camino de la decencia, deberían hacer lo mismo el resto de sus señorías.
Encabezamos este
editorial con unos gráficos sobre los derechos que tienen los canarios para ser
independientes. Por un lado están, y eso también lo hemos escrito
reiteradamente, los sentimientos por la masacre que sufrieron nuestros
antepasados. Un recuerdo excluido de la memoria histórica, pues lo aplastan los
citados nacionalistas teóricos y los amantes de la españolidad de estas Islas.
Personas que hemos citado en otras ocasiones, pero cuyos nombres omitimos hoy
para no escarnecer a nadie. En cambio, sí queremos mencionar la figura
excepcional de Paulino Rivero, presidente del Gobierno de Canarias; un hombre
honesto, injustamente degradado por el socialismo oportunista que también
padecemos en Canarias. Creemos en su honestidad y en su buen gobierno, y no creemos
en esa inocentada a cuenta de su sobrina. Un asunto al que nadie le da
importancia.
Paulino rivero es la persona adecuada para presidir de forma
temporal
¡Viva Canarias libre!
Extracto Editorial El Día, 23-08-2009