Orgullosos de ser independentistas
No nos avergonzamos,
sino todo lo contrario, de ser independentistas. Estamos muy orgullosos de
nuestra línea de pensar, como lo están miles y miles de patriotas. En
realidad, como lo están casi todos los canarios salvo excepciones vergonzosas
que van camino de convertirse en vergonzantes. Individuos defensores de esa
incomprensible españolidad de nuestro Archipiélago, a los que debemos añadir
los españolistas y españolistos, así como las nacionalistas falsos, teóricos
y tibios. Es un timbre de gloria y honor reivindicar a nuestros propios
antepasados; a esos seres, humildes criaturas de Dios -siempre los nombramos así-
puestos sobre esta bendita tierra canaria; sobre unas islas que siempre fueron
afortunadas, hasta que les sobrevino la desgraciada y vil conquista española.
Desde ese momento nuestros antepasados fueron sometidos a esclavitud y
vasallaje.
Antes de seguir
adelante con este editorial, no nos importa decir que detestamos políticamente
a doña Ana Oramas, a don José Luis Perestelo y al otro, a quien hoy, haciendo
una excepción, vamos a nombrar: el senador don Alfredo Belda. Nunca lo citamos
por su nombre debido a que está en un lugar totalmente inútil en el que no
puede hacer daño alguno. En cambio, sí hacen daño doña Ana Oramas y don José
Luis Perestelo. Ambos humillan a los canarios delante de los otros 348 diputados
y diputadas peninsulares, así como insulares de las Islas Baleares, en las
Cortes españolas. Las Islas Baleares sí son europeas porque están en un mar
europeo.
El viernes último nos
referimos, en nuestro comentario diario, a la visita colonial de la ministra de
Medio Ambiente. ¿Para qué esa visita?, volvemos a preguntarnos hoy. ¿Para qué
necesitamos que venga a estas Islas un ministro o una ministra del Gobierno de
España? ¿Viene a traer dinero? En realidad, ese dinero que no ha traído la
ministra procede de la explotación de la tierra canaria por los peninsulares
que nos dominan. A Canarias sólo le devuelven, cuando lo hacen, una parte de lo
mucho que se llevan de aquí. Esa ha sido siempre la estrategia española con
estas Islas y lo es también ahora la europea. Porque en estos momentos
sufrimos, además de una colonización española que dura seis siglos, otra
europea que nos califica de ciudadanos ultraperiféricos. El propósito tanto de
España como de Europa es que sigamos dormidos en la creencia de que sin estar
unidos al continente europeos no podemos ser nadie ni hacer nada. Mentira
cochina, mentira cochina y mentira cochina. Nuestra riqueza es inmensa. No hace
falta que abundemos, un día más, en conceptos tan importantes como la posición
geoestratégica que le da a nuestro cielo, a nuestro mar y a nuestra tierra un
valor incalculable. No hace falta que insistamos en esto, como decimos, porque
también cuenta a nuestro favor la enorme voluntad del pueblo canario. Los
canarios hemos heredado de los guanches la laboriosidad, la honradez en el trato
y el espíritu emprendedor, como lo hemos demostrado en todos aquellos países a
los que hemos emigrado. Por eso somos canarios y a la fuerza... españoles. Qué
desdoro. Con qué caradura decimos o escribimos en nuestras filiaciones y en
cualquier documento oficial que somos españoles, cuando la realidad es que
somos africanos. O, como decía aquel tinerfeño, ilustre catedrático, creador
de obras sociales y hombre del general Franco que fue Francisco Aguilar y Paz,
"somos lo que somos: atlánticos. Ni españoles, ni europeos, ni africanos;
atlánticos". Oímos personalmente como decía esto en una conferencia que
pronunció en el Casino de Tenerife. Nosotros añadimos que por proximidad somos
africanos.
