FAMILIARES DE NICOLÁS ESTÉBANEZ,
SEÑORITO YERAY,
HABITAN AÚN EN GRACIA
Fidel Campos Sánchez
Mi patria no es el mundo. Mi patria no es Europa. Mi
patria es de un almendro, la dulce, fresca, inolvidable sombra (Nicolás Estébanez).
La persona
que cohabita en lo que un día fueron los talleres de la finca es Milina Gargano, viuda del nieto
de Patricio Estébanez Murphy, hermano del afamado
político Nicolás Estébanez Murphy, concretamente,
doña Cristina Borges. Felicitó al Cabildo por cumplir el acuerdo que permite a
su familia residir allí hasta febrero y que, al parecer, ha venido siendo
cuestionado por ese joven edil del Grupo Municipal Socialista, don Yeray
Rodríguez, lanzado excesivamente pronto al ruedo político sin tener la
suficiente experiencia de una familia, de la vida y las circunstancias
económicas del otro, que le están llevando a labrarse una mala imagen política,
por lo que nosotros deseamos, de alguna manera, expresarnos.
Nicolás Estébanez Murphy, fue uno de los políticos más destacados
que ha dado Canarias, ministro de
“Tempestades rugientes de la vida y la lucha y las
pasiones me trasplantaron de mis dulces lares,
llevándome por climas inclementes y procelosos mares, como van por el
aíre los alcones envueltos en lo ciclones.
Y entretanto mi almendro solitario, cada vez más
lozano y más florido en el solar canario, cuando yo encanecido, pasadas las
alegres ilusiones, desciendo los postreros escalones que conducen al reino del
olvido”.
Sin embargo,
en el acuerdo quedó estipulado que, hasta febrero de este año, Francisco Borges
Estébanez y su mujer, Milina
Gargano, podían seguir viviendo en la casa contigua a
la vivienda en la que antaño moró Nicolás Estébanez y
que en su día sirvió como taller, hoy adecentado para la habitabilidad.
Lamentablemente,
Francisco Borges Estébanez falleció recientemente,
quedando sola su mujer en la casa. Este hombre era hijo del escultor y pintor
Francisco Borges Salas, marido de Cristina Estébanez,
a la sazón hija de Patricio Estébanez Murphy, hermano
éste de Nicolás Estébanez Murphy.
Árbol
genealógico familiar y otras cuestiones, ante semejante embrollo, han quedado
matizadas por doña Cristina Borges, hija de uno de los herederos que todavía
viven allí, y referido a las declaraciones críticas lanzadas por el concejal
del Grupo Municipal Socialista, atizar las mismas que en noviembre pasado
vertió el concejal del Grupo Municipal Socialista Yeray Rodríguez contra la
gestión que de esta finca ha hecho su actual propietario, el Cabildo de
Tenerife. En las denuncias del joven y un tanto indocumentado, Rodríguez,
mostraba su malestar por el estado de la vivienda, ruinoso según él, y la
inacción del Cabildo de Tenerife, que no había tomado la iniciativa para
habilitar un espacio cultural en la finca.
Con todo,
para Cristina Borges, una de las herederas del patrimonio de don Nicolás,
“manifestó que el Cabildo no tiró el dinero comprando una casa en ruinas,
como parcialmente se pretende vender, sino una vivienda histórica que sí tiene
una parte arruinada, pero la otra sólo está avejentada. Se trata de una finca
enorme, de
A todo esto nosotros
debemos señalar la falta de sensibilidad mostrada por este aprendiz hacia lo
grave de una situación de una familia que, aun a sabiendas, debe abandonar lo
que ha sido su residencia durante toda una vida y, pese a ser conscientes que
están allí sin ningún derecho, si merced a la sensibilidad del Cabildo, pero
que debe ser muy doloroso el tener que trasladarse, en virtud a compromiso que
no a deseos.
Lo que si
veríamos con agrado es que, éstos que tanto optan por el No y por la contraria
todo, -al estilo de auténticos dirigentes del PP-
podrían mover ficha y ayudar al Cabildo para que, por medio del
Ministerio de Cultura, fuera habilitado un crédito para complacer ese deseo de
la familia, cual es el que la finca pasara a ser un museo genealógico y que por
falta de medios económicos, pese a la buena voluntad por parte de Melchior, no
se ha podido materializar.
Así es como
se debe trabajar, por y para canarias y nunca utilizar Tenerife y Canarias para
beneficios personales y partidistas, de los que la ciudadanía estamos ya ¡más
que hartos!