Un pueblo no puede seguir sometido a otro

 

Comenzamos nuestro editorial de este domingo con una reflexión: "Un pueblo no puede seguir otro siglo sometido y bajo el yugo y la esclavitud que le impone otro pueblo distinto, que se apoderó de él por la fuerza. La independencia llegará más pronto que tarde". Esta reflexión es nuestra. A pesar de los amantes de la españolidad; a pesar de los españolistas y españolistos; a pesar de los falsos nacionalistas y otros granujas políticos y traidores al pueblo que depositó en ellos una confianza que han pisoteado de la forma más vil; a pesar de muchos y muchos teóricos y tibios del nacionalismo, la independencia llegará. Llegará porque la independencia de Canarias es la más justificada de todas las que actualmente están pendientes de consecución en el mundo. Y lo es a pesar del disfraz de comunidad autónoma que le han impuesto sus amos españoles, y que tan plácida como ridículamente han asumido las caricaturas de nacionalistas canarios que, como decimos, han engañado al pueblo que confió en ellos. Esos políticos se presentan en cualquier foro como personas serias, cultas, comprometidas con los ciudadanos a los que dicen defender -mentira-, pero en realidad se comportan de una manera despreciable y grotesca.

El Grupo EL DÍA, en el que está integrado nuestro periódico, lo ha visto con claridad y por eso desde sus medios se defiende la libertad de este pueblo canario, lamentablemente dormido pero que ya empieza a reaccionar. La manifestación nacionalista del pasado sábado 24 de octubre fue el primer bostezo de un dragón que despierta.

En este punto queremos hacer una pequeña pausa para volver a insistir en que la independencia llegará porque así lo queremos y lo queremos porque llegará. Y lo hará de forma totalmente pacífica, sin que haya ni un solo porrazo en las calles. Este siempre ha sido un pueblo noble, como lo fueron sus antepasados los guanches hasta que llegaron unos asesinos de allende los mares para apoderarse de sus tierras. De allende los mares y de otro continente alejadísimo de estas Islas. No queremos ser repetitivos en este aspecto pero, como decíamos en nuestro comentario del viernes, existen facetas de nuestra historia que conviene no olvidar porque sólo con el conocimiento de lo que les ocurrió a nuestros abuelos, así como los despojos y humillaciones sufridas por sus descendientes a lo largo de seis siglos, podemos despertar de la narcosis que nos inducen nuestros captores para que sigamos a su servicio.

Este es un elemento importantísimo para que no nos resignemos a seis siglos más de sometimiento a los españoles. La otra razón para que aspiremos a conseguir la libertad cuanto antes nace de una pregunta que nos hemos formulado en ocasiones anteriores: ¿cómo es posible que habiendo sido un pueblo que siempre estuvo económicamente por delante de España, pues éramos la admiración de todos inclusive por el gran número de coches de lujo que circulaban por nuestras calles y carreteras, calles llenas de comercios con sus escaparates abarrotados de electrodomésticos y otros enseres que no se conseguían en la Península española, cómo es posible, insistimos, en que de esa situación de abundancia hayamos pasado a la antesala de la ruina? Una ruina que radiografiaba recientemente la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Tenerife, al anunciar que Canarias estará a la cola de la recuperación de la economía española, con la circunstancia agravante de que España será el último país del mundo desarrollado en salir de la crisis, si es que sale. Con un Gobierno de sinvergüenzas políticos como el de Zapatero y sus secuaces ponemos en duda cualquier recuperación. ¿Hay derecho a que los canarios corramos la misma suerte de quienes nos conquistaron por la fuerza, nos esclavizan y nos esquilman desde hace seiscientos años y se siguen llevando de esta tierra todo cuanto pueden arrasar con sus oficinas de Hacienda? ¿Cómo es posible que continuemos mendigándoles a los peninsulares lo que previamente nos han robado? ¿Cómo es posible que debamos humillarnos ante el Ministerio de Hacienda para que desbloquee la zona franca del puerto de Santa Cruz? Ya no podemos tener ni zonas francas que siempre han sido esenciales para nuestro comercio.

