UN
ÉXITO INCOMPRENDIDO
Antonio
Rodríguez de León
En
repetidísimas ocasiones se presentaba en las Cortes Generales Propuestas de Ley
para
Mientras,
los gobiernos de UCD, PSOE y PP negaban aprobar dichas propuestas alegando que
era inconstitucional por ser incompatible con el Derecho Internacional del Mar,
a lo que solo reconocía dicha Delimitación a los Archipiélagos que son Estados,
y Canarias no lo es. El mismo Tratado Internacional del Mar, dice que otros
archipiélagos que no son Estados y que reúnan condiciones geográficas e
históricas, podrán tener la misma consideración bajo una Autonomía Plena Interna[1]. En el mundo existen varios archipiélagos no Estados,
que tienen delimitados su territorio archipelágico
con sus espacios marítimos, en sus autonomías y en
El interés
de los canarios es reflejar la unión entre las islas y las aguas que las
separan, formando una unidad territorial española y buscar la mejor forma
jurídica para que terceros Estados no interfieran en dichos espacios marítimos
españoles sin la previa autorización correspondiente de quien ostente las
competencias sobre dichas aguas interiores.
En los años
de la transición se conocía dos propuestas para lograr la delimitación de los
espacios marítimos de Canarias. Una era la más directa: un Archipiélago Estado,
y otra con Leyes Marítimas internas españolas. La primera era una rápida
ruptura con el Estado y para ello teníamos que buscar el apoyo mayoritario no
solo del pueblo, sino también del reconocimiento internacional. Ahí tenemos el
problema del Sahara como amarga experiencia inalcanzable. La segunda tropezaba
por la falta de base jurídica en su defensa, los diferentes ponentes, Baeza, Barbuzano, Ríos y Paulino, tropezaban una y otra vez en la
misma piedra; la ley española era de rango inferior a la ley internacional, por
lo tanto los argumentos del Estado era siempre el mismo, se rechaza por su
inconstitucionalidad.
Contra
ambos argumentos fracasado a lo largo de la historia, surgió en el año 2004 un
nuevo proyecto con el objetivo de lograr una delimitación marítima que fuera
poco a poco acercándose a su reconocimiento internacional. Primero había que
buscar la concienciación del pueblo a través de mociones en todos los
municipios y cabildos de las islas, elevar la nueva propuesta al gobierno
canario, al Estado y a
La defensa de esa nueva iniciativa tenía que
estar basada en la propia Constitución española, en el Derecho Internacional
del Mar y en el Derecho Internacional Comparado, o sea, con las mismas
herramientas jurídicas del Estado podíamos alcanzar nuestro sueño que era
utópico, pero realizable si se trabaja incansablemente. Y después de este
tiempo, por fin comienza el primer paso; la aprobación de una Ley que
delimitará históricamente las aguas marítimas de Canarias bajo la jurisdicción
del Estado español. Dicha Ley se denominará “aguas canarias”, que en el Derecho
Internacional significa “aguas archipelágicas”, y con
las mismas aplicaciones al ser coincidentes las aguas interiores y la zona económica
exclusiva. Esta Ley se aprobará a final de este mes, y al eliminar la palabra jurídica
“aguas archipelágicas”, y al hacer mención de que dicha
“Ley de Aguas Canarias” respetará el vigente Tratado Internacional del Mar,
careciendo de contenido jurídico a efectos internacionales, siendo una Ley
unilateral española que no obliga a terceros Estados.
De
momento es un primer paso adelante. El siguiente paso será su redacción en el
Estatuto de Autonomía y el tercer y definitivo paso, que
Dicen de esta Ley que no tiene valor
alguno, que es papel mojado e incluso que va contra el artículo 132 de
Y para
aquellos que dicen que es contrario al Derecho Internacional del Mar, deberán
esperar a que terceros Estados presenten sus quejas y denuncias ante el
Tribunal Internacional de
[1]Factores Territorios No Autónomo