¿Entre
Domingo Lima y Antonio Cubillo, quién tiene la razón?
Luis
Fco. Padilla
En relación a las manifestaciones y cruces de
opiniones entre Antonio Cubillo y Domingo Lima, pudiendo acceder a ellas
mediante los siguientes enlaces: [1] [2]
Más o menos me pareció interesante la carta escrita
por Domingo Lima Domínguez y dirigida hacia el señor Antonio Cubillo Ferreira,
la cuál, pese a que él mismo exhorta al
“sentido histórico” debe darse
cuenta de que en su elaborada epístola también sucumben sus particulares tesis.
Variados son los desvaríos, por ejemplo, habría que demostrar ‘de manera
científica’ si, entre otros diversos sones isleños, la esencia de las
malagueñas es de tradición europea. Por lo tanto, me parece que Don Domingo
Lima también ejerce cierta manipulación ante el susodicho “sentido histórico”,
no respetándolo pese a haber tratado de hacerlo relucir cual estandarte, demostrando
ciertos y evidentes tintes hipócritas. Pero él, ahí todo decidido, sacando
pecho y a tirar la primera piedra:
Una personalidad tan presumiblemente ilustrada, como
usted, Don Domingo Lima, como decimos, haciendo gala del más estricto “sentido
histórico” debería saber diferenciar la acción ejercida por los conquistadores
de la acción elaborada por los evangelizadores, seguro que sí. Pero es que no;
tal vez bajo el “síndrome del burro ilustrado”, tal vez metiendo mano y
desbaratando el noble “sentido histórico”, comete la aberración de introducir en
su particular saco de las “benevolencias de los conquistadores” a la
evangelización de las ordenes religiosas. Usted mismo se contradice, primero
reconoce el hecho de que la evangelización llegó antes que la conquista para
luego intencionarla como resultado de las desafortunadas acciones bélicas.
Verdaderamente le queda bien la etiqueta de abogado del Diablo. Le aclaro, mi
erudito histórico y elocuente escritor de cartas, que desde un principio las
ordenes religiosas siempre estuvieron defendiendo los derechos de los
indígenas, tramitando la libertad de tantos esclavos, esos que determinados
señores de la conquista capturaron ilegalmente… Si, Don Domingo Lima, señores
como el de Lugo que actuaron tal que bandoleros y que además, como susodichos,
fueron sancionados por los Reyes Católicos. Muchos religiosos como el Obispo
Juan Frías entablaron largos contenciosos para liberar a los guanches furtivamente esclavizados por estos
conquistadores, mediante investigaciones ejecutadas por abogados, misioneros y
el propio obispo, “riñéndose y ganándose auténticos en la corte, en el consejo
real, y en los demás tribunales”. Esto lo expongo tanto para usted, Don
Domingo, como para el señor Antonio Cubillo o muchos otros que por
desinformación o interés no alcanzan aprender a contextualizar los diferentes hechos
históricos: el de la evangelización, el de la conquista, el de la europeización
o el de la introducción de la nueva economía de mercado en Canarias. De manera
negligente lo engloban todo simplificando hacia lo negro o hacia lo blanco,
desvirtuando la historia de Canarias hasta un punto hartamente incomprensible.
Sobre este tema algún apunte más. Resulta que una de
las órdenes religiosas más arraigadas en Canarias fueron los Agustinos, éstos resultaron
los únicos que desinteresadamente se habían preocupado, ya desde el siglo XVI,
por la educación en el archipiélago. Precisamente no sucedía que se
identificaran con la incipiente “españolidad”, promovida a partir del siglo
XVIII, tras la llegada de los borbones y su
centralismo. Al contrario, estaban arraigados dentro de la realidad nacional
canaria, de tal modo creando la primera universidad canaria en las instalaciones
de su convento. Una universidad gestada dentro de un ambiente que se empapaba
de las anteriores revoluciones liberales inglesas y de la que se estaba
formando en Francia, así culturizando e ilustrando a un pueblo autóctono para
que pudiera desenvolverse ante las primeras imposiciones españolistas, por lo
tanto totalitaristas, que inició Felipe V. A la naciente españolidad la línea
de acción ejercida por los Agustinos no interesaba, y, a tan solo 5 años de
haberse inaugurado la universidad lagunera, otro Borbón, el reaccionario rey
español Fernando VI, termina por clausurarla. Con todo esto intento aclarar que
el hecho evangelizador no tiene porque ir, necesariamente, emparejado al hecho colonial,
tal y como así presupone Domingo Lima Domínguez u otros. Los españoles no solo
reprimieron la originaria acción docente Agustina, de carácter nacional
canario, sino que suplantaron su labor instaurando el colaboracionismo de los
Jesuitas. Con los Jesuitas comienza una política de aculturación y suplantación
de identidad, de lo canario hacia la nueva y fascista idea española; ellos
protagonizan el nacimiento de una nueva universidad de carácter “literario o
restringido y controlado”, tal que así sigue siendo hoy. Cuanto menos curiosa
resulta la circunstancia de que, luego de todo esto y más tarde o más temprano,
los conventos dedicados a San Agustín (santo africano nacido en Tagueste, Argelia) acabaron quemados, tanto el de la laguna
-el cual nunca se pretendió restaurar pese a su importancia histórica, la cual
vergonzosamente se desestima desde el oficialismo españolista- como el que más
recientemente y en época franquista se arrasó en los Realejos, con todo su
legado documental, salvándose nada más que cuatro tallas para colocarlas en la
iglesia que ocupó su lugar -por supuesto que tampoco hubo intención de
restaurar el claustro de esta orden tan castigada por los españolistas en
canarias-.