Estas humillaciones no se resuelven pidiendo más autonomía. También en las concesiones de autogobierno España sólo nos concederá migajas. Nunca dará un paso a favor de nuestras justas aspiraciones de independencia. Sería de tontos para ellos transigir en algo que pone en peligro la posesión de su finca. España siempre dirá que este territorio es suyo y hará cuanto esté en su mano para no perderlo. En definitiva, por mucha autonomía que pidamos, estas Islas serán siempre de los godos.

Esa autonomía con la que se contentan los nacionalistas tibios, los teóricos, los amantes de la españolidad y otros nunca solucionará el principal problema que tenemos los canarios: las apetencias del vecino marroquí. Estamos en aguas marroquíes. El Gobierno de Rabat puede exigir en cualquier momento que nos convirtamos en una provincia suya. Ante esa exigencia, España y Europa no tendrían más remedio que ceder para dar cumplimiento a las disposiciones del Derecho internacional. Qué desgracia que no podamos pescar más allá de las doce millas, a pesar de las medianas asimétricas de don Victoriano Ríos, otro de los grandes fiascos políticos del nacionalismo oficial canario.

En estos días, y en el Parlamento de Canarias, el mejor presidente que ha tenido hasta hoy el Gobierno autonómico ha dado respuestas adecuadas a las torticeras preguntas del PSOE sobre la soberanía del Archipiélago. A pesar de que la prensa canariona de Las Palmas y la procanariona que se edita en Tenerife, siempre al servicio de sus amos peninsulares -cuyas botas lamen con deleite hasta sacarles brillo-, han acusado a Paulino Rivero por no condenar las tesis soberanistas -independentistas, decimos nosotros- que asumen inclusive en público algunos dirigentes de CC, nosotros defendemos a nuestro presidente. Don Paulino no condena lo que no tiene que condenar porque es un patriota auténtico; un independentista convencido de que Canarias ha de ser libre, aunque no puede expresarlo abiertamente por responsabilidad y por el cargo que ocupa. Él es un canario y no un español. Y como canario comparte la postura de las nuevas generaciones de su partido. Jóvenes que quieren un futuro en libertad, en vez de una continuidad colonial que sólo supone más pobreza. Paulino Rivero es suficientemente inteligente para saber que Canarias tiene que alcanzar su independencia cuanto antes. No es que el presidente del Gobierno regional refuerce su "ambigüedad soberanista". Lo repetimos: Rivero es un canario convencido de que el futuro de estas Islas pasa irremediablemente por la independencia. ¿Se comete algún pecado queriendo ser libres?

Sí han cometido un pecado, casi un delito de lesa humanidad, las señorías -ellas y ellos- del Parlamento de Canarias al subirse el sueldo mientras el pueblo pasa hambre. Infamia que cometieron también, y sin decir esta boca es mía, los diputados y diputadas socialistas. La desvergüenza continúa, pues hace pocos días sus señorías volvieron a las andadas: cobraron dietas por asistir a una Comisión de Hacienda que sólo duró 12 minutos. ¿Y esos son los que se alarman porque aspiremos a la independencia para que exista una nueva política, con nuevos políticos en vez de la chatarra actual?

Siempre hemos dicho que entre los parlamentarios canarios respetamos mucho a Miguel Cabrera Pérez-Camacho, pues tiene la decencia de no cobrar por asistir a la Cámara regional. Sin embargo, discrepamos de su criterio sobre la necesidad de una consulta popular para acceder a la independencia. O para que los partidos independentistas estén legitimados. Para ser libres no hacen falta elecciones, don Miguel; sólo son necesarias las ansias de libertad. ¿O es que usted no quiere ser libre y civilizado, señor Pérez-Camacho, si previamente no lo dicen las urnas? ¿No se da cuenta de que usted, al igual que cualquier canario, no es libre sino un esclavo de España? Usted no es español por mucho que usted y otros le atribuyan esa condición. No son los independentistas, sino los sinvergüenzas políticos actuales, los que no tendrán representación política en el futuro. De eso puede estar seguro.

En nuestro editorial del próximo martes analizaremos con detalle la lista de países pendientes de ser descolonizados, entre ellos Canarias.