EL SISTEMA SOCIAL CAPITALISTA
ENFERMÓ DE CAPITALISMO
Andrés García Montes
El
Sistema Social Capitalista está enfermo de muerte, la enfermedad que padece no
tiene cura, el Capitalismo ha sido atacado por el virus mortal del Capitalismo,
es un virus pavoroso que en su evolución y desarrollo se devora a sí mismo y
amenaza devorar todo vestigio de vida en
el planeta. La crisis que le mantiene enfermo es generada por él mismo, cuyo
brutal estallido y sólo en el campo financiero ya enterró a los principales
bancos que son su principal base de sustentación, desnudando y dejando al
descubierto su incapacidad para seguir dirigiendo a la sociedad humana.
Sin embargo, lo dicho es
apenas una faceta de esa terrible enfermedad, veamos sólo algunas inconcebibles
realidades del virus capitalista que su propia estructura porta y genera. La
humanidad con los recursos que tiene puede producir alimentos para satisfacer
al menos al doble de la población mundial, pero la perversa producción y
distribución de los alimentos considerados por el sistema y quienes los
dirigen, como vulgares mercancías de especulación, quienes para elevar los
precios e incrementar las ganancias efectúan crímenes como éstos: Se estima que
cada día mueren de hambre o por sus efectos 100 mil personas en el mundo; Pero
cada año, sólo en los Estados Unidos, se
tiran a la basura 43,000 millones de kilos de comida, a razón de 145 kilos por
cada estadounidense.
En su afán de producir todo
tipo de cachivaches para vender y satisfacer el enloquecido y creado hábito consumista
y dar respuesta al ansia de acumular riqueza, la destrucción ecológica ha
llegado a niveles límites. Según las Naciones Unidas en las selvas tropicales,
viven la mitad de las especies vivas del planeta en sólo el 6 por ciento de la
superficie terrestre. Si continúa la actual actividad de extinción a mediados
del Siglo XXI podría desaparecer entre 1 y 2 tercios de todas las especies
vivas del planeta.
Las consecuencias de esta
hecatombe de llegar a producirse, son inimaginables, baste saber que la
biodiversidad es el seguro de vida en la tierra.
La cultura del Capitalismo
centra su vida y existencia en la acumulación de la riqueza, para lo cual todo
es válido, desde la guerra, hasta la destrucción de la naturaleza, por tanto,
su vida y evolución es suicida, los principios y fines que busca nos conduce a
un callejón sin salida, pues ya ni siquiera podemos decir que no resuelve los
problemas de la humanidad, su evolución nos conduce a la nada, a la extinción.
Para quien crea que lo que
antecede es una exageración le invito, con el debido respeto, a que analice los
acuerdos a que llegó el llamado Grupo de los 20 (G20) donde se reunieron las
supuestas economías más desarrolladas del mundo para estudiar, tomar medidas y
trazar políticas dirigidas a resolver la crisis que hoy azota a la humanidad.
Los acuerdos que refleja el acta final no pueden ser más decepcionante y no es
porque esta reunión de médicos que tratan la grave enfermedad que padece el
Sistema Capitalista no fueran capaces, fueran indiferentes o irresponsables,
pienso que todos deseaban encontrar el remedio que neutralice la terrible
amenaza que la crisis representa para la humanidad, pero el virus Capitalista
tiene como única cura el sepulcro. Hagamos un ligero análisis: Parece que la
junta médica centró su atención en el dolor más fuerte y preocupante, el resto
de las manifestaciones de la compleja enfermedad parece no les interesó, aunque
como es bien conocido es bastante variada. Centraron su atención en el problema
económico-financiero siguiendo la estrategia de hacer creer al mundo que ese es
el único mal que conforma la crítica
enfermedad.
