Francisco Macías Nguema:

el hombre de Madrid en Guinea Ecuatorial

 

La ex colonia española de Guinea Ecuatorial, coexistiendo en la provincia continental de Río Muni y la isla principal de Fernando Po (Bioko), obtuvo su independencia de Madrid en octubre de 1986, bajo una frágil coalición gubernamental dirigida por Francisco Macías Nguema.

 

Un político africano con poca escuela, por culpa del colonialismo español, Nguema había escalado la escalera política tan solo como resultado de la ayuda (favoritismo) del colonialismo español, el cual creía que podía convertirlo en un peón dócil y defensor de los intereses de España en el país africano.

 

En 1960, bajo los auspicios de colonialismo español, Nguema fue nombrado alcalde de Mongomo (Como hacia el franquismo en Canarias), en el este de Río Muni, y también miembro de la pequeña Asamblea Nacional de Fernando Po. Mientras el colonialismo español preparaba a  Nguema para gobernar, el político africano guardaba un intenso rencor contra los españoles y la cultura foránea impuesta por el colonialismo español. Una vez en el poder, el hombre de Madrid, no tardo en arremeter contra los españoles.

 

El incidente que hizo estallar la cólera de Nguema ocurrió en 1969, cuando en una visita a Bata descubrió banderas españolas ondeando allí todavía. Sus discursos incendiarios, contra el neocolonialismo español, hizo que los jóvenes guineanos salieran a la calle “en busca de españoles”. Con miedo por su seguridad, miles de ciudadanos españoles abandonaron la ex “provincia española”.

 

Cuando su ministro de Asuntos Exteriores, Ndongo Miyone, intentó calmar la crisis, Nguema se negó a escucharlo. A finales de marzo la mayoría de la población colonial española, de unas 7.000 personas, incluyendo administradores coloniales, maestros, curas, etc., habían cogido la maleta. Muchos tuvieron que abandonar sus negocios, propiedades y prósperas plantaciones de café y cacao. Por cierto, el ministro Ndongo Miyone fue convocado a una reunión en el palacio de Nguema, fue detenido, torturado, encarcelado y después asesinado.

 

Un hombre con poca escuela, funcionario español (tan solo gracias al favoritismo colonial) y con el estatus de “emancipado”, se convirtió en un sueño de pesadilla para sus amos en Madrid. Madrid pensó que con un hombre como Nguema tenía a un hombre fácil de manipular y controlar, pero al final el perro terminó atacando a su amo.

 

Al considerar a la secta católica como una extensión del colonialismo europeo en África, Nguema no dudo en nacionalizar hasta la catedral y utilizarla como un depósito de armas. Todas las iglesias fueron obligadas a poner una foto de Nguema y los curas -en sus sermones- tenían que decir que “Dios es Nguema pues el consiguió la independencia”, etc.

 

Aunque se ha hablado de los crímenes de Nguema, no se suele decir que el fue un producto más del colonialismo europeo (español) en África y que hasta cierto punto su rencor contra los españoles es comprensible: trataban a los guineanos con desprecio y se paseaban por el país africano como los amos de la finca.

 

Nguema fue juzgado por sus crímenes contra el Pueblo de Guinea Ecuatorial y condenado a muerte. El problema, para la nueva administración (O sea, la familia Nguema), resultó ser que los militares guineanos se negaron a fusilar al hombre de Madrid y por ello fue un pelotón de soldados de Marruecos los que llevaron a cabo la sentencia.

 

El error de Nguema no fue su actuación contra los españoles, sino que tenía un comportamiento autócrata (caudillo) para con su propio pueblo, víctima de los dictadores coloniales españoles, y al final hasta los miembros de su propia familia, que ocupaban cargos importantes en su gobierno (Nguema solo se fiaba de su familia y miembros de su tribu) le retiraron su apoyo.

 

Sabiendo como funciona el colonialismo español en sus colonias, es lógico que Madrid esté preparando a algunos naciona-listos (“Europeos, españoles y canarios”) para gobernar unas Canarias independientes. Esperamos que no se les ausenten sin permiso, como ocurrió con Nguema.

 

Comunidad Canaria en Londres, CCL