Es más, Don Domingo Lima y Don Antonio Cubillo, si la
religión católica tuvo éxito, dentro de la sociedad isleña, no se debe a una la
reacción excesivamente impositiva como la que sí padecieron los pueblos del
norte africano tras ser abducidos por la cultura árabe y la religión musulmana.
En Canarias nunca se dejó de venerar a la esencia femenina de Magek, luego encarnada en
No pretendo hacer de escudo para Antonio Cubillo, como
más abajo expondré hay aspectos de su discurso con los que no coincido, pero
desde luego que le doy toda la razón cuando llama las cosas por su nombre,
tildando a Fernández de Lugo como bandolero -Magek
sabe que se queda corto-. Mire usted Don
Domingo, el de Lugo (se lo recuerdo por si se le ha olvidado o tal vez su
“sentido histórico” no de para más), como vengo argumentándole, al igual que
muchos otros, tal que Fernán Peraza, Pedro de Vera o Beatriz de Bobadilla, resultó
enjuiciado debido a sus lucrativos e ilegales actos esclavistas, los cuales
violaban lo pactado entre la realeza autóctona y la de Castilla-León. Así lo
argumentaba la indígena Gazmira, una canaria
residente en Madrid, pronunciándose en la corte ante los atropellos de Lugo: _«E que el tiempo que Alonso de Lugo… fue a
conquistar la dicha ysla, los dichos canarios de los
dichos bandos se juntaron con él e le ayudaron a hacer la conquista fasta tanto
que la dicha ysla fue allanada e acabada de conquistar;
e que asy… los canarios de uno de los dichos bandos
se tornaron cristianos e se casaron los hombres con sus mujeres, según orden de
Resumiendo.
Como es lógico para nada apruebo la típica arenga, cada vez más insulsa, de los
españolistas, como intuyo que pueda ser el mencionado señor Domingo Lima
Domínguez. Pero, es que tampoco apoyo la simplificada y corta visión histórica
de un discurso que aunque pretendidamente independentista dudo mucho resulte
productivo, creando aún más confusión y en la mayoría de los casos anulando la
grandeza del pueblo canario; un pueblo que supo sobreponerse a una centuria
bélica y adaptarse al inevitable cambio social, como se viene comentando, no
resultando realmente colonizado hasta entrado el siglo XVIII. Elocuentes
disertaciones que en algunos casos van acompañadas de exacerbadas
manifestaciones africanistas que no se ajustan para nada a la realidad y
sentimiento de nuestra gente canaria: que si somos beréberes, que si somos imazighen… Tan solo se consigue espantar al sentido común
de nuestra gente, muchos asimilándolo con “la amenaza del moro”. De tal modo, así
es que no coincido con cierta parte del discurso de Don Antonio Cubillo e
intuyo que no soy el único. Concuerdo más con la visión de otros compañeros
como José Luis Concepción, que si deben referenciar algún aspecto étnico no
acomete al recurrido, insustancial, incluso endofóbico,
amazighe o berebere para mencionar a nuestros guanches, así, confluyendo con el raciocinio de la esencia
canaria, del pueblo canario.
