Una mala foto y una gran oportunidad

 

El diario El Mundo publicó el miércoles de esta semana un editorial, titulado "La imagen de una rendición humillante", que nos parece muy acertado comentar. La imagen es la del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con su homólogo británico, David Miliband, y el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana. Esta imagen, según El Mundo, "quedará grabada en los anales para vergüenza de España. Los tres líderes, sonrientes, estrecharon sus manos en la cima de la Roca, como si España diera por bueno su estatus o no tuviera nada que decir sobre el oprobio de albergar la última colonia de Europa". Para el citado diario, se trata de la fotografía de la renuncia española "a más de tres siglos de litigio por la soberanía de Gibraltar. Si la política que hacia Gibraltar ha venido manteniendo el Gobierno de Zapatero es discutible y la visita de ayer resultaba de todo punto inconveniente, la estúpida fotografía a la que se prestó el ministro de Exteriores marcará un antes y un después en este conflicto. Moratinos debería haber sido mucho más prudente: una instantánea así sólo tendría sentido si hubiera conseguido que se reconociera la soberanía de España sobre la Roca. Al contrario, la imagen de complacencia que exhibió ayer el ministro oculta cualquier reivindicación y permite a sus adversarios utilizarla como icono propagandístico. De hecho, la prensa inglesa celebraba ya ayer en sus ediciones digitales la actitud de España".

¿Se imaginan ustedes, apreciados lectores, una foto de Mohamed VI en actitud igual de complaciente junto a Zapatero en Ceuta o Melilla? Añade el mencionado diario madrileño, desde nuestro punto de vista también muy acertadamente, que "la visita de Moratinos y la consiguiente foto es el colofón a la desconcertante política que respecto a la colonia inició Zapatero desde su llegada a La Moncloa, basada en mejorar las condiciones de los habitantes de la zona pero al precio inasumible de obviar el contencioso sobre la soberanía. A la hora de la verdad, ese pragmatismo que el propio Moratinos bautizó como "diplomacia para la ciudadanía" ha acabado beneficiando mucho más a los británicos y a los gibraltareños que a los españoles. Los dirigentes del Peñón han recibido un reconocimiento que España siempre les había negado, y su población ha obtenido facilidades para moverse por nuestro territorio. Si, a cambio, España hubiera logrado compensaciones en el problema de fondo o, como mal menor, en las relaciones hispano-británicas, podría discutirse al menos la apuesta del Gobierno. Pero no hay contrapartidas.

Sólo cabe añadir, por nuestra parte, que este es un ejemplo más del ninguneo internacional que sufre España como consecuencia del nefasto Gobierno socialista de Zapatero. Los canarios tenemos muchos motivos para independizarnos de la Metrópoli y recuperar la libertad que disfrutábamos antes de la vil conquista sufrida por nuestros antepasados los guanches. Razones que hemos expuesto en estos editoriales muchas veces y que volveremos a hacerlo siempre que sea necesario. No obstante, si no existiesen dichos motivos para nuestra soberanía -que, además, son de muchísimo peso-, sólo por evitar la humillación de seguir uncidos a un país internacionalmente tan humillado debemos acceder a nuestra libertad como nación incluso sin esperar a 2010, año en que finalizará el plazo establecido por el Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas para liberar todos los territorios que aún siguen sometidos a un poder metropolitano. Urge, como decimos, que seamos un país soberano sobre todo porque esa alarmante debilidad del Gobierno de Madrid propicia que el día menos pensado, y más bien pronto que tarde, Marruecos incorpore a Canarias como una de sus provincias. Algo que España, al margen de su impotencia enfermiza y crónica en el escenario internacional, no podrá impedir porque nuestro Archipiélago se encuentra en aguas magrebíes.

No obstante, España tiene en sus manos una gran oportunidad para quedar como un país digno ante el mundo: puede descolonizar Canarias no en el citado año 2010, sino antes, para que nadie pueda decir que ha actuado bajo presiones; en este caso, un mandato de la ONU. La posesión española de Canarias no es equiparable a la británica de Gibraltar. Creemos que el peñón le corresponde a España por estar en su territorio; en su mismo continente. Sin embargo, tiene menos derechos Madrid sobre Gibraltar que Canarias sobre la recuperación de la libertad que perdió durante la conquista, porque Gibraltar pasó a manos inglesas mediante un tratado firmado con todas las de la ley; en cambio, Canarias cayó bajo la bota española como consecuencia de una conquista genocida.

La independencia de Canarias también es urgente, como hemos dicho y seguiremos diciendo, porque el pueblo no aguanta más a los políticos actuales. A estos políticos hay que darles un escarmiento como el que les dio el pueblo de París al rey de Francia y a todos sus cortesanos de Versalles, pues están esquilmando al ciudadano. Hoy hay más razones para guillotinar políticamente a quienes nos gobiernan que las que concurrieron para decapitar a Luis XVI y su esposa María Antonieta, así como a otros muchos chupópteros que sucumbieron bajo la ira de una población harta de pasar hambre. ¿No están igual de hastiados hoy en día nuestros compatriotas? Nuestros políticos deberían ocultarse; deberían quedarse en sus casas y no salir a la calle, porque su mera presencia encrespa a quienes se ven obligados a sufragar sus caprichos con el sudor de su frente. Es inconcebible con qué descaro, con qué sarcasmo, con qué desvergüenza esquilman estos mal nacidos políticos los bolsillos de quienes trabajan.

En España, y también en Canarias debido a su condición de colonia española, se labora poco en gran parte debido al mal ejemplo de los políticos siempre prestos para sestear, entregarse a las fiestas -vacaciones de verano, Semana Santa, carnavales, Navidad- o viajar no a costa de su bolsillo, sino del contribuyente. Todo ello con el aplauso de los sindicatos, que son muy gandules o al menos aplauden a los gandules, y no a los productores y a las empresas que crean empleo. Una de las causas de la crisis que padecemos es la falta de productividad.

Se dan los ingredientes, como decimos, para que el cansancio de la gente sea de tal magnitud, que el día menos pensado exploten los ánimos. El ciudadano, y en nuestro caso concreto el ciudadano de Canarias, está convencido de que con una estructura política sustentada en el PP, PSOE e IU, junto con el partido paraestatal CC, no existe otro futuro que la miseria y la corrupción más infame y más galopante. Con esa gente no vamos a ninguna parte, y el pueblo lo sabe. Estos políticos deben ser carne de prisión hasta que devuelvan lo robado y paguen por lo que han dilapidado.

Antes de concluir queremos traer a la conciencia de nuestros lectores dos asuntos más. El primero está relacionado con las intenciones de Zapatero de veranear en la Mareta. Le pedimos al señor Zapatero que no se le ocurra venir a Canarias, ni siquiera de vacaciones, porque en estas Islas estamos hartos de sus mentiras y de que acuda a nuestra casa con los aires de un virrey, a quien supuestamente estamos obligados a rendir pleitesía de vasallos. En el fuero interno de los canarios, lo despreciamos a él y a los españoles que nos maltratan. […]

Extracto de la Editorial de El Día, 26-07-2009