Gambia

 

José A. Infante Burgos

 

En África hay países grandes y menos grandes, en tamaño, gente y recursos, pero es el tercer continente del mundo en extensión geográfica, aunque no nos podemos engañar, es el más pobre de todos. Posee una superficie total de 30.272.922 kilómetros cuadrados (621.600 en masa insular, incluida Canarias), la cual representa el 22% del total terrestre, cuando la población es de "tan sólo" 910.844.133 habitantes, menos del 16% de la existente en el planeta. El continente se organiza, por decir algo, en 53 países, siendo todos ellos miembros de la Unión Africana, con excepción de Marruecos por la anexión del Sahara.

En las próximas décadas, el mundo occidental, que necesita urgentemente consumo, va a intentar hacer lo imposible para que estos mercados puedan ser activados o medio activados y empiecen a demandar productos, con lo que en su cuento de la lechera no sólo sería beneficioso para los centros de producción del Norte, sino también que significaría para estos países el principio del camino para eliminar esa extrema pobreza de las que las inercias no la dejan escapar. Canarias tendría que jugar un papel en esa esperanzadora historia.

A la misma distancia que el centro de la península Ibérica, a un par de horas largas en avión, Gambia es un país gambado como la subidita a Vilaflor que se encuentra alrededor del río Gambia, lógicamente, profundizando hacia el interior del continente entre Senegal y Senegal. Para nosotros parece que es otro mundo. Con 11.300 km2 (Canarias tiene 7.500 km2 de tierra), es uno de los mas chiquitos de África con una población de alrededor de 1.700.000 habitantes que más o menos habla el inglés. Una culebra con su capital, Banjul, y su ciudad más habitada Serekunda, en la mismísima desembocadura hacia el Atlántico.

En 1588, el pretendiente al trono portugués vendió la exclusividad del comercio en el río Gambia a los ingleses, lo que fue confirmado por las Cartas Patente de la reina Isabel I. En 1618, el rey Jaime I de Inglaterra concedió la exclusividad del comercio con el río Gambia la Costa de Oro (actualmente Ghana) a una compañía británica. Entre 1651 y 1661, Gambia fue indirectamente una colonia del reino polaco-lituano. Esto es curioso y no lo sabe mucha gente, fueron los letones, dependientes del reino polaco-lituano, los primeros en establecerse en la isla James, denominada en la época isla Andrew, hasta la conquista británica de la misma en 1661.

Durante los siglos XVII y XVIII Francia e Inglaterra lucharon por la supremacía en la región de Senegal y del río Gambia. El Tratado de Versalles de 1783 otorgó al Reino Unido la posesión del río Gambia, salvo el enclave de Albreda, que se mantuvo bajo soberanía francesa, siendo cedido a Inglaterra en 1857. Casi 3 millones de esclavos fueron enviados desde esta región a las colonias en América. En 1807 se abolió el comercio de esclavos en el Imperio Británico, intentando los británicos terminar con el comercio de esclavos en Gambia. Para ello, crearon el puesto militar de Bathurst (hoy Banjul) en 1816. Durante los años siguientes, Banjul estuvo sometida a la jurisdicción del gobernador general británico en Sierra Leona. En 1888 Gambia se convirtió en una colonia autónoma y un año más tarde pasó a ser una colonia real.

Gambia no posee yacimientos minerales de importancia ni otros recursos naturales. Su economía se basa en los productos agrícolas y la ganadería para consumo interno, del que depende el 75% de la población. La industria se centra en la transformación de productos agrícolas (cacahuete) y pescado. El turismo, con algunos intereses canarios, fue una importante fuente de ingresos hasta 2000, donde se produjo una importante reducción por los problemas políticos.

Su mantenimiento depende fundamentalmente de las ayudas al desarrollo del Fondo Monetario Internacional y las de emergencia de los países desarrollados. Las expectativas futuras del Banco Mundial, tras la condonación parcial de la deuda externa en 2005, son positivas.

Aún en el mismo continente, la distancia social, económica, política o cultural es enorme. Un huevo a una castaña, y, por ejemplo, en 2008, el presidente de Gambia anunció que su gobierno haría contra los homosexuales leyes "más estrictas que las de Irán", y que cortaría la cabeza de gays y lesbianas descubiertos en Gambia. Dio un ultimátum a gays y lesbianas de Gambia para abandonar el país. También hay muchos brujos que obligan a beber brebajes alucinógenos.

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El Día, 22-09-2009