Canarias no es la única colonia
Ayer acabábamos nuestro comentario con
Sarkozy[1], Martinica y la independencia de los
territorios franceses de ultramar. Admiramos al presidente francés por muchas
razones. Es indudable que su personalidad posee aspectos algo frívolos de carácter
familiar, pero no vamos a entrar en ellos en este editorial. Lo importante en él,
desde nuestro punto de vista, es su inteligencia, su firmeza como gobernante, su
conservadurismo en aspectos morales que no admiten ningún tipo de discusión y,
sobre todo, porque no exhibe sonrisas falsas e hipócritas. Una faceta en la que
nos recuerda a Obama, porque ambos ponen el rostro que deben poner. No estamos
ante el caso del Zapatero de los españoles.

Sin embargo, Nicolas
Sarkozy se equivoca con Martinica, Guadalupe, con
Las colonias que
Francia mantiene en las Antillas y en
No conocemos el origen
de esas posesiones francesas. Según una noticia de la agencia EFE, parece que
dependen de París desde 1635. ¿Y por qué es francés ese territorio en la
actualidad, si era libre hasta ese año?, nos preguntamos nosotros. Sin duda
tuvo que emplearse la fuerza para producir el cambio de estatus, y es la fuerza
de las Fuerzas la que impide que dichas colonias retornen a su primitiva
naturaleza. Nos repugna la actitud de Francia, sobre todo porque viene de un país
no sólo muy civilizado, sino también una de las cunas de la cultura europea.
Le aseguramos, Monsieur Sarkozy, que usted verá con sus propios ojos la
libertad de esos países; una libertad que ahora les niega de forma tan
ignominiosa.
Acabamos de decir que
desconocemos el origen de esas colonias francesas. En cambio, conocemos muy bien
el origen del sometimiento canario a la metrópoli española. La conquista
castellana concluyó en 1496. Antes, estas Islas estaban autodeterminadas como
libres. Los guanches vivían en libertad y armonía cuando fueron salvajemente
invadidos por personas que se calificaban a sí mismas de civilizadas. Todo un
pueblo diezmado, sometido, esclavizado y vendido en las cortes europeas para
solaz de los poderosos. Hombres y mujeres, niños y niñas arrancados de sus
familias... Qué crimen. Nos queda la esperanza de que esta situación no se
prolongue, porque el pueblo canario está despertando y hay una fecha señalada:
2010. Por si fuera poco, nos urge convertirnos en estado soberano porque el moro
está al acecho. Aunque los gobernantes magrebíes digan que no tienen interés
por incorporar Canarias a su territorio, lo cierto es que pintan a estas Islas
del mismo color que su país en los mapas del Gran Magreb, y las incluyen en sus
planos de carreteras. "Despierta, negro, que viene el blanco. Desde el navío
te está mirando...". Así lo dice una de las romanzas más célebres de La
tabernera del Puerto, de Sorozábal. Despierta, canario, que el moro te vigila.
Porque los marroquíes nos acechan. La estrofa citada es sintomática.
Hemos hablado de
No hay ni un ápice de
exageración en esto. Por eso te decimos, canario, que tu bienestar depende de
ti. En la actualidad, ni eres español, ni canario. Eres un híbrido con tres
componentes: marroquí, español y canario. O, lo que es peor aún, con cuatro,
pues también te han hecho europeo ultraperiférico. ¿Qué eres en realidad,
canario? ¿Dónde está tu identidad? ¿Dónde está tu decoro y tu vergüenza?
¿Dónde está tu libertad? No te dejes engañar por Zapatero, por las Anitas,
por los Ríos -los del Estatuto- por el PSOE y el PP -al servicio de Las Palmas
y de España- y por todos aquellos aborrecibles que se empeñan en perpetuar la
españolidad del Archipiélago.
Antes de concluir
queremos enviarle unas palabras a Juan Jesús Ayala. Disculpe usted que lo
citemos tanto, pero sus artículos nos inspiran con frecuencia. Groenlandia[2],
que está camino de su independencia, no tiene ni punto de comparación con
Canarias, aunque hoy no vamos a demostrar por qué. Tan sólo apuntamos que esta
isla se encontraba casi desierta cuando llegó a ella el primer danés. Sin
embargo, en Canarias vivían miles de personas que fueron poco menos que
exterminadas.
Y un apunte más. La
visita que ayer realizó Zapatero al Archipiélago, que no comentamos en este
editorial pero de la que nos ocupamos ampliamente en nuestras páginas de
información, también demuestra que somos una colonia. Con tanto séquito y
tanto despliegue no se acude a una comunidad continental.
Editorial de El Día, 30-06-2009