¿Explotación? No, gracias
Altakay
Ayt Daute
Hace apenas dos días, mientras cenaba
plácidamente, un anuncio televisivo interrumpió mi tranquilidad: mientras se
vendía Canarias como destino turístico preferible para las vacaciones,
mostraban imágenes de las playas y los montes de nuestras islas. Pero, de
repente, aparecieron unas imágenes de unos agricultores trabajando con sus
plátanos, cargándolos en camiones, probablemente de una cooperativa de esas tan
conocidas.
La imagen se desarrollaba primeramente con
una panorámica de una finca platanera, luego un agricultor en primer plano y
por último la secuencia del cargado de las piñas en el tráiler.
Este anuncio para mí no fue como los demás
por varias cuestiones: la primera, el choque que me produjo el ver la imagen
del trabajo de los agricultores en Canarias y la segunda, y más importante, el
malestar que me provocó. Malestar atraído por la situación que desde hace
muchísimos años los agricultores canarios, que se despedazan día a día
trabajando en sus fincas o en las de otro como peones, viven gracias a esas
cooperativas y al precio de mercado del plátano y demás frutas y verduras en
nuestras islas.
Está más que claro y es una absoluta verdad
universal que nuestros paisanos dedicados a las plantaciones y la exportación
del plátano y el tomate (sobre todo) sufren por parte de cooperativas e
intermediarios una explotación verdaderamente insoportable. Reciben por su
producto una verdadera miseria, cobrando precios ínfimos, obligados a trabajar
más de ocho horas al día e incluso recurrir al pluriempleo para subsistir y
sacar adelante a una familia.
Pero, ¿cuál es luego la realidad de ese
plátano? Es asombrante: Cuando el producto cae en manos del intermediario (en
esta ocasión, las cooperativas) sube de precio, a veces incluso, en más de un
130%, lo que atrae a estos intermediarios sólo beneficios.
Cuándo este exporta al extranjero o
Plasmada queda la situación del agricultor
canario en este artículo, agricultor esclavo de explotadores que consideran el
trabajo de éstos como de segunda categoría y si valor, dado como lo pagan.
Señores agricultores, luchen por cobrar lo que realmente merecen y pidan
claridad en las cuentas, pues viven una situación ya insostenible, y antes de
que desemboque en algo peor, consideren y hagan algo para mejorar su situación.
1 de Febrero del año
2009