LA DIFERENCIA ENTRE EL ÉXITO Y EL FRACASO

 

 

Eduardo Vera

 

La independencia es una palabra que es ni buena ni mala, depende del proyecto y de quiénes lo gestionen, es ahí donde se marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.


Las Islas Canarias corren el riesgo de convertirse en un Nuevo Uruguay. La ciudad de Montevideo fue fundada por canarios, actual capital de un país del que no paran de emigrar los nativos de esta nación americana, Uruguay. La corrupción y unas 14 familias lo administran entre pasillos con un caciquismo rancio, es la causa de los males de este territorio soberano e independiente.


Trato de reclamar un proyecto nacionalista para Canarias semejante al neozelandés o el maltés. Dicho de otra manera: sin indigenismos predominantes, sin panafricanismos ni odios a España y sin una corrupción a máximos niveles como tiene en estos momentos el Archipiélago canario. Los ingredientes que garantizaron que antiguos Dominios de Ultramar del Reino Unido estén con un nivel de desarrollo de los más altos del planeta: Australia, Canadá y Nueva Zelanda; son condiciones y fundamentos conocidos.


Los niveles de corrupción y el caciquismo escondido en proclamas independentistas pueden ser una quimera. ¿Es que no hemos aprendido del caudillismo panafricano de Guinea Ecuatorial?


Todos sabemos que las Naciones Unidas presionaron para que se descolonizaran en la segunda mitad del siglo XX: Cabo Jubey, Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial, incluso se llegó a hablar de Canarias pero finalmente no entró en el lote. ¿Por suerte o por defecto?


Los habitantes de Cabo Jubey guardan como "oro en paño" los DNI españoles, viven en la absoluta miseria y con desatinos. El 12 de octubre de 1968 es el día de la independencia "con foto de referéndum de autodeterminación" de Guinea Ecuatorial, un momento tras el cual el país fue llevado a la ruina fulminantemente y en la actualidad vive sometido con una dictadura militar. El 14 de noviembre de 1975 se produce el Tratado de Madrid en el cual la administración del territorio español del Sahara Occidental (habitados con DNI español como los canarios), fue cedido a Mauritania y a Marruecos, ocasionando gravísimas consecuencias a los saharauis hasta hoy en día. Desde hace unos días una líder -activista saharaui- realiza una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, reivindicando su derecho para regresar al Aaiún después de ser deportada por Marruecos a Canarias, es surrealista pero cierto, deportada de su propio territorio.


¿Querían las Naciones Unidas lo mejor para las personas de estos asentamientos humanos, antiguas Provincias de Ultramar de España? La UN no es panacea alguna, incluso huele a veces a tufo de escasez democrática, hasta parece un títere de alguna superpotencia (USA). El tiempo ha demostrado para el caso de antiguas posesiones españolas en África que las Naciones Unidas no apostaban por el mejor proyecto para las personas, lo único que buscaban era "clavársela a España".
Soy así de claro y de rotundo, la independencia no me disgusta, me preocupan las sonajeras.

 
Eduardo Vera

23 de noviembre de 2009