La
fábula del mamotreto
Cándido
Quintana

Érase
una vez en Tenerife… en donde nada ni nadie pueden justificar la existencia de
esa horrible edificación ahí donde se encuentra, ocupando la servidumbre de
protección y parte del dominio público (con absoluta seguridad lo afirmamos
quienes tenemos cierta edad y pudimos comprobar, "in situ", las
frecuentes inundaciones marinas del campo de fútbol que anteriormente ocupaba
su solar). Se trata de una edificación cuyo emblema es la corrupción o la
indecencia, y su verdadera razón de existir la debemos analizar en profundidad,
sin dejarnos cegar por las mentiras. Negativo impacto visual aparte, no se trata
de un edificio de aparcamientos que se pueda colar como de utilidad pública,
pues hubiera hecho el mismo servicio pegado a la montaña, sin rapiñar, como
rapiña, un enorme espacio, arena incluida, muy necesario para los ciudadanos,
de una playa que ya se ha quedado pequeña y que no tiene posibilidades de
ampliación. Es de conocimiento general las grandes carencias que Santa Cruz
tiene en este terreno.
Gran
parte de las plazas de aparcamiento están asignadas a unos locales comerciales
privilegiados, única razón de ser del “mamatreto”, el obligado TODO
EN UNO para los usuarios de la playa, y es que vende mucho el poder decir
tengo un negocio dentro de la arena de la única playa de Santa Cruz. Para que
el indecente -mamotreto- se convierta también en el indecente -mamatreto- que
algunos pretenden, han empleado todo tipo de argucias. Primero, y para
justificar su necesidad, planificar una importante reducción de las plazas de
estacionamiento gratuito en superficie de toda la vida, utilizando para ello un
burdo argumento que no se justifica, la ampliación de la superficie de arena de
la playa, innecesaria a todas luces por la escasa utilización que tiene su
parte superior. Sin duda, una muy lista y fabricada justificación para
obligarte a aparcar mediante pago en esa indecencia. Después, todo lo demás
vendrá rodado, la cervecita y esos camarones o lo que sea, que antes
disfrutabas en San Andrés, lo tendrás en el mamotreto, con el grave perjuicio
que ello conlleva para los negocios del Barrio Pesquero. Y es que ya con el
coche aparcado en el mamotreto, si dudas entre sacarlo para buscar
estacionamiento en San Andrés o dejarlo allí, te decantarás por esto último
y realizarás el consumo en el “todo en uno”, aunque el gasto sea superior.
¡Toda una peligrosa listeza programada!
Estamos
ante unos aprovechados muy maquiavélicos. Quitan el poco impactante campo de fútbol,
alegando la necesidad de recuperar el lugar para
© Cándido Quintana
Vídeos:
El
Mamotreto de Las Teresitas (1)
El
Mamotreto de Las Teresitas (2)
El
Mamotreto de Las Teresitas (3)