Encrucijada del nacionalismo canario

 

José A. Infante Burgos *

Casi que sobre el tema hay que hacer un libro. ¿Cómo hemos dejado llegar a esto? Resulta que, no me cabe la menor duda, hoy por hoy todo el mundo entiende que la situación y antecedentes son fundamentales a la hora de fijar posiciones. Si eres negro, no puedes ser un ángel, salvo que lo diga Machín.

Canarias es un territorio muy cercano al trópico de Cáncer -en la antigüedad, cuando se producía el solsticio de verano en el hemisferio norte, el sol estaba en la constelación de Cáncer. Por eso se llama así. Ahora está en la constelación de Géminis, muy cerca del borde que la separa de Tauro-, geográficamente unido y situado en el Atlántico, cerca de la costa de África. Con unos mimbres históricos de peso absoluto e indiscutible, con una población de mezcla entre naturales étnicamente blancos con europeos, sobre todo ibéricos, y con tales vinculaciones con América, que en muchos casos nos confunden y nos podríamos confundir con los del otro lado del charco.

Con dos millones de habitantes, incluidos en lo que se puede denominar "Occidente" democrática y culturalmente, es mentira y un insulto que no tengamos la capacidad y la preparación suficientes para resolver nuestros propios problemas.

En lo que se refiere a posibilidades y desarrollos económicos, bajo la característica de una típica dependencia (descapitalizada en la explotación de sus propias riquezas y situaciones, sin producciones propias, apañada para la colonización exterior...) quizás bien cubierta social y humanamente.

No se nos puede negar la necesidad de hablar con voz propia. No somos iguales y no necesitamos lo mismo. No podemos seguir rellenando huecos con dádivas, subvenciones, limosnas y siempre pidiendo favores.

Necesitamos articular un futuro relacionado con nuestro control sobre nuestro sitio en el mundo. Estoy convencido de que la gente entiende que siete niñas deben adoptar la postura de siete niñas y no de un señor bigotudo y en este concepto estaría de acuerdo la lógica, la razón y un porcentaje muy alto de los canarios.

No importan las tendencias izquierdistas o derechistas (por simplificar), que sí, pero lo prioritario es lo de canario. No entiendo cómo PSOE y PP, por ejemplo, no tienen estructuras diferenciadas en Canarias, tal cual Catalunya en el caso socialista y hace unos años UPN en el caso popular. No comprendo cómo un diputado o senador elegido aquí, por estos u otros partidos, se dedica a "dejarse llevar".

Independientemente de los que creemos que como en Groenlandia podemos caminar de inmediato, sin tener que irnos de ningún sitio y sin teóricamente tener que ser zancadilleados por nadie, se evidencia la obligación de crear un proyecto nacionalista ilusionante que se refleje en los sufragios emitidos.

Coalición Canaria ha caído desde hace tiempo en el "bujero" del conflicto insular entre las dos capitales. La división fraternal es un cáncer que se lleva por delante cualquier tinglado, pero como el trópico es falsa. No es cierto que sea el Trópico de Cáncer. Si nos atenemos a las causas del término, es el Trópico de Géminis y lo será de Tauro.

Una cosa es llamarte "botija verde" y procurar equilibrios no sesgados y otra muy distinta tocar la sangre. Es la hora de ponerse a trabajar por un proyecto unitario que dada la susceptibilidad reinante asegure estatutariamente a siete iguales, con siete diferentes y dos capitales. En equilibrios presupuestarios no dependientes de las personas al mando, todos harían bien en dar un paso en pro de un camino ilusionante y en el beneficio de las partes constitutivas, contante y sonante.

Mirar al pasado para aprender y coger carrerilla, las bases nacionalistas de todo el archipiélago lo reclaman, es un clamor y si hay mangantes, vendidos o mentirosos, que se vayan o diluyan suavemente. Viene pisando fuerte una juventud no contaminada, la más preparada de la historia, que ve que el pan es pan y el vino, vino.

La sustancia de lo canario no tiene grandes diferencias. El folclore es un ejemplo. La "crisis" ha puesto en evidencia la debilidad del tejido económico de las islas, sin industria y debiendo hasta la comida, nuestros hijos están abocados a ser camareros con dos carreras y dependientes, ni siquiera mil euristas. El camino de mendicidad parece el único posible en el horizonte y en este panorama nos tenemos que plantear el "que les den".

Un nacionalismo full, total, king, guay

infburg@yahoo.es

* Reproducido del periódico El Día, 28-06-2009