El futuro es nuestro
Ramón Moreno Castilla
Concluyendo ya la
aproximación que hemos efectuado a lo que será la ímproba tarea de construcción
nacional de la futura RFC en todas sus vertientes:
institucional, política, económica, social, etcétera (ver artículos anteriores:
"¡Una fuerte apuesta de futuro!" y "Una comprometida
tarea") debemos poner el énfasis en el prometedor futuro que aguarda al
pueblo canario, no exento de sacrificios y responsabilidades individuales.
¡Pero libres y soberanos!
O sea -y lo reitero
porque es fundamental- ya no estaremos encorsetados en un infame mercado
cautivo, donde todo se importaba y no disponíamos siquiera de la necesaria
soberanía alimentaría; no seguiremos supeditados a la devastadora libre
circulación de personas, que tanto ha laminado nuestras señas de identidad;
seremos los legítimos propietarios de nuestra tierra, que hemos venido
habitando como en "régimen de alquiler", con la consiguiente pérdida
de renta que ello nos ha supuesto históricamente. Podremos disponer, por tanto,
de nuestros recursos naturales (petróleo y/o gas incluidos), lo que nos
convertirá en un país próspero y pujante; y, en definitiva, tendremos nuestra
propia Carta Magna que, sometida a referéndum, será el referente inequívoco e
inexcusable de todos los canarios, y no cuando teníamos que acatar, por
"imperativo legal", la impuesta Constitución española, tan nefasta
por otra parte.
Canarias está llamada
a ser el Estado 54 de la Unión Africana (antigua OUA) y pasaremos de ser una
falsa RUP a un verdadero país ACP (África, Caribe,
Pacífico) con todas las ventajas que ello conlleva, como los instrumentos de
vecindad de la UE; y nuestras relaciones con la Europa de los 27 serán de
Estado, como corresponderá a nuestro nuevo "status".
Recuérdese que, en la
ignominiosa etapa colonial, a pesar de Canarias ser considerada "el flanco
Sur de Europa" y todos aquellos eufemismos al uso, un país tercero, caso
de Marruecos, con un Tratado Preferencial con la Unión Europea, tenía más
ventajas a la hora de colocar sus producciones agrícolas en los mercados
comunitarios, que nuestro Archipiélago, supuesto territorio europeo.
¡Incongruencias y contradicciones del colonialismo español!
Nuestro Archipiélago,
pese a quien le pese, ocupará, sin duda, un lugar privilegiado en su contexto
geopolítico; no en vano, Canarias ya era considerada antes la quinta potencia
de África detrás de Sudáfrica, Nigeria, Argelia y Marruecos, gracias a su PIB,
renta per cápita, desarrollo e I+D, infraestructuras,
transportes y comunicaciones.
En materia de política
exterior, y entre las iniciativas que el Gobierno de "concentración
nacional" de la futura RFC debería acometer,
estará el lanzamiento del papel de la Macaronesia
como biodiversidad mundial y espacio común atlántico de los archipiélagos que
la componen: Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde, que contribuya
al desarrollo de la Región, y en la que el Archipiélago canario representa un
papel preponderante. De vital importancia para el futuro de Canarias sería, igualmente,
la consolidación del puente marítimo Gran Tarajal-Tarfaya (tantas veces boicoteado por España, como otras
iniciativas anteriores), y el gaseoducto/oleoducto submarino
Canarias-Marruecos, así como el tendido de un cable submarino eléctrico y de
telecomunicaciones; proyectos supeditados no solo a los acuerdos entre ambos
países vecinos, sino a los estudios geomorfológicos de la plataforma
continental. Estos importantísimos proyectos serían imprescindibles para el
desarrollo de nuestro Archipiélago, repito; ya que, además de conectarnos
directamente con nuestro continente natural, posibilitarán la "continuidad
territorial" de Canarias, dada la limitación de nuestro espacio vital.
Para la ejecución de los mismos, será fundamental la financiación del BAD (órgano del Banco Mundial), que vendría avalada por la
solidez de nuestra economía, la fortaleza de nuestra divisa y, sobre todo, por
la privilegiada situación geográfica de nuestro Archipiélago, como estratégico
enclave tricontinental, y nexo de unión entre África,
Europa y América. ¡Nuestra envidiable "renta de situación"!
Pero el gran reto al
que se enfrentará la nueva República de Canarias -aparte de los asuntos
internos ya reseñados- será las relaciones internacionales. En primer lugar, se
procederá a la firma y ratificación de todos los acuerdos y tratados
internacionales auspiciados por la ONU, incluida la Convención de Jamaica de
1982 (cuya Parte IV, Artículos 46 al
Asimismo, la RFC tendrá embajador en el Estado Vaticano, al nombrar la
Santa Sede su Nuncio Apostólico para nuestro país que, como Estado soberano, ya
no dependerá de la Archidiócesis de Sevilla (España). Y, por supuesto, con
Rusia, China e India y países emergentes a los que Canarias podrá ofrecer su
"know how" en materia de aguas, energías alternativas, ordenación del
territorio, turismo, medio ambiente y otros. Mención aparte merecen las futuras
relaciones de Canarias con la antigua metrópoli colonial, España, con la que
firmaremos todos los acuerdos de amistad y cooperación que interesen a las
partes, y beneficien a ambos Estados.
La política exterior
de Canarias deberá fundamentarse, pues, en mi modesta opinión, en tres ejes
fundamentales: África, Europa y América, y dada nuestra histórica vocación
internacionalista (¡y ahí estaban nuestras libertades comerciales y nuestros
puertos francos, que España fue desmantelando progresivamente!) ahora nos
"globalizaremos" nosotros solos, en función de nuestros legítimos
intereses nacionales. Es obvio que como Estado libre y soberano, Canarias establecerá relaciones comerciales y de toda índole con todos
los países de la Tierra que crea conveniente, en mutuo beneficio y justa
reciprocidad.
Pero a nadie se le
esconde que el gran escollo de esas relaciones exteriores de Canarias estará
ahí enfrente; lo que requiere un tratamiento monográfico que veremos en el
siguiente artículo: "De enemigo inducido a necesario amigo".