SIN ÉTICA NO HAY CAMBIO; SIN CAMBIO NO HAY REVOLUCIÓN

 

José Luis Valdés

 

Una de las grandes crisis en que se encuentra la sociedad canaria es la falta de ética y moral, la existencia de corrupción, prevaricación y enchufismo.

 

El tráfico de influencia no es un defecto solo de las organizaciones políticas y de las instituciones, también afecta a las organizaciones sindicales, las cuales, la mayoría de ellas, están dirigidas por burócratas empleados enchufados en los sindicatos por sus colegas dirigentes, muchos de ellos, han llegado a la dirección de los sindicatos a través de infringir  los ESTATUTOS, en los que se habla de democracia participativa, asamblearia, no discriminatoria, etc., pero en la práctica la cúpula  dirigentes se pasan por el forro todo el contenido teórico de buenas intenciones maniobrando en contra aquellos que son contestatarios. La cúpula dirigente al controlar el aparato sindical actúa de  forma déspota adoptando posturas y decisiones similares a los sindicatos amarillos norteamericanos, o los verticales del pasado franquista, estas actitudes maniobreras de las direcciones sindicales están haciendo que surjan divisiones y rotura en los sindicatos de clase, dando lugar a la pérdida de confianza y desafiliación de los trabajadores.

 

Las Burocracias sindicales no respetan las asambleas de trabajadores ni las decisiones democráticas congresuales, manipulan siempre en beneficio de la cúpula, la cual una gran parte de la dirección sindical está  en manos “dirigentes” autónomos y empleados del sindicato en puestos de dirección, con el peligro de entrar en contradicción el interés del funcionario “dirigente” que trata de proteger su salario, con los intereses de los trabajadores asalariados de las empresas a la hora de negociar convenios.

 

Para cambiar esta situación es de suma importancia que en los Estatutos de los sindicatos contemplen un artículo en el cual se regule el porcentaje de los empleados del sindicato en puesto de dirección, no superior al 20%, la mayoría en los órganos de dirección han de ser trabajadores afiliados delegados provenientes de las empresas  electos por sus compañeros y asignados en el CONGRESO DEL SINDICATO. Si esto no se regula, con el tiempo acabarán todos los sindicatos en Canarias y en España bajo el control de elementos sin escrúpulos, y para los cuales la ética ha dejado de existir, al mezclarse el interés personal, y utilizar el “todo vale”, con tal de conseguir un objetivo o beneficio, al acostumbrarse estos mandamases a infringir los estatutos sindicales acaban por considerar este hecho natural como la propia corrupción. 

 

Un amigo me contaba que vio una vez a algunos “dirigentes” sindicales descorchar una  botella de vino valorada en 80.000 ptas. de la época, si esto fue hace cerca de veinte años, piensen ustedes como estará el paño hoy día.

 

Otro me contaba hace un par de días, que en esta época de crisis, en un sindicato la cúpula para mantener contenta a la  burocracia y el apoyo de empleados “dirigentes”, les habían   subido los sueldos muy por encima de lo que gana un trabajador administrativo en la administración pública.

 

 En el actual momento de crisis, como los sindicatos tienen más trabajo con tanto despido y parados, para los bandoleros todo es justificable, hasta los porcentajes de los abogados han crecido. Parece ser que con la crisis económica se benefician las burocracias sindicales, a la vez, que los patrones, los cuales se están aprovechando de la crisis para obligar a trabajar más tiempo de lo regulado en convenio,  abaratar la mano de obra, y hacer contratos basura. 

 

Los trabajadores afiliados  en los sindicatos de izquierdas nacionalistas en Canarias, hemos de ser vigilantes ante las actitudes pequeñoburgues, fruto de la sociedad en que vivimos y no dejar que se caiga en la tentación y corruptelas como los sindicatos españolistas CCOO y UGT han caído, motivado por  la perdida de ética revolucionaria  de clase, y por el control que ejercen los burócratas y las élites de “dirigentes” aburguesados, los cuales controlan y dominan los aparatos sindicales.

 

Los trabajadores afiliados más conscientes con la realidad tenemos que poner freno a la degeneración del proyecto sindical nacionalista de izquierdas, por el cual durante muchos años de batallas y luchas hemos combatido con la idea de conseguir una Canarias libre de explotadores y explotados, una Canarias unida solidaria y soberana en la cual nuestros hijos puedan vivir en paz, y progreso social, entre los pueblos libres del mundo.

 

POR UNA CANARIAS LIBRE Y SOCIALISTA

INDEPENDENCIA Y SOCIALISMO