Jorge
Ankor Dorta*
La
crisis ha dejado al descubierto muchas verdades incomodas sobre la situación
económico social de Canarias, y no estamos hablando solamente del agotamiento
del modelo actual, estamos hablando también de la crisis cultural e
institucional.
Para entender la realidad de la situación actual tenemos que
olvidarnos por un solo momento de todos los tópicos y prejuicios, olvidémonos
que estamos en la Unión Europea, que España ha ganado el mundial, que somos una
economía desarrollada, etc... Quitemos el nombre a
Canarias y veamos solo siete islas y describamos la realidad económico-social
que vemos de forma objetiva, como un medico analiza los síntomas del paciente.
Cuando hacemos este ejercicio descubrimos una economía con una
alta tasa de paro estructural, baja productividad, baja innovación, grandes
diferencias sociales, escasa capitalización, falta de innovación y falta de
diversificación de la economía que está concentrada en pocos sectores,
dependiente del exterior y principalmente en manos foráneas. Tampoco existe un
sector financiero propio para canalizar el ahorro y la inversión interna, ya
que el grueso del sector está en manos de bancos foráneos.
Lo que acabamos de describir no es una economía avanzada. En el
aspecto macroeconómico, la economía de las islas se parece muchísimo a una
economía de un país en vías de desarrollo.
Si nos fijamos en el aspecto microeconómico la situación no es
mucho mejor, nos encontramos una burguesía, principalmente comercial pero no
una burguesía industrial y financiera y mucho menos los grandes capitanes de la
industria y las finanzas. Las empresas no son empresas ni eficientes ni
innovadoras, por el contrario son empresas oportunistas o imitadoras que
identifican un nicho de mercado que explotan hasta que se agota.
El perfil microeconómico de la economía canaria es igualmente
más propio de un país en vías de desarrollo que de una economía desarrollada.
Pero sigamos analizando la economía canaria. Vamos a ver que
perfil de la economía canaria se identifica con un sistema económico al que
todavía no le pondremos nombre.
Podemos ver que es una economía terriblemente intervencionista.
Existe un gran peso del sector público, tanto en el PIB como en el empleo, y un
dirigismo económico donde el gobierno ejerce una fuerte influencia a través de
diversas leyes. La inversión pública es el principal motor económico (fondos
europeos).
Además existe un fuerte intervencionismo a través de impuestos,
subvenciones y legislación. El grado de intervencionismo en Canarias es tal que
simultáneamente se subvencionan las importaciones a través del REA y se cargan
de impuestos a través del AIEM. Lo cual es un sinsentido de política económica
y que solo tiene como fin proteger a sectores maduros no competitivos. El
exceso de regulación y la protección vía subvenciones e impuestos crea mercados
cautivos en manos propias y foráneas. Existe propiedad privada e iniciativa
privada, pero el principal cliente es el Estado y sus empresas publicas. Por
ejemplo, las contratas y subcontratas de obra pública, cuyos beneficios se
nutren de la RIC y se reinvierten en empresas que den servicio a las
administraciones publicas. (Tengo entendido que un alto cargo de CC tiene más
de 75 empresas que dan servicio al Estado, en Canarias).
Otra característica es el clientelismo político, el nepotismo y
la corrupción. Gobiernan grupos de amigos y asociados que se posicionan unos y
otros en los cargos gubernamentales y usan el poder gubernamental y la
autoridad para proteger a sus amigos de la responsabilidad de rendir cuentas.
La aristocracia empresarial pone a los líderes del gobierno en el poder,
creando una beneficiosa relación empresas-gobierno con la elite de poder a
través de mercados cautivos que no son otra cosa que monopolios encubiertos.
Todo esto crea un sistema de privatización de las ganancias y
socialización de las perdidas. El historiador Gaetano Salvemini
sostuvo que este sistema hace que los contribuyentes responsables a la empresa
privada, porque "el Estado paga los errores de la empresa privada… El
lucro es privado e individual. La pérdida es pública y social".
Este sistema suele generar resultados a corto plazo,
especialmente porque se construyen infraestructuras como carreteras u
hospitales, pero genera enormes problemas en medio y largo plazo. Problemas
como falta de innovación, obsolescencia, pérdida de competitividad,
estancamiento y desigualdades sociales pronunciadas. Problemas todos ellos
presentes y evidentes en la economía canaria actual.
