De enemigo inducido, a necesario amigo
Ramón
Moreno Castilla
No quiero empezar este artículo, que tiene bastante
enjundia, sin antes expresar, públicamente, mi más rotundo y enérgico rechazo a
la exaltación españolista puesta en escena la pasada semana en esta colonia con
la celebración, a bombo y platillo, de un Consejo de Ministros del Gobierno
español con el que se pretendía "certificar" la impuesta y
artificiosa "españolidad de Canarias". ¡Y me da exactamente igual en
qué Isla se haya celebrado! Porque, como patriota, considero que el agravio, la
provocación y el intolerable insulto de la metrópoli era que tal parodia se
haya celebrado en Canarias: un "territorio nacional" de un Estado
europeo en África que la legalidad internacional ya no ampara hoy en día. ¡Y
ahí está el mandato expreso de la ONU para que España proceda a su
descolonización en 2010!
Ya lo decía en uno de los pasajes de mi escrito,
"Carta abierta al primer ministro español"[1] a propósito de las vacaciones veraniegas del señor
Rodríguez Zapatero en Lanzarote:" Si usted piensa remotamente que la
Presidencia española de turno de la UE, en el primer semestre del próximo año,
será la panacea para seguir manteniendo por los siglos de los siglos la
anacrónica soberanía política que todavía ejerce España sobre Canarias, se
equivoca absolutamente. Ni siquiera un calculado y meticuloso silencio administrativo
-otra maniobra dilatoria de las suyas- hasta rebasar la fecha fatídica va a
revertir la incontestable situación colonial del Archipiélago canario. ¡Por
muchos Consejos de Ministros, comisiones europeas, reuniones de las RUP y demás parafernalia propagandística que se celebren en
esta tierra!".
De esta forma funciona
España. Téngase en cuenta -entrando ya en materia- que en la canallesca
política colonial española desarrollada en Canarias ha sido una constante
histórica, entre otras prácticas deleznables, utilizar permanentemente los
agravios comparativos (divide y vencerás), y apelar a los miedos atávicos y a
las fobias de este pueblo. Así, siempre que se plantea legítimamente la
independencia y soberanía de Canarias (cuyos razonamientos político-jurídicos
sería prolijo volver a enumerar), la socorrida y sempiterna respuesta es
"¿y de qué vamos a vivir?"; seguida del temeroso comentario: "si
somos independientes, Marruecos nos invade". Odiosas patrañas y calculadas
falacias que no se corresponden para nada con la realidad.
Primero, porque si
Canarias no generara riqueza e ingentes recursos
económicos, que alguien me explique cómo cada día se abre una nueva sucursal
bancaria o de cajas de ahorro, se instalan compañías de seguros, grandes
superficies, multinacionales de alimentación y otras. ¿O es que todos esos
operadores son ONG sin ánimo de lucro? Aunque podría suceder, y yo no me haya
enterado todavía, que cada canaria/o recibe cada mes un sobre del Gobierno
español de turno para seguir viviendo. Y, segundo, a Marruecos no le ha hecho
falta invadirnos, ¡ya estamos dentro de su Zona Económica Exclusiva desde el
año 1981!; aunque repartido por todas las Islas haya un numeroso contingente
(imposible de cuantificar) de marroquíes llegados no solo en pateras.
En todo caso,
Marruecos es un Estado soberano (lo que a veces parece ignorarse) y. como tal,
firmante de la Convención de Jamaica de 1982, el 10 de octubre de 1994. Y, en
aras de esa soberanía, legítimamente facultado para proclamar sus espacios
marítimos, instituyendo y promulgando -como así ha hecho- las leyes
correspondientes, caso del Dahir de 8 de abril de
1981, mediante el cual instituyó su ZEE de
En este sentido, es
muy importante resaltar que la Plataforma Continental del Estado ribereño, que
es la prolongación submarina de su costa, y cuya columna de agua suprayacente
es la Zona Económica Exclusiva, de igual dimensión que ésta, según se
estableciera en el Artículo 1 de la Convención de Ginebra de 1958 y se
ratificara en la de 1960, es un derecho "ipso iure"
y "ab initio" del
Estado costero, como repetidamente ha sentenciado el TIJ de La Haya. No es,
pues, una apreciación gratuita cuando afirmo, con todo conocimiento de causa,
que uno de los grandes escollos de las relaciones exteriores de la futura RFC será, precisamente, la delimitación con Marruecos.
Este país ha sido, por
otro lado, el "enemigo" inducido por España. Recordemos que aparte
del contencioso de las llamadas eufemísticamente "ciudades autónomas"
de Ceuta y Melilla, ¡en territorio marroquí!, y el rocambolesco episodio del
islote Perejil (Leila, para Marruecos, ¡que está dentro de su mar
territorial!), uno de los agravios -unido al apelativo racista y xenófobo de
"moros"- que siempre ha gravitado sobre las relaciones
hispano-marroquíes, es el famoso eje defensivo Baleares-Estrecho-Canarias, que
parte del supuesto táctico de que "el enemigo viene del Sur". Miedo
ancestral que se ha extrapolado interesada e intencionadamente a Canarias (en
este caso el "enemigo" viene del Este); ya que, históricamente,
España nos ha señalado -¡y los canarios han caído en la trampa colonialista!-
quiénes son nuestros "enemigos" y quiénes deben ser nuestros
"amigos". De ahí la indisimulada
animadversión, con tintes racistas, que se manifiesta desde algunos sectores de
Canarias hacia el vecino país, con el que, paradójicamente, debemos mantener,
por imperativo geográfico, sobre todo, unas excelentes relaciones de amistad y
cooperación en función de nuestros legítimos intereses en la zona. Téngase en
cuenta -repito una vez más- que desde el faro de la Entellada
hasta la punta Sttarford, en Marruecos, hay tan sólo
En este contexto, cabe
afirmar que Marruecos debe ser nuestro necesario amigo, no sólo porque su
territorio del Sur-Oeste constituye nuestro "hinterland"
natural, sino porque Canarias debe estar presente y
participar en sus planes de desarrollo. Si España, pese a todo, ve con buenos
ojos que Andalucía esté contribuyendo al desarrollo y la prosperidad del Norte
de este país, su zona de influencia, ¿qué problema hay para que Canarias
contribuya, transfiriendo su tecnología y "know how", al desarrollo
de la "fachada atlántica" marroquí? Marruecos (¡tan cerca, pero tan
lejos! por culpa de España) está llamado a ser una potencia emergente de
África, con un desarrollo imparable. Véanse algunos ejemplos: el plan
estratégico del turismo contempla la afluencia de 10 millones de turistas en el
2010, y en Agadir ya hay una significativa presencia de empresas canarias, como
la consultora internacional de ingienería RG-10 Maroc. De suma importancia
es la presentación en Agadir, presidida por el monarca Mohamed VI, de la nueva estrategia del sector haliéutico
(pesca), así como la central térmica de Tarfaya de
100 MW. ¿A qué están esperando los empresarios canarios?
Termino con una cita
del refranero popular canario que dice: "De Tuineje
a Berbería se va y viene en un día"?