Este es un buen mensaje
para Santiago Pérez. Don Santiago, usted ha sido el redactor de las minutas
denunciadoras y el que pública y constantemente nos acusa de racismo y
xenofobia. ¿Quiénes son más racistas y xenófobos? ¿Nosotros que no nos
avergonzamos de decir que somos africanos, sabiendo que la inmensa mayoría de
los africanos son de raza negra o de etnia de color, o usted que sí parece que
se avergüenza porque quiere proclamarse europeo conociendo que está a
Qué derroche de dinero
el que se destina a sus emolumentos como diputado regional, al igual que el
percibido por sus correligionarios. Qué derroche también el que se destina al
Parlamento de Canarias; un antro político célebre por la reprobación a un
medio de comunicación, de la que deberían sentir vergüenza todas "sus señorías".
En realidad, si tuvieran vergüenza, ni siquiera saldrían a la calle tras la
tropelía que cometieron con la Constitución y con el derecho del pueblo
canario a recibir información. El Parlamento de Canarias sólo se ha puesto unánimemente
de acuerdo para subirse los sueldos y reprobar al periódico EL DÍA por
denunciar que esa ha sido la mayor ignominia que se ha cometido en estas Islas.
El Parlamento de
Canarias es una institución colaboracionista con la Metrópoli que nos
esclaviza colonialmente. Una nación –España- que ha utilizado cuantos
subterfugios ha tenido a mano para mantenernos prisioneros. Hace unos días, un
político que tuvo relieve en Canarias en tiempos pasados y que sabe mucho de
Europa, nos dijo algo sobre nuestros apellidos que nos dejó titubeando. ¿Por
qué te apellidas Rodríguez? Simplemente porque los genocidas conquistadores
bautizaron a nuestros antepasados con nombres y apellidos españoles, lo mismo
que hicieron con el mencey Pelinor, al que apellidaron Delgado. España ya existía
en tiempos de la conquista. En cualquier caso, el cruce de sangre siempre ha
sido un valor de las razas.
Ya que hablamos de
razas, aprovechamos para decirle también a don Santiago Pérez que repugnamos
la raza aria del Führer. Perdone usted, don Santiago, que sea el chivo
expiatorio de este editorial, pero se lo merece por su condición de marxista,
leninista, estalinista, bolchevique -no menchevique- y lo que es mejor para
usted, fascista del Duce, del Führer y del conducátor rumano Codreanu. ¿Había
nacido usted cuando Corneliu Zelea Codreanu era conductor de Rumanía y líder
de la Legión de San Miguel Arcángel? Déjese de tonterías porque podemos ser
abuelos suyos; y no acudimos al recuerdo de su padre, persona honorable, porque
muchos quebraderos de cabeza tuvo que soportar.
Hemos hablado de
apellidos, de mestizajes y de otras cuestiones interrelacionadas. Creemos que no
se es sólo de donde se nace, sino también de donde se pace. Los españoles que
pacen en Canarias son canarios y los admitimos como canarios. No así a los
godos, de forma especial a los cuatro godos despreciables del periodismo que se
hace en este Archipiélago. En sentido contrario, un canario jamás podrá decir
que es español por muy afincado que esté en la Península. Será siempre un
isleño, un indígena de unas Islas situadas a miles de kilómetros de España.
EL INDEPENDENTISMO es
el ansia natural de los canarios para volar libres, para ser nacionales de su
propio país y no españoles, para ser dignos y tener decoro, para recuperar su
tierra y explotar sus recursos y para conjurar las pretensiones de Marruecos de
convertirnos en su provincia canaria. Eso es el independentismo y eso es lo que
buscamos con nuestra independencia. Por eso nos sentimos orgullosos de ser
independentistas.
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En estas circunstancias, nos llena de alegría la convocatoria de la segunda macromanifestación a favor de la independencia de Canarias, que tendrá lugar en Las Palmas. La tercera posiblemente se celebre en Lanzarote. En ambas islas el foco independentista es muy fuerte, a pesar de que en Las Palmas están los centros y mandos de los partidos españoles.