Entre 1997 y 2007
Antonio
Artiles Megías *
En esos diez años, la
población en Canarias creció en más de medio millón de personas. Por esto, a mí
me resulta inexplicable cómo se escribe acerca del paro tan grande que hay en
Canarias sin tener en cuenta que es debido precisamente a esta auténtica
invasión. De haber sido Canarias un país libre y soberano, y por consiguiente
tener un crecimiento vegetativo normal, habríamos tardado o necesitado más de
sesenta años para tener tal aumento de población. Está claro que hemos dejado
el futuro atrás, y uno de los daños colaterales de este desastre es que nos
coloca en peligro de extinción. ¿Cuándo y cómo podríamos rescatar a Lanzarote y
Fuerteventura de su situación actual, donde hay más habitantes foráneos y
extranjeros que canarios?
Lastimosamente, no
podemos crear nuestras propias leyes, como aquella que considera canarios
solamente a los nacidos de canarios, sean ambos progenitores canarios o sólo
uno de ellos. Limitar el número de automóviles, como hacen algunos otros países
turísticos, a uno por familia. Estudiar medidas conducentes a eliminar la
superpoblación. En las ayudas sociales, hacer una discriminación positiva a
favor de los canarios, etc.
Poco después del
triunfo de la selección española de fútbol, un par de compatriotas canarios
escribieron extrañándose de las manifestaciones de júbilo que hubo en Las
Palmas y Tenerife. A mí me extraña que ellos se extrañen. Es prácticamente
imposible que desconozcan la auténtica invasión que padecemos, principalmente
de españoles, y que es debida a la explotación abusiva de nuestra riqueza, lo
cual ha generado cientos y cientos de miles de puestos de trabajo, no para los
canarios como dice equivocadamente Paulino Rivero, sino para España.
También me produce
gran extrañeza leer las reclamaciones sobre educación y sanidad. Es como si no
comprendieran que esas más de quinientas mil personas, en su mayoría andaluces
y gallegos, también se traen consigo su ignorancia, no la dejan en su lugar de
origen, y también se traen consigo sus enfermedades, no las dejan en su lugar
de origen, aparte de contribuir a aumentar exponencialmente el número de
parados. Sé de buena fuente que hay canarios a los cuales en septiembre les han
dado cita en la Seguridad Social para marzo del próximo año. Por todo lo
expuesto, debemos decir a los políticos que, o ponen fin a estos desastres, o
deberían irse a sus casas. No vemos ningún partido que lleve en su programa
hacer frente a la situación verdaderamente dramática que padece Canarias, más
bien tenemos la impresión de que se pretende seguir cometiendo los mismos
errores.
* San
Agustín