Nuestra independencia es urgente
Nos pide uno
de nuestros lectores -se lo pide concretamente a José Rodríguez Ramírez- que no
aflojemos ni un ápice "en los comentarios sobre nuestra nefasta situación
ante el poder de España en la colonia canaria, del expolio, rapiña, corrupción
y otras desvergüenzas". Entre otras muchas observaciones que no conviene
echar en saco roto, nos dice este lector que "España sólo ve a Canarias
como una fábrica de hacer dinero". Y acaba diciendo, entre un sinfín de
verdades, que los españoles hicieron lo mismo con América tras el
descubrimiento de ese continente. "Allí quedaron enterrados miles de
españoles, de piratas, y hoy esas tierras son naciones libres del yugo español.
Hoy padecemos en esta tierra vilipendio y ultraje. Esta es nuestra realidad,
guste o no guste. Dígale a Zapatero y a sus señorías
que el Estatuto es historia; que la historia de Canarias es otra; que Canarias
quiere la soberanía que un día le arrancaron a sangre y fuego a los antepasados
de los canarios actuales. Y algo que puede ser realidad, pues es un mensaje
para don Paulino: su tiempo se está agotando, y si usted tiene talla política
para hacer la proposición de nuestra República, lo tendrá casi todo. De lo
contrario, quedará en el olvido, arrinconado en la oscuridad de cualquier lugar
de su Isla porque ni en su pueblo, El Sauzal, sus convecinos lo querrán tener
entre ellos, ya que lo considerarán un escarnio y vergüenza de lo que pudo
haber sido y no fue".
Nos dice este lector
muchas cosas más, todas ellas igualmente interesantes, que por falta de espacio
no podemos transcribir aquí. Nosotros sabemos, por nuestra parte, que Paulino
Rivero es un patriota. Él mismo nos ha dicho, en una entrevista, que es un
hombre del pueblo, y hasta que es hijo de una gangochera
-una actividad o profesión muy digna: compra y venta, puerta a puerta, en
distintos comercios y lugares-; algo que resulta muy meritorio, considerando lo
que ha llegado a ser: nada menos que presidente del Gobierno de Canarias. Si da
ese paso que le propone nuestro estimado lector, y que nosotros mismos le hemos
propuesto en múltiples ocasiones, habrá alcanzado la más alta cima de la
política canaria y pasará a la historia.
Sabemos que Paulino
Rivero quiere la libertad para su pueblo. Queremos recordar, porque nos lo ha
confesado así en algún momento, que no considera la españolidad de las Islas,
al igual que sus correligionarios más destacados, y que él va a 80 mientras EL
DÍA va a 200. Sin embargo, ocupa la presidencia del Gobierno de Canarias y debe
actuar con prudencia. Él sabe, como lo sabemos nosotros, que
¿Llegará a tiempo
Canarias a su independencia antes de que Marruecos consiga del Gobierno español
ese estatuto del que se habla? Un estatuto especial que establecería la soberanía
marroquí sobre el Archipiélago. Una pretensión que la monarquía alauita jamás
ha disimulado, pues hasta en los mapas de carreteras Canarias figura con el
mismo color que Marruecos. La única forma de alejar ese peligro, la única
alternativa para que el día menos pensado nos despertemos con una chilaba a los
pies de la cama, es conseguir nuestra soberanía para disponer, al mismo tiempo,
de nuestras aguas territoriales.
No nos cabe duda
alguna, y por eso insistimos tanto en ello, que 2010 será el año definitivo y
definitorio para la independencia de estas Islas, pues antes del 31 de
diciembre España deberá cumplir
De la misma forma,
¿cabe pensar que los polinesios, una raza de personas nobles, con
características físicas y faciales que les son propias, se sienten ciudadanos
de Francia, gabachos? Eso sería un disparate tan grande como el pretender que
los canarios nos sintamos españoles.
Sentimos envidia de
Cabo Verde. Cabo Verde es hoy en día un país libre, pues tuvo la suerte de ser
colonizado por un país de cultura avanzada y muy civilizado,
como es el caso de Portugal. En realizad, Portugal es hoy uno de los países más
educados de Europa, mientras que España se está quedando en último lugar.
¿Puede hacer algo importante el Gobierno de Madrid para remediar esta
situación? Por supuesto que sí. Puede proceder a la descolonización inteligente
y dialogada de Canarias, como hizo en su momento el Gobierno de Lisboa con sus
colonias.
[…]Que tome nota,
quien debe hacerlo, de todo cuanto hemos dicho. Que tomen nota los tibios, los
amantes de la españolidad y los que padecen el síndrome de Estocolmo tras seis
siglos de ignominiosa dominación española. ¿Queremos seguir así otros seis
siglos, o queremos ostentar, de una vez y con orgullo, nuestra grandiosa
identidad canaria? Queremos simplemente ser nosotros mismos, dignos y no
continuar sometidos. Queremos ser libres.
Extracto de la Editorial de El Dia,
7-06-2009