Otra cosa, y, ya llegué a escribir sobre esto
anteriormente:
Creo vano y un poco infantil empezar a discutir si el
señor Hernando Guanarteme (Tenesor
Semidán) fue estratega o traidor, como digo, con
tales tipos de prejuicios solo va a salir afectada
nuestra historia y el contrariado pueblo que ha de identificarse en ella. Para
alcanzar a interpretar acertadamente los acontecimientos debemos poder serenar
unas pasiones que siempre terminan en perjudiciales presunciones. Los hechos
históricos están ahí, muchas veces manipulados y otras tantas ocultados, luego
según conceptos o intereses de cada cual se presentan de mil formas. Hernando Guanarteme era un patriota pero su patria se ceñía a su
isla, él, viendo la situación venirse y siendo consecuente acabó por firmar un
pacto con los castellanos y leoneses. Un pacto que a lo largo de la historia
resultó, dentro de la situación en que se encontraban nuestras islas,
beneficioso y que repercutió en una amplia autonomía para nuestro pueblo,
respecto a los otros reinos que abarcaban el imperio castellano-leones, que no
España; además, debido a ello consiguió el título de Rey de Canarias (el presuntuoso
título, “reyes de Canarias”, heredado de rey godo a rey godo es una falacia que
lastra desde que se le atribuyó a la reina Isabel de Castilla cuando aún no se
había conquistado la totalidad de las islas y ni siquiera firmado
Las siete Islas Canarias, en su totalidad,
solo empezaron a formar parte activa dentro del sistema socioeconómico europeo
tras las políticas basadas en pactos, teniendo al laborado por Fernando de
Aragón y Tenesor Semidán
(Hernando de Guanarteme) como el más específico de
todos ellos. De esta alianza maduró la consecuente nación canaria, es
importante tener bien en cuenta eso. Las totalidades insulares solo llegaron a
cohesionarse como fruto de los acuerdos obtenidos por un representante de los
derechos nacionales isleños; Tenesor Semidan, en cita con el dirigente del poder invasor para,
directamente, tratar con éxito asuntos de soberanía. Hasta entonces las
coaliciones ejercidas se mediaban en un estatus señorial, pero, la reunión
entre Fernando de Aragón (junto con Isabel, máximo representante de los
intereses castellano leoneses) y Hernando de Guanarteme
se trataba, efectivamente, de un trascendental marco para Canarias. Tras los
acuerdos entre conquistadores y guanches a fin de
conseguir liquidar una tortuosa contienda que no vislumbraba fin, considerando
como el más relevante al citado pacto y que se le podría denominar “Pacto
de Calatayud” (circunstancia que propició el título de Rey de
Pero, el tiempo de conquista así como el
espacio de transición desde su final hasta la efectiva materialización del
citado "fuero de Canarias" (en su conjunto de reales cédulas y
ordenanzas de consejo), resultó imputablemente hostil para los autóctonos. Fíjense en el dato, la capitulación oficial de la
conquista data en
Ante todo esto tenemos contrariados intérpretes de los
hechos históricos canarios que asimilan, solo por la circunstancia de suceder
justamente después del oficiado fin de la conquista, 1496, la realidad de
evidentes actos genocidas con la impresión de que no se materializó un marco
justo para los isleños. Por lo tanto y según simplistas conclusiones, desde
entonces no hemos sido más que una mera colonia de desgraciados isleños.
Tristes e injustas deducciones.
Los canarios debemos levantar cabeza y enorgullecernos
de un combativo espíritu de lucha, tanto en el terreno militar como en el
institucional, nuestra resistencia ante pretensiones invasoras no solo aguantó
una centuria hasta aceptar la europeización sino que llegó a alcanzar propios
derechos nacionales, al contrario de lo que sí le ocurrió a los pueblos
americanos y a muchos del continente africano. Tanto fue así que transcurridos
dichos 56 años de trabajosos enfrentamientos, esta vez administrativos y
judiciales contra los desmanes del señorío, se pudo alcanzar -y nuevamente lo
menciono- con las Ordenanzas del consejo de Gran Canaria (23 de junio de 1531)
y las de Tenerife en 1540, un justo marco, en su título de Reino de Canarias,
ciertamente semejante a la moderna idea del estado nación, con total
jurisdicción territorial, independencia cultural, judicial, política, económica
y militar. En aquella época, entre el siglo XVI y XVIII, la jurisdicción
nacional canaria fue una realidad irrebatible, hoy día tan solo una aspiración.
Llegamos a un punto donde, de igual modo, debemos aclarar que, como muchas
otras naciones en época, no dejamos de sufrir las influencias del imperio
castellano-leones, forzados a respaldar sus necesidades expansionistas con
aporte militar y de colonos. Para entenderlo un poco mejor y teniendo en cuenta
las diferentes épocas, pues, un actual paralelismo, a grosso modo y salvando
las distancias, podría ser la característica de un estado integrante en
No se trata de justificar aquellos hechos pretéritos,
pero negarlos metiendo la cabeza en un oscuro agujero es estúpido, con perdón
hacia los pobres avestruces. ¿Pudo haber acontecido más favorablemente nuestra
historia?, claro que sí pero ésta no la escribimos nosotros, de ello se encarga
el destino. Aún así, lo que no me cuadra es que haya personas, supuestamente
ilustradas, las cuales se desatiendan ante el descomunal esfuerzo ejercido por
nuestra gente, pueblo que consiguió arrancar de una desencarnada invasión la
consecuente “nación-estado” de Canarias. Una nación insular que no reprimió su
bravía justamente en el año1496, siguió luchando por sus libertades, incluso
ante las represiones borbónicas del XVIII, disputa que viene prolongándose
hasta nuestros días. Todo esto es bien cierto aunque nos lo intenten ocultar
quienes nos pretenden atolondrar. Claro, luego, estos señores, como según ellos,
tras la conquista, nunca llegó a existir una
jurisdicción nacional canaria, descaradamente evidencian el borbónico atropello
españolista del siglo XVIII, el cual sí arremetió contra nuestros justos
derechos nacionales. Evidente, según ellos tras la conquista solo hemos sido
unos pobres sumisos, ¿qué derecho nacional nos iba a arrebatar Felipe V si
aquí, según tales individuos, subsistíamos en renegación absoluta?
http://elguanche.net/Articulos/catedraltumbalugoacf.htm
http://www.eldia.es/2009-09-27/criterios/40-Carta-abierta-D-Antonio-Cubillo.htm
Enlaces relacionados y aconsejados:
http://www.azarug.org/debate/viewthread.php?tid=7241
http://www.estadodelanacioncanaria.com/3.html