Quizás la principal conclusión
que aprobó este cónclave que ignoró la opinión de más de 180 países fue que se
le siguieran dando a los bancos billones de dólares para que a través de ellos
se reactivara la enferma economía mundial, mayor desfachatez imposible. ¿A
quién pretenden engañar estos señores? Para su decepción, mucha gente tiene
memoria y conoce algunos rasgos históricos. Ya hemos dicho en otros trabajos, que
entre los factores que sostienen
Cuando estos señores acuerdan
lo dicho, ¿Qué es lo que están haciendo?, no se necesita ser un superdotado
para ver lo que están proponiendo, disponer de los recursos del pueblo para
dárselos a los banqueros y éstos adquieran la capacidad de volver a dar crédito
para que el manipulado consumidor compre y así reactivar la economía por un
tiempo, para luego volver a caer en el mismo sitio, con los respectivos
agravantes, en otras palabras: socializar las pérdidas y privatizar las
ganancias, en beneficio de quienes más tienen, mientras se arroja el peso de la
crisis sobre los hombros de los más necesitados, lo que a la larga no es otra
cosa que pretender apagar el fuego con gasolina. ¿Representa esto una
solución?, saque usted sus propias conclusiones, amable lector.
Esta burla al mundo, desnuda
dos realidades: que los que dicen preocuparse por la solución de la crisis sólo
pueden o les interesa, alargar la agonía del sistema, esperando un milagro que
a todas luces no existe y otra, simple y llanamente esa enfermedad no tiene
cura, pues es
Para concluir, expongo los
últimos datos que me han llegado con relación a la gigantesca deuda que
condiciona y distorsiona la estabilidad de quien controla y dirige la economía
mundial, cuyos desequilibrios e inestabilidades repercuten en todo el planeta,
me refiero a Estados Unidos de América (EUA) lo que incrementa la gravedad
propia de las contradicciones del sistema.
Para el 2005, la deuda de ese
país casi llegaba a los 8 billones de dólares (1 billón = 1 millón de
millones).
La estimación para ese momento
era que la deuda crecía a un promedio de 3 millones de dólares diarios,
mientras que sólo el déficit fiscal llega a la exorbitante cifra de 500 mil
millones de dólares, que el país viene cubriendo con la venta de bonos de
Como es bien conocido estos
apremios han venido generando que los EUA hayan venido imprimiendo papel moneda
sin respaldo en forma descontrolada creando una excesiva liquidez, que de
concretarse la sustitución del dólar en el mercado internacional por otra
moneda, tal como lo están propugnando los poderosos y numerosos acreedores ante
la posibilidad cada vez más cierta que los EUA se declaren insolventes para
honrar su gigantesca deuda, ya que entre un 65 y 70 por ciento de las reservas
internacionales de los países están en dólares. Esa sustitución del dólar,
generaría que ese inmenso caudal monetario regresa al circulante interno del
imperio lo que provocaría una hiperinflación de tal magnitud que se tragaría al
imperio. La otra posible solución sería una guerra de una magnitud global.
Lamentablemente las
experiencias históricas nos dicen que el sistema ha venido recurriendo a la
guerra para resolver sus agudas y cíclicas crisis, las guerras mundiales, la
guerra de Corea y Vietnam y más recientemente para alargar en el tiempo la
crisis que hoy nos azota, el show de las Torres Gemelas que abrió las puertas,
por ahora, a la invasión de Afganistán e Irak.
El análisis crítico del
posible desarrollo de la crisis y sus consecuencias no puede ocultarse que es
preocupante, pues, cómo ignorar o desconocer que estamos en presencia de una
posible confrontación bélica de alcance global como la más probable posibilidad
para salvar del ocaso por un período de 10 ó 12 años al Imperio y con ello al
Sistema, como posible decisión de una dirigencia desesperada y enloquecida que,
tal como quedó evidenciado en la reunión del G20, no están dispuestos a ceder,
muchos menos a sacrificar sus exclusivos privilegios y toman la decisión de
trillar el camino que nos ha metido en este callejón sin salida.
La esperanza que nos queda es
que ese conflicto, de llegar a estallar, se libraría en un escenario nuclear y
geopolítico bien conocido por todos y que pondrá en peligro la sobrevivencia
humana, donde los que toman esa decisión, tanto ellos, como su familia, no
sobrevivirán. Esto a no dudarlo, les hará reflexionar. Esperamos que así sea.