El nacionalismo de CC da sus últimas bocanadas
[…] No nos cabe la
menor duda de que CC está dando sus últimas bocanadas. Un partido nacionalista
que no defienda la libertad de su tierra, por vías pacíficas y dialogadas con
la Metrópoli, pero sin ningún tipo de concesiones, merece desaparecer. Tiene
que desaparecer, porque le ocurre lo mismo que a la sal en la conocida parábola
del Nuevo Testamento. Si la sal se desvaneciera, ¿con qué será salada? Si el
nacionalismo no procura el establecimiento de la nación canaria, ¿quién lo va a
hacer? El nacionalismo oficial canario se ha desvanecido. Sólo sirve, por
seguir con la cita del Evangelio, para echarlo al camino y que lo pise la
gente. No nos queda más remedio que repetir lo que hemos dicho muchas veces: de
CC sólo salvamos a dos o tres políticos, entre ellos a Paulino Rivero; un
hombre comedido por imposiciones del cargo que ocupa, pero al mismo tiempo una
persona convencida de que estas Islas, que son su tierra y la de todos
nosotros, forman una nación de momento sin identidad propia por estar sometida
a otro país que la coloniza, pero con un enorme potencial humano y de recursos
materiales para afrontar un futuro digno en libertad. Sólo salvamos, como
decimos, a Paulino Rivero y algún que otro alcalde, igualmente perseguido y
amordazado por el temor al régimen que ha impuesto el socialismo de Zapatero;
un socialismo bolchevique y "bolchevizante",
empeñado en perseguir a los empresarios, a la clase media y, de forma general,
a cualquier persona de bien, pues sólo le interesa defender a los vagos para
que voten por ellos.
Zapatero intenta
engañarnos con el Plan Canarias. Ha engatusado a Perestelo
y a la señora Oramas para que les den su apoyo. A Perestelo lo ha hipnotizado de tal manera, que ahora va
diciendo por ahí que su voto se debe a un "sentido de Estado"
combinado con sus reivindicaciones nacionalistas. Explíquenos cómo encaja esto,
don José Luis. Se lo preguntamos el viernes y volvemos a hacerlo hoy a la vista
de que sigue sin respondernos: ¿de qué Estado habla, don José Luis? ¿Del Estado
español que nos coloniza, nos sojuzga y saquea nuestras riquezas? ¿Del Estado
canario que sigue pendiente de nacer porque políticos como usted siguen sin
ponerse de pie sobre sus escaños para proclamar la independencia de esta
vergonzosa colonia? ¿Cuándo nos va a explicar cuál es su sentido de Estado,
señor Perestelo? No se olvide de que el pueblo no
olvida, y de que el año 2010 está a la vuelta de la esquina. ¿No les da
vergüenza de que tengan que ser otros países y organizaciones internacionales
las que den el primer paso para descolonizar Canarias? ¿En que lugar quedará
usted, la señora Oramas y todos los demás
nacionalistas tibios y teóricos que han estado engañando al pueblo?
Dice también, a la
hora de explicar su voto y el de la señora que practica la política pura, que
los Presupuestos Generales del Estado -el Estado español, no lo olvide- son
manifiestamente mejorables, a la vez que pide flexibilidad para ello a todos
los grupos parlamentarios durante el trámite de los mismos en el Congreso de
los Diputados. No sólo son manifiestamente mejorables, señor Perestelo. Son absolutamente mejorables porque no sirven.
Usted y la señora tránsfuga del nacionalismo al socialismo deberían haber
votado con los demás grupos que pedían una enmienda a la totalidad. Esa, se lo
seguiremos repitiendo hasta que lo comprenda, era la única forma de ayudar a
España y a Canarias. Sin embargo, tanto usted como doña Ana Oramas
han tirado por la ventana una oportunidad de oro. ¿Con qué cara van a
presentarse a partir de ahora ante su gente, cuando vengan a Tenerife y La
Palma los fines de semana? ¿No les da vergüenza mirarles a la cara a sus
conciudadanos? Por si no lo saben porque en Madrid tienen la mesa bien puesta
en restaurantes de lujo, muchos canarios, y también muchos españoles, pasan
hambre.
Los últimos en
manifestar, por ahora, que el Plan Canarias no sirve para Canarias ni para los
canarios han sido los empresarios de Tenerife. A buenas horas mangas verdes. En
este punto hacemos un paréntesis para subrayar que los sindicatos permanecen en
silencio. ¿Saben por qué? Muy fácil: porque les conviene que Zapatero siga
gobernando. Les conviene que les siga subvencionando a los liberados y a los
gandules que no quieren trabajar, a costa de esquilmar a quienes sí lo hacen.
Los empresarios, como decimos, sí han hablado para decir que no se fían del
Plan Canarias. ¿Es que no leen nuestro periódico? EL DÍA lleva casi cien años
diciendo que no podemos fiarnos de los godos, sobre todo de los godos socialistas.
Porque el socialismo radical de Zapatero -que también ejercen en Canarias
políticos nefastos como Juan Fernando López Aguilar o Santiago Pérez- es el
primer responsable de lo mal que va España. Zapatero es el gran culpable, pero
los sindicatos ocupan el segundo lugar. Los sindicatos se han convertido en
organizaciones egoístas, preocupadas de que nos les falten los subsidios aunque
sea a costa, como decimos, de que la mitad de los españoles le paguen la vida a
la otra mitad. A todo esto han contribuido los dos diputados de CC con sus
votos de apoyo al presidente del Gobierno de España.
Una decisión que los
convierte a los dos, insistimos, en indignos políticamente hablando, y que
acelera la desaparición de CC. Nuestra esperanza está en los jóvenes nacionalistas
y en los independentistas. Sólo creemos en ellos porque los demás -los Ríos,
los Hermosos, los Martines, los Mardones y tantos y tantos bolsilleros
políticos- nos han defraudado muchísimo. Serán los jóvenes quienes tomen el
relevo decisivo en el camino hacia nuestra independencia. Entonces, establecida
una nueva política, con nuevos hombres y mujeres de manos y mente limpias,
quedarán en evidencia lo mucho que han estado engañando al pueblo canario los
falsos nacionalistas.