Estatuto, no cabe
Que no nos dé miedo porque el derecho
nos ampara
ROGER
Cuando se acerca el
2010, fecha tope para iniciar los procesos de descolonización de los pueblos,
parece una estupidez seguir negociando un Estatuto de Autonomía con Madrid. Si
acaso, un Estatuto de Soberanía, previo a una Constitución para Canarias como
nación independiente. Los traidores de Madrid podrían, incluso, estar pensando
en un pacto con Marruecos, para entregarles Canarias; no sería nada raro. Pero
lo que no cabe es un Estatuto de Autonomía para este Archipiélago, después de
haberlo retirado de las Cortes y después de haberse dado cuenta sus redactores
que su texto se había quedado tarado antes de nacer.
Mientras otros pueblos
de esta nueva España de las Autonomías (vaya visionario el tal Zapatero) han
decidido tirar por el camino de en medio y aparcan sus afanes soberanistas para
agarrar primero el vil metal, Canarias se queda a dos velas. Todavía hay gente
que piensa que la solución es España, cuando España nos patea. La solución es una Canarias independiente; y no hay más. Y tampoco hay más
que aceptar los mandatos de Naciones Unidas, que ven improbable que siga
fructificando una colonia a dos mil kilómetros de distancia de la metrópoli,
abandonada de la mano del Estado, machacada por una crisis que es el doble de
dolorosa que en
No cabe ningún otro
estatuto que uno constituyente, como paso a
Pasan los meses y se
acerca el 2010, año de la independencia. Tenemos que conseguirla, antes de que
nos vendan del todo. Antes de que vuelvan a derrumbar a nuestro alrededor
nuestras legítimas aspiraciones como pueblo. Lo que vaya a ser Canarias lo
conseguirán las Islas por sí mismas. Si esperamos por el mariachi que gobierna
en el Estado, vamos dados. Nosotros tenemos que ser dueños de nuestros propios
destinos. Tutelados por la "madre" (?) España no vamos a ningún lado:
nos exprimirán como un limón, nos volverán a engañar, nos situarán a la cola de
todos, nos tomarán el pelo como nos lo han tomado con la financiación
autonómica. Nos harán añicos, tal y como han actuado desde la conquista. ¿Lo
vamos a permitir?
Canarias no se merece vivir en la desidia, ni sufrir las tarascadas
injustas del Estado. Gritemos muy fuerte nuestras ansias soberanistas. Que no
nos dé miedo porque el derecho nos ampara. Y que Canarias sea cada vez más para
los canarios.