Las características que acabamos de describir son las
características propias de un sistema económico fascista. El fascismo no es más
que una plutocracia o una variante chauvinista del Socialismo de Estado. Pero
las similitudes de Canarias con los sistemas económicos de corte fascista van
mucho más allá.
Otro aspecto es el miedo, que es usado como un arma motivacional
para controlar las masas..., miedo a una invasión marroquí, al que vamos a
vivir, a, a, a… Tampoco es infrecuente que en los regímenes fascistas los
líderes gubernamentales se apropien e inclusive roben descaradamente los
recursos nacionales (Soria?), para ello se ofrecen muchos beneficios a las
grandes empresas, tanto nacionales como internacionales.
Las naciones fascistas también tienden a promover y tolerar una
abierta hostilidad a la educación superior y la academia. No es poco común que
profesores y otros académicos sean censurados. ¿Es casualidad que la tasa de
fracaso escolar en Canarias sea la mas alta que la del Estado, o que las dos
universidades canarias estén a la cola del Estado?
Otro aspecto relevante a tener en cuenta, es el grado de
libertad de los medios de comunicación. Algunas veces los medios son
controlados directamente por el gobierno, en otros casos los medios son
controlados indirectamente por las regulaciones gubernamentales, o por
persuasión a los periodistas y censura a los ejecutivos. El que crea que en
Canarias los medios de comunicación no están politizados y controlados, que de
un paso al frente (En España lo están, pero en Canarias lo están aun mas).
Por supuesto que hay ciertas actitudes en el fascismo clásico de
la primera mitad del siglo XX que ya no se dan en el neofascismo, como el papel
de la Iglesia o la supresión del poder sindical. Pero esto es normal, ya que
los sistemas y la opinión pública evolucionan.
En cualquier caso, en Canarias gobiernan los herederos físicos e
ideológicos del franquismo, como acertadamente ha puesto de manifiesto el
articulo “Canarias, un caso de debilidad estratégica estructural” publicado por
el think tank español GEES[1]que, aunque diferimos en algunas de sus
conclusiones, compartimos gran parte del análisis.
Por último, si analizamos como funciona un régimen colonial,
aparte de las características propias de una economía en desarrollo, que vimos
al principio de este articulo, vemos cosas tales como monocultivo explotado
principalmente por empresas extranjeras, mercados cautivos, explotación de los
recursos, del consumidor, de la mano de obra, racismo laboral, con el
desplazamiento de la mano de obra local a los puestos mas bajos y la
preeminencia de los colonos en la administración publica; tácticas de divide y
gobierna, corrupción y destrucción institucional, compra de voluntades y
clientelismo, mercados cautivos, estructuras de dependencia, desequilibrios que
justifican la intervención pero que en realidad son causados por la propia
intervención de la metrópoli, la estrategia de la mancha de aceite (lenta
infiltración de la influencia colonial mientras se afirma respetar a las
autoridades locales), maldición de los recursos naturales por la falta de gobernanza (en el caso de Canarias con el suelo turístico)
dualidad de la élite local como socia de los intereses de la metrópoli, y un
largo etcétera de efectos psicológicos, sociológicos y culturales que son
fácilmente identificables en la realidad canaria. Las relaciones colonia-metrópoli
son extremadamente complejas, como han puesto de relevancia diferentes autores
Muchos canarios tienen la percepción de que viven en una
economía avanzada, libre, en una democracia en donde se respetan los derechos
individuales. Pero si fuésemos un medico analizando los síntomas y la
enfermedad de un paciente de forma objetiva, no nos quedaría mas remedio que
concluir que nos encontramos con una economía con los problemas típicos de las
economías en vías de desarrollo, con características fascistas y con
características coloniales y neocoloniales. Lo cual
no es ninguna contradicción, ya que todo régimen colonial es en cierta medida
fascista, y la explotación de la colonia hace que se desequilibre y que no
pueda desarrollarse en toda su plenitud, por lo que queda en un estado de
subdesarrollo y subordinación permanente con respecto a la metrópoli.