Parlamento y estado de la región
Justo
Fernández Rodríguez
En los próximos días, en el Parlamento se
celebrará el debate sobre el estado político, económico y social de la región,
autonomía o nacionalidad canaria, según conveniencias. Lógicamente, debería
tener gran importancia para todos los canarios, porque se trata de un debate
sobre la gestión del Ejecutivo canario, principal responsable de la situación y
sus consecuencias para los ciudadanos.
Con independencia de la situación de crisis mundial, en Canarias, como siempre,
incluso en los periodos de mayor prosperidad, padecemos los peores índices
socioeconómicos, en desempleo, salarios, precios, pensiones, jornada,
accidentes laborales, protección social, etcétera. Pese a ello, el
desconocimiento y la indiferencia de la ciudadanía resulta
desolador, aunque lógico.
Alguna razón tienen para tanta apatía y desinterés. No puede decirse que el
Parlamento, salvo alguna excepción, se haya hecho merecedor de su confianza en
la función de control de la acción del Gobierno, ni como defensor de los
intereses medioambientales de los ciudadanos; ni ante los casos de corrupción
que han afectado a los partidos que conforman el Gobierno y la mayoría en el Parlamento,
constituida en base a la prostitución democrática de la ley electoral canaria.
Son muchos los que creen que estamos ante el peor gobierno, el más caro de la
historia y el presidente más incapaz desde el inicio de la aventura autonómica,
pese al insólito y desmesurado apoyo de la denominada Televisión Canaria y las
beneficiadas por la concesión de las TDT, a las que
han ordenado que intensifiquen la emisión de sucesos y actos delictivos para
justificar la creación de la policía autonómica. En el ecuador del mandato,
sólo ha aprobado ocho leyes.
Paulino Rivero, para congraciarse con el que manda, José Manuel Soria, ha
puesto en duda la actuación de los jueces y fiscales que investigan los
múltiples casos de corrupción que afectan al PP, con
más de cuarenta cargos públicos imputados, incluido el vicepresidente del
Gobierno, convirtiéndose en propagandista del abaratamiento del coste del
despido como solución a la crisis económica.
En las últimas semanas, hemos conocido algunos hechos y datos que pueden haber
contribuido a sembrar dudas sobre el Parlamento de Canarias. Hace un año, sin
demasiado debate, se aprobaron una subida de sueldo, traducida en una paga más
de 4.505,5 euros (750.000 de las antiguas pesetas) a cobrar en dos veces, en
verano y diciembre. Asimismo, nos hemos enterado de que el Parlamento canario,
mientras perciben unos honorarios similares a los que más cobran, tienen cuatro
meses de vacaciones, julio, agosto, septiembre y febrero, cuando el resto de
parlamentos autonómicos sólo descansan dos meses. Además, el Parlamento canario
prevé gastar 450.000 euros en telefonía móvil en dos años. Cada parlamentario
podrá gastar una media de 7.500 euros. El diputado del Común ha denunciado el
"obstruccionismo" a su labor por el Gobierno canario.
Voy a facilitarles un guión de los aspectos que interesan a la mayoría de los
canarios y que deberían ser abordados en las sesiones del debate sobre el
estado de Canarias.
Economía, Productividad, Renta y Ahorro.- La situación y perspectivas de la economía
canaria se sitúan entre las más pesimistas de
Agricultura, Pesca, Industria y Turismo.- El campo canario continúa perdiendo
productividad y renta. 2.000 toneladas de papas canarias no tienen salida, por
causa de las importaciones de papas foráneas. El sector pesquero canario se
encuentra en situación de emergencia, con una difícil salida. La producción
industrial continúa descendiendo, registrándose una caída del 6,5% en 2008. El
turismo ha caído en picado y pierde competitividad con respecto a otros
destinos. El tráfico portuario, especialmente el de entrada de mercancías, ha
sufrido la peor caída de la historia.
Deuda Pública.- Canarias es la cuarta comunidad con mayor deuda de las administraciones
públicas. Los ayuntamientos canarios son los más morosos.
Salarios y Jornada Laboral.- Como viene sucediendo en los últimos veinte años,
Canarias es la comunidad autónoma con menores salarios y mayor número de horas
de trabajo. La hora de trabajo, en Canarias, se paga a 15,01 euros, 3,60 menos
que la media nacional.
Precios.- Pese a las decenas de millones recibidos de
Desempleo.- No sólo encabezamos los porcentajes de paro, sino que Canarias está
entre las comunidades con menor oportunidades para
encontrar empleo.
Siniestrabilidad Laboral.- El aumento continuado de
los accidentes laborales no parece detenerse. En 2008, se produjo el doble de
accidentes mortales que en 2007.
Educación.- La educación canaria dejará a los peor formados del país. La tasa
de abandono escolar triplica los objetivos europeos para 2010. Las
universidades canarias tienen el peor índice en investigación.
Sanidad.- Manteniendo su propósito de favorecer los intereses de quienes controlan
la sanidad privada, se agudizan las carencias en la atención primaria y
padecemos las mayores listas de espera para consultas especializadas o
intervenciones quirúrgicas. Más de 43.000 pacientes fueron derivados, en
Pensiones.- Canarias está en el furgón de cola de la
protección social. La pensión media de un jubilado canario es 140,5 euros menor que la media nacional.
Vivienda.- En el paraíso de la especulación inmobiliaria, los canarios son los
que han tenido que desarrollar un mayor esfuerzo económico para la adquisición
de una vivienda.
Despilfarro y Pleitos.- Vigilar las dos sedes de Presidencia (Las Palmas y Tenerife)
nos costará a los canarios 632.000 euros en dos años
(más de cien millones de las antiguas pesetas). El Ejecutivo canario ha
perdido, en dos años, 221 millones de euros en pleitos judiciales (36.700
millones de las antiguas pesetas).
Distribución de la riqueza.- Canarias continúa encabezando los índices de
desigualdad social de España que, aunque parecía imposible, han aumentado. El
12% de la población acumula el 40% de la riqueza, mientras el 88% se tiene que
repartir el 60% restante, lo que nos conduce a encabezar los índices de pobreza
nacionales.
No parece que se puedan producir sorpresas en el debate parlamentario. Las
matemáticas impedirán cualquier replanteamiento político, económico o social.
¿Dónde ha quedado el "gobierno para las personas" prometido por
Paulino Rivero?