El partigazo
José
A. Infantes Burgos
La participación ha sido del 40,99 por ciento, muy por
debajo de la registrada en el conjunto del Estado, que se situó en el 46%. Es
cierto que en otras elecciones ha sido todavía menor, pero hay cinco puntos
mínimos de diferencia que siempre, y una vez descontados los demás factores,
hay que achacar al entorno independentista "go home" u "out system".
En clave local podrían
hacerse muchos análisis diferentes del resultado interior de estas elecciones
al Parlamento Europeo. Háganme caso, creo que los canarios sabíamos
perfectamente que pintábamos poco, casi nada, tanto porque nuestra población es
relativamente pequeña a nivel del Estado como por el alejamiento geográfico de
estar justo en otro continente.
Había 1.597.626
personas que podían ejercer el derecho a voto, según el Ministerio del
Interior, y si aplicamos los porcentajes publicados acabaron ejerciéndolo un
total de "unos" 654.867. Pocos. Quitando nulos y átomos, alrededor de
268.430 (40,99%) entregaron la papeleta del PP. Aproximadamente 235.294
(35,93%) la metieron del PSOE y más o menos 103.011 (15,73%) pueden haberla
introducido por CC. Las cifras definitivas aún están en el caldero final, se
rematan flecos y faltan por contabilizar votos de canarios residentes en el
exterior. Con poco menos de 9.000 sufragios en las Islas se posicionó IU-C, y con apoyo de cifras por encima de los 7.200 UPyD de Dña. Rosa Díez, que se
convierte en la quinta fuerza de las Islas.
Si hiciéramos
comparación con las últimas elecciones, las autonómicas de mayo de 2007, el
PSOE de D. Juan Fernando López Aguilar, en su estreno como cabeza de lista en
Canarias, ganó con el 34,72% (318.030 votos), seguido del PP,
con el 24,37% (223.165 votos), y de CC, con el 23,09% (211.518 votos). Casi y
más de diez puntos de diferencia sobre el PP y CC, el
PSOE fue la fuerza más votada.
El primer flash de
análisis propio, aparte de la generalizada, histórica y muy baja participación,
es el partigazo -término que no figura en el DRAE- del PSOE. Aquí, en el Archipiélago, somos muy amigos
de palabras como pepinazo, rebencazo, mamellazo,
toletazo, mamazo..., que prácticamente sin diferencia
entre ellas significan golpes violentos físicos, sentimentales o virtuales. Es
exactamente lo que han representado estas elecciones para los socialistas, hay
que reconocerlo, pues aparte de perder muchos apoyos y peso (sólo en
Coalición Canaria está
en el hueso desde hace tiempo. El nacionalismo llamado moderado, mucho más
mayoritario que los tantos por cientos manejados por Coalición, fueron rotos
por la disputa fratricida entre las dos capitales S/C-Laguna y Las Palmas. Los
celos, las chupaderas del Sanedrín, las dudas alimentadas y artificiales con
muy escasa visión, leñas al fuego y mucho egoísmo rastrero de por medio
hicieron el mal. Con todo y con eso, se mantiene el apoyo a pesar también de
una corrosión provocada por los largos años liderando el poder autonómico y en
una actitud mendicante ante Madrid que no se tiene por qué lucir en la capital
del reino ¿Lo mejor de lo malo o lo único digerible sobre la mesa? Es evidente
que el proyecto de Coalición necesita un paso de retranqueo y olvidarse de Las
Palmas, y/o un paso ambicioso con una formación que levante la voz y ponga un
poquito, aunque sea, de potencia a sus cuerdas vocales.
Con el 40,99% del
40,99% el PP ganó cómodamente y con bastante
sorpresa. Es justo reconocerlo. Una inyección de moral en una coyuntura
orquestada y rentabilizada por sus enemigos políticos con trompetas de facherío y corrupción, que curiosamente se han acallado en
virulencia el mismo día después.
Estemos donde estemos,
no entiendo por qué la derecha de aquí o la izquierda de aquí tienen que ser
otra cosa que de aquí.