El
castellano de alto nivel o de alta calidad,
con una filología hispánica selecta
Eduardo
Vera
El texto de Juan Ayala[1] no critica nuestra fonética del "seseo
isleño" tan característico. Podemos tener algunas fórmulas peculiares
que usamos de modo coloquial y afectuoso pero otra cosa es la profesión de
alto nivel o de alta calidad. Del mismo modo que podemos tener expresiones
entre amigos o gente de confianza, otra cosa es elevar la calidad periodística,
con una filología hispánica selecta.
Existen reuniones de expertos hispanoparlantes, la Real Academia
Española y la
Asociación de Academias de la lengua Española; son quienes
velan por la entereza de la lengua española o castellano. Guste o no este
es nuestro idioma oficial y tiene una enorme utilidad para la humanidad,
independientemente de cómo se ha implantado y las metodologías empleadas.
Cuando he estudiado idiomas como: castellano, inglés y alemán;
incluso cuando he cogido algunos librillos de introducción al francés, el
italiano o el portugués siempre y en todos los casos he tratado leerlo de
la la mejor manera posible.
Cosa muy distinta es que tengamos nuestras "peculiaridades"
aceptadas y recogidas por la Real Academia Española, entre ella el seseo
isleño, pero esto no se debe confundir con los "destrozos" de un
lenguaje con malos usos que no son fonéticos sino gramaticales. Estoy
absolutamente de acuerdo en diferenciar nuestra forma coloquial, de
quienes deseen ejercer el periodismo al más alto nivel. Hay que saber leer
y escribir correctamente.
En la Península
Ibérica tienen problemas importantes y muy mal sonantes como
el laísmo, es un error grave no saber diferenciar el complemento directo
del complemento indirecto. Por ejemplo: "María la pegó una torta a su
hija", toda una torpeza y mediocridad en el habla peninsular. Lo correcto,
como bien sabemos los canarios, es: "María le pegó una torta a su
hija". Igualmente hay algunas personas que tienen la costumbre de
cambiar la "r" por la "l" o al revés, por
ejemplo: "lava el cardero", cuando lo correcto sería "lava
el caldero".
Pienso firmemente, quienes se dediquen al periodismo y sobre todo
quienes ejerzan la actividad de la comunicación oral, deben respetar las reglas
de la Real Academia de la
Lengua. Todos tenemos nuestras erratas, incluso me sumo a
ellas, pero no podemos proponer convertir los dislates hablados en una
lengua oficial.
05 de junio de 2009
[1]Los
canarios hablamos muy mal el castellano