¿Cuál es la función del sindicalismo?
Por Fructuoso Rodríguez Morales
Si le preguntamos a cualquier trabajador o
sindicalista ¿cual es la función del sindicalista?, su respuesta, (salvo
contadas excepciones), será la de “defender al trabajador frente a los abusos
de la patronal”. Y su respuesta, aún siendo cierto de que tiene que defender al
trabajador, no es correcta. La función del sindicalismo es transforma a la
sociedad, actuar de tal manera que el modelo capitalista actual pase a la
historia y un nuevo modelo social donde el culto a la empresa, el dinero, la
religión, los bancos, etc., pasen a mejor vida y den entrada al culto al ser
humano, sin distinción de color ni de raza, ni religión, donde se proteja la
biodiversidad frente a la industria del cemento y asfalto; una sociedad donde
el concepto de recursos finitos sea premisa fundamental y actuar en
consecuencia. Una sociedad donde el beneficio no se mire en euros o dólares, y
si en tiempo libre para el ser humano, en calidad de vida y medioambiental.
Si bien esta
es la función principal del sindicalismo a nivel global, cada territorio tiene
sus características propias, y en Canarias tenemos que añadirle el concepto de
territorio colonial y por ende añadirle a la lucha sindical la obligatoriedad
de la lucha por la liberación nacional del Archipiélago.
Esto lo saben
los sindicalistas profesionales de Intersindical Canaria (digo “profesionales”
porque en su mayoría llevan más de 20 años al frente de sus respectivos
sillones), que así lo recogen en sus respectivos estatutos:
Artículo
8.1 DE CLASE: Porque su razón
de ser es la defensa de los intereses propios de la clase trabajadora. Defiende
la unidad del sindicalismo de clase frente a la ofensiva de la patronal y de
aquellos gobiernos que no avancen claramente en la lucha contra la explotación
y discriminación. Tiene por objetivo la consecución de una sociedad sin clases.
Artículo 8.2
Nacional Canario: Porque lucha y
defiende los intereses de la clase trabajadora y del pueblo canario en su
conjunto así como el derecho a la autodeterminación y a
Y es
precisamente el hecho de que este recogido en sus estatutos el que hace creer a
muchos trabajadores canarios y canarias que estamos ante una organización
realmente revolucionaria. Sin embargo la situación de crisis que vive el
Planeta Tierra en general y Canarias en particular y el absoluto silencio de
estos sindicalistas que destacan por su “ no puedo ir ya que tengo una
reunión importante”, esta dejando en evidencia la realidad del sindicalismo en
canarias, realidad que ya reflejaba brillantemente el amigo Javier Díaz en su
manifiesto cuando abandono las siglas de I.C. para
irse al FSOC: “Sin embargo, los militantes de IC nos hemos ido encontrando con que, progresivamente, y en
estos momentos de forma abrumadora, la línea sindical general del Sindicato ha
perdido totalmente el rumbo marcado en sus inicios, a niveles internos y
externos, por causa del bloqueo y secuestro a que tienen sometido al Sindicato
una tupida red de "burócratas sindicales" incrustados en sus órganos
de Dirección (y por tanto, de decisión), que han venido eternizándose en sus
cargos, aún a pesar de ser conscientes de estar contraviniendo lo expresamente
estipulado a tales efectos en los Estatutos sindicales.
Los Acuerdos
adoptados democráticamente por la afiliación en los Congresos, son
sistemáticamente ignorados por estos "dirigentes" al día siguiente.
La legalidad democrática interna del Sindicato, reflejada en sus Estatutos, es
burlada un día sí, y al día siguiente también...
En IC se produce, en estos momentos, una paradoja: mientras,
en su base, cuenta con una militancia combativa y luchadora en su radical
defensa de los derechos de las y los trabajadores, en sus órganos de Dirección
sindical, se han venido instalando (al parecer, con intenciones de quedarse
para siempre) una rémora de antidemócratas arribistas y oportunistas,
perfectamente cómodos y aposentados en su "status" de "Patronos
Sindicales", que no suelen dar "un palo al agua" a la hora de
realizar trabajo sindical práctico (salvo cuando, por motivos espurios, deciden
boicotear el trabajo que hacemos los demás), y que han hecho de su condición de
Burócratas sindicales una especie de "Profesión", y hasta de
"Forma de Vida"... No son todos, pero sí han demostrado su capacidad
para mantener secuestrada la voluntad mayoritaria.
Estos "personajes" y
"personajillos", algunos de ellos con innegables vínculos de
dependencia con el Partido del Gobierno (Coalición Canaria), impiden con
actitudes chantajistas que IC tome posiciones
consecuentes en asuntos que exigen un posicionamiento claro del Sindicato (el
del Puerto de Granadilla es el último ejemplo conocido, pero no el único...);
controlan con mano férrea los recursos materiales y económicos del Sindicato,
negándole "el pan y la sal" a las Secciones Sindicales y desviándolos
hacia derroches que nada tienen que ver con la actividad sindical de base
(negándose además a dar cuentas de su gestión, que resulta totalmente opaca);
se inmiscuyen sistemática y antiestatutariamente en
las decisiones democráticas que adoptan las Asambleas de las Secciones
Sindicales (a las que si es preciso y les viene en gana, desautorizan); se
arrogan, ilegítimamente, la representación del Sindicato a la hora de tomar
decisiones que afectan a empresas y sectores enteros, sin contar siquiera con
la previa opinión de las bases afectadas; y en fin, amenazan con aplicar el
régimen disciplinario a todo aquél, o aquella, que ose manifestar abiertamente
su discrepancia con tan antidemocrática forma de proceder”.
La sociedad
trabajadora mundial se encuentra en la actualidad en la antesala de “Gran
enfrentamiento”; la crisis por la que estamos pasando no ha hecho sino que
comenzar y los próximos años queramos o no serán de lucha. En Canarias, los
sectores más combativos se encuentran en los que no solo luchan por la
soberanía social sino que además luchan por la nacional. Por esta razón, no
podemos enfrentarnos al sistema imperante dejando detrás, o a un lado, a las
organizaciones sindicales a fines a nuestros postulados; pero tampoco podemos
contar con ellas en gusanadas como están, por eso se hace imperante el trazar
una estrategia que provoque el debate interno con la intención de
desenmascarar a los gusanos vendidos al sistema, concentrando si es
necesario a nuestra gente delante de sus puertas exigiendo que abandonen sus
sillones confortable y salgan de una vez que ya es hora a la calle a defender
los intereses de la humanidad y del pueblo canario.