ROGER *
Canarias, a dos mil kilómetros de Madrid, no es de
nadie, sino suya, de los canarios. Y más pronto que tarde ondeará su bandera en
los edificios oficiales y en los mástiles de los barcos. Es cuestión de esperar
y de razonar pacíficamente sobre su futuro.
Algún boletín
confidencial anuncia esta semana que Paulino Rivero va a ser candidato de
Coalición Canaria a la presidencia del Gobierno. Parece lógico, porque el líder
de su partido lo ha hecho francamente bien. Paulino es una persona valiente y
honesta, que lidia un partido difícil, por lo fragmentado de su composición. Y
ha tomado decisiones complicadas, algunas de las cuales lógicamente no
compartimos, como el apoyo a los socialistas en los presupuestos del Estado.
Paulino Rivero tiene
el gran reto de devolver a Canarias su dignidad. Desde la presidencia del
principal partido nacionalista y desde la presidencia del Ejecutivo tiene la
obligación de preparar el terreno para el autogobierno de las Islas Canarias.
Es verdad que Rivero no ha renunciado nunca a sus orígenes humildes, ni a su
condición de nacionalista convencido, lo cual le honra. Pero nosotros vamos en
un Ferrari y Coalición Canaria en una tartana. Hace falta imprimir velocidad a
un proceso imparable. A conseguir la independencia de España.
Coalición Canaria
tiene que insistir en esta idea y aglutinar en torno al partido al resto de las
opciones nacionalistas de las islas, por pequeñas que sean. No son buenas las
tibiezas en estos asuntos de la política porque la tibieza insta al rival -el
Gobierno de Zapatero- a hacer juegos malabares con nosotros. A tomarnos el
pelo.
La velocidad la
imprimen los acontecimientos. Y nadie duda a estas alturas que la ONU ha
establecido una fecha -la del 2010- para la descolonización de los territorios
disfrazados de provincias y de autonomías, pero que no son más que colonias.
Canarias, a dos mil kilómetros de Madrid, no es de
nadie, sino suya, de los canarios. Y más pronto que tarde ondeará su bandera en
los edificios oficiales y en los mástiles de los barcos. Es cuestión de esperar
y de razonar pacíficamente sobre su futuro.
Por todo ello no nos
fiamos de una futura alianza entre Coalición Canaria y el PSOE. Que es
justamente lo que intenta Zapatero por todos los medios. No nos fiamos del
apoyo socialista a las islas, porque el tiempo -y las obras- han demostrado que
es falso, una mentira más de este Gobierno embustero, que ya no da una en el
clavo. Canarias quiere ya otra cosita, por usar una
frase de nuestra gente del campo. Canarias quiere
gobernarse por sí sola, que es algo que le corresponde por historia, por
situación geoestratégica, por deseo de su pueblo.
Pensemos en eso más
deprisa que despacio. Que no vayan en una tartana pudiendo ir en un Ferrari. Y,
repetimos, nos alegramos de que Paulino Rivero sea candidato a la presidencia
del Gobierno en 2011, aunque nos gustaría que fueran otras las elecciones: a
una presidencia de Canarias independiente. Y ya con un año de retraso con
respecto al mandato de Naciones Unidas.
* Publicado en El Día, 18-11-2009