Una oportunidad de oro para Paulino Rivero
En numerosas ocasiones hemos invocado a don Paulino
Rivero para que, abierta y valientemente, le plantee nuestros deseos de
independencia al presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez
Zapatero. Deseos que ya le han sido expuestos por escrito tanto a él como a
diversas instituciones del Gobierno español, así como a organismos
internacionales, por el líder del Movimiento Patriótico, José Luis Concepción.
Conocemos los sentimientos de responsabilidad que tiene el señor Rivero, aunque
lo invitamos a que, valientemente como decimos le exponga al presidente del
Ejecutivo del país que nos sojuzga las ansias de independencia del pueblo canario.
Sin embargo, sabemos que don Paulino no va a decir ni pío. Va a callar porque
el miedo es libre, aunque el valor se lo suponemos. Mantendrá silencio por
prudencia, porque preside el Gobierno de estas Islas y porque piensa que
nosotros vamos demasiado rápido. Craso error, porque en la recuperación de
nuestra libertad mejor hoy que mañana. Todo día de retraso es una oportunidad
perdida para administrar nuestras riquezas y empezar a salir de la crisis que
está llevando el hambre a la mesa de tantas y tantas familias canarias. ¿No le
importan las necesidades de su pueblo, don Paulino? ¿Puede más su prudencia
política que el hambre de sus conciudadanos? Levántele el gallo a don Zapatero
y entrará usted en la historia como uno de los prohombres de este Archipiélago.
Dudamos de que usted nos haga caso, don Paulino, pero la esperanza nos
mantiene. La libertad llegará más tarde o más pronto. Eso que nadie lo dude.
Llegará porque se ha acabado el tiempo de los ladrones
que un día se metieron en nuestra casa para saquearla y masacrarnos. Se acabó
el tiempo de la sumisión a los adelantados, que iban al frente de las tropas
regulares y mercenarias enviadas por Castilla para apoderarse de tierras que no
les pertenecían y, al mismo tiempo, asesinar, esclavizar y vender a un pueblo
digno y soberano. Al pedir nuestra libertad, que sólo es posible con nuestra
independencia, sólo reclamamos lo que se les robó a nuestros antepasados. Nos
apoyamos en el derecho legítimo de propiedad para decir que Canarias es de los canarios y no de los ladrones que se han metido en
nuestra Casa.
Y seguimos: la niña Ana Oramas
ha vuelto a reincidir. Después del zapatazo en el trasero que le dio Zapatero
con
Aquí deberíamos recordar, aunque lo omitimos para no
ser insistentes ante nuestros lectores, los argumentos básicos para nuestra
independencia. Unas premisas que se condensan en lo siguiente: en Canarias
vivía un pueblo libre y autodeterminado que fue invadido y esclavizado,
masacrados sus hombres y robadas y vendidas sus mujeres y niñas. Hasta tal
punto llegó el genocidio, que muchos guanches se suicidaron por desesperación.
Además, media otro motivo: el de nuestra riqueza, que
es infinita. Queremos que esa riqueza sea nuestra. Como decíamos antes,
Zapatero sólo viene a repartirnos unas migajas de lo que previamente han
rapiñado los españoles. Qué sarcasmo. Por si fueran poco estas razones para
nuestra independencia, reiteramos que Marruecos está al acecho. Canarias está en su Zona Económica Exclusiva. Es decir, en su
territorio. En cualquier momento los gobiernos de Rabat y Madrid pueden ponerse
de acuerdo para que Canarias deje de ser una comunidad autónoma española y se
convierta en provincia marroquí. Eso fue lo que ocurrió en 1975 con el Sáhara Occidental. Quienes olvidan la historia están
condenados a repetirla. Al tiempo.
La desesperación nos puede cuando vemos la pasividad
con que se comportan algunos políticos, muy activos, por otra parte, cuando se
trata de llenarse los bolsillos. Frente a esta indolencia, frente a tanto
temor, nosotros decimos desde las páginas de EL DÍA que los argumentos para la
independencia de este Archipiélago son múltiples, justos, de justicia. Incluso
afirmamos que nos vienen por exigencia divina, pues Dios creó libres a todas
sus criaturas, entre ellas a los canarios y canarias.
Don paulino, le reiteramos las preguntas que le hemos
hecho en nuestros editoriales del martes y jueves de esta semana. ¿Por qué no
somos libres? ¿Por qué dependemos de los peninsulares continentales? ¿Por qué
dependemos de las instituciones y los partidos políticos estatales? ¿Por qué
hemos de tener amos? ¿Por qué usted, don Paulino Rivero, presidente de Canarias
-nuestro presidente- tiene que estar esperando a don Zapatero como espera un
medianero la visita del dueño de la finca? ¿Por qué esta bajeza? ¿Por qué esta
desgracia? ¿Por qué esta sumisión? Veremos qué ocurre si en 2010 no somos
libres, o no estamos en vías de serlo. Si no se ha iniciado un proceso
inteligente y argumentado para que Canarias adquiera
su independencia, prevemos tiempos de violencia pues el sometimiento a
Extracto del Editorial de El Día, 28-06-2009