En España, lo que el Papa dice, va a Misa
Altakay
Ayt Daute
De cultura general es sabido que en
El poder del Papa, durante todos estos
siglos, no ha desaparecido como muchos creen, simplemente se ha transformado:
sus encíclicas se reciben con admiración y esperanza, sus visitas a otras
naciones son televisadas mundialmente y su figura es conocida por católicos y
no católicos. En cada púlpito del mundo se repiten sus palabras y miles de
millones de personas las toman por
Sin ánimo de ofender al Papa, ni de tampoco
molestar al clero ni a los fieles católicos que tienen ciega fe en él, voy a
comentarles, desde la perspectiva de España, sus últimas y más vibrantes
declaraciones, dejando de lado el asunto del Obispo Lefevre,
excomulgado por Juan Pablo II por negar el holocausto
nazi contra el pueblo hebreo, y que Ratzinger, junto a otros Monseñores, ha
readmitido al seno de
Me voy a centrar en su último viaje a
Sudáfrica. Es conocido que todos los Papas se interesan (solo se interesan) por
el pueblo africano y sus gravísimos problemas heredados del colonialismo
europeo y estadounidense moderno, que los oprime y no les permite decidir y
vivir por sí mismos, dándoles a entender que son inferiores e incapaces de
sostener sus naciones y estados. Siempre que los Santos Padres se desplazan a
esta zona del mundo se sacan una foto con unos cuantos niños negros, acarician
las cabecitas de los niños mutilados por las guerras en los hospitales, dan dos
o tres misas y “se mandan a mudar”, conociendo que el precio de su anillo les
podría dar de comer a muchos como para tres o cuatro años. Pero esta visita de
Ratzinger ha sido distinta, pues ha soltado lo que yo creo es una “perlita de
la literatura mundial”: dijo algo como que los preservativos (método profiláctico
anticonceptivo con una probabilidad del 99,9% de posibilidades de no transmitir
SIDA o demás enfermedades de transmisión sexual) no sólo no prevenía el SIDA,
sino que además fomentaba que hubieran más casos. Si esta “perlita de la
literatura mundial” la hubiera dicho en Europa o en EEUU,
pues se la tomarían como un chiste, pero no, la dice en África, un continente
con una de las cifras más altas de contagiados del SIDA a causa de la falta de
información y prevención. Este Señor de toga, después de haber soltado algo que
sabe que es mentira, porque basta leer un informe de investigación médica para
saber que eso que ha dicho no es verídico, ¿podrá dormir por las noches? ¿Sabrá
ya, le habrán contado (previa venia y arrodillamiento) que ha metido la pata
hasta el fondo? Seguramente nadie se habrá atrevido, más seguro alguien del
Opus Dei le habrá ya felicitado y animado a ir a China a soltarlo otra vez.
Prosigamos: a esta “iluminación sanitaria”
de Su Santidad, ¿cómo debería haber respondido Occidente, conociendo las
características de la enfermedad en África? Bueno, solo un Parlamento se ha
atrevido a reprochar al Papa su insensatez (con el debido respeto, vayan a
excomulgarme). ¿Y en España? Si, España, ese país constitucionalmente sin
religión oficial pero en el que las cruces acompañan a la foto del Monarca Juan
Carlos de Borbón en muchos organismos oficiales y colegios. Pues IU y los Catalanes Verdes han llevado al Congreso una
petición de reprobación, que han denegado TODOS LOS PARTIDOS DE
Solo dos cosas más: a los habitantes de
África, decirles que escuchen a los médicos, y no a los que quieren que se
sigan sus preceptos bajo cualquier cosa, aunque sean vidas humanas, y al Papa
pedirle que menos decir glorias científicas y más dinero para el desarrollo de
la salud y el bienestar de nuestro continente, pero sin pedir nada